Del Ibex de las privatizaciones al de las multinacionales: así ha cambiado el índice desde 1992
El selectivo español ha multiplicado el tamaño y la presencia internacional de sus grandes compañías, pero la concentración en unos pocos valores sigue siendo una de sus debilidades


Treinta y cuatro años es un tiempo suficientemente amplio como para que un índice bursátil se transforme. Desde 1992, el año en el que nació el Ibex, hasta hoy, solo 10 de los 35 valores se mantienen en el selectivo español: Telefónica, Endesa, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander, Naturgy, Bankinter, Mapfre y Acerinox. Las otras 25 empresas han salido del índice, han sido absorbidas, se han fusionado o han perdido el tamaño necesario para cotizar entre las mayores compañías cotizadas españolas. En su lugar han llegado otras como Inditex, CaixaBank, Ferrovial, Aena, Amadeus, IAG, Cellnex, Indra, Merlin, Grifols o Puig. Pero más que un cambio de unos nombres por otros, la transformación del Ibex es también un reflejo de cómo ha cambiado la gran empresa española.
Detrás de la evolución del selectivo español hay una historia de privatizaciones, fusiones bancarias, opas y ciclos económicos que han llevado a unos sectores a predominar en el índice y a otros a perder su dominio o incluso desaparecer. Pero sobre todo, el Ibex de 2026 refleja la internacionalización de la gran empresa española.
“El Ibex de principios de los años noventa estaba muy influido por antiguos monopolios públicos, negocios regulados y compañías cuyos ingresos eran predominantemente domésticos. Las principales compañías actuales generan una parte significativa de sus ingresos en el exterior. Los bancos, las eléctricas, las compañías de infraestructuras y los negocios de consumo españoles se han convertido en grupos multinacionales”, explica Alberto Blanco, profesor del máster en Bolsa y mercados financieros del Instituto de Estudios Bursátiles (IEB).
El Ibex de 1992 estaba liderado por tres empresas que juntas acaparaban un peso de más de un tercio del índice. Telefónica pesaba casi un 14%, Endesa un 12,6% y Repsol el 10,8%. Entre las tres representaban más de un 37%. En aquella época, el selectivo estaba dominado por las energéticas y las telecomunicaciones, los bancos domésticos y las constructoras. Entre sus integrantes figuraban valores como Banco Central Hispano, Banco Popular, Banesto, Pryca, Tabacalera, Unión Fenosa, Sevillana de Electricidad, Dragados, Asland o Metrovacesa.
Más de tres décadas después, también han cambiado los líderes. La empresa más valiosa por capitalización bursátil es el Santander, con un peso del 18% en el índice. Le sigue Iberdrola con el 13,6% y el BBVA completa el podio con un 13,58%. La concentración sigue siendo elevada. Si a ellas se les suma Inditex, con un peso del 10,55%, entre las cuatro primeras empresas suman un 55,8% frente al 44,5% que reunían las cuatro mayores en 1992.
Entre medias, se ha producido una fuerte consolidación del sector bancario. Santander se fusionó con Banco Central Hispano, integró posteriormente Banesto y acabó absorbiendo Banco Popular. El BBV se unió a Argentaria para crear BBVA. CaixaBank ganó escala con la integración de Bankia y Unicaja lo hizo con Liberbank. El resultado son entidades de mucha mayor dimensión, algunas de ellas con una actividad internacional que poco tiene que ver con la banca de ámbito doméstico y regional de comienzos de los noventa.
La energía también ha vivido cambios importantes dentro del propio índice. Iberdrola ha ganado mucho peso relativo, mientras que Telefónica y Repsol han recorrido el camino inverso. La primera pasa de representar alrededor del 7,3% de la capitalización en 1992 a superar actualmente el 13%, mientras Telefónica cae desde casi el 14% hasta cerca del 2% y Repsol desde el 10,8% hasta menos del 3%.
Nuevos campeones y concentración
Inditex representa una de las grandes empresas españolas que ha alcanzado una dimensión global que no estaba representada en el Ibex original. En 1992, Pryca era la compañía de distribución más destacada del selectivo. Hoy, el grupo fundado por Amancio Ortega es una de las mayores cotizadas españolas, un negocio de consumo global y una marca reconocida mundialmente. También han ganado protagonismo las infraestructuras y los servicios ligados a ellas: Ferrovial, Aena, Amadeus, IAG o Cellnex representan modelos empresariales que tenían mucha menos presencia, o no existían con su configuración actual en la Bolsa de comienzos de los noventa.
Los analistas destacan las bondades de contar con empresas que son líderes globales. Pero también advierten que muestra una de las debilidades del índice por su dependencia de pocos valores. “Santander, BBVA o Inditex son líderes, con escala, diversificación geográfica y capacidad de generación de beneficio que pocos mercados del tamaño de España pueden ofrecer. Pero es también síntoma de debilidad estructural. La base de grandes cotizadas por detrás de esos tres nombres es estrecha, el ritmo de nuevas salidas a bolsa de tamaño relevante es bajo y buena parte del tejido empresarial mediano español opta por permanecer privado, ser adquirido o cotizar fuera. Un índice sano no depende tanto de pocos valores”, advierte Filipe Aires Lopes, analista del área de análisis económico y de mercados de Afi.
Para el inversor minorista, la concentración también importa. El fuerte peso de la banca hace que el índice sea sensible al ciclo de tipos de interés del BCE y a la calidad crediticia. Cabe recordar que durante los seis años entre 2016 y 2022, los tipos de interés se mantuvieron en cero y negativo, las valoraciones en Bolsa de la banca se mantenían muy por debajo del valor en libros debido a la baja rentabilidad del negocio, con ingresos por intereses muy bajos y una pesada infraestructura de costes. Igualmente, un cambio regulatorio en el sector energético puede mover el índice entero con independencia de lo que hagan los otros valores.
“Un inversor que compra el Ibex puede creer que está adquiriendo exposición a 35 compañías, pero desde el punto de vista económico, su cartera está considerablemente más concentrada de lo que sugiere ese número. Con solo las 10 de mayor capitalización tendríamos el 80% del índice”, apunta Blanco. “También existe una concentración sectorial significativa, ya que bancos, energía y consumo representan alrededor del 75% del índice”, añade.
Por otro lado, ambos expertos señalan que la mayor internacionalización y diversificación geográfica de los negocios del Ibex no soluciona una de las grandes carencias del selectivo y es la falta de grandes compañías cotizadas en los sectores que más han crecido en los últimos años, como la tecnología, biotecnología, gran consumo o el lujo. “Tecnología y software a escala relevante, porque Amadeus es la excepción más próxima, pero dista de ser una gran tecnológica global. También farma y biotecnología más allá de Grifols y Rovi, porque son pequeñas frente a sus comparables internacionales. Y también semiconductores, gran consumo o lujo, donde la salida a bolsa de Puig en 2024 es la excepción que confirma la regla”, señala Lopes.
El Ibex de 2026 muestra así más compañías internacionales que el de 1992, pero no es mucho más diverso. Ha sustituido una Bolsa de antiguos monopolios, banca fragmentada, constructoras e inmobiliarias por grandes grupos financieros, energéticos e infraestructuras capaces de competir a escala mundial, pero sigue dependiendo de un reducido número de grandes cotizadas y apenas ha incorporado gigantes en algunos de los sectores que están transformando la economía mundial.