El fondo soberano de Noruega acumula 16.000 millones en la Bolsa española, tras reforzarse en el Santander, Naturgy y Bankinter
El vehículo gestionado por Norges Bank Investment Management eleva un 10,5% su exposición a la renta variable española y rebaja sus posiciones en BBVA, Redeia y Endesa. Los gestores apuestan por TSK y otras seis compañías
Los noruegos invierten en Bolsa desde el mismo momento en el que nacen. Los 5,6 millones de ciudadanos del país son los legítimos dueños del fondo soberano, que cuenta con un patrimonio de 22,7 billones de coronas noruegas (unos dos billones de euros), construido sobre la base de los yacimientos de petróleo encontrados en 1969. La renta variable es su principal ingrediente, con cerca de 7.100 compañías de 54 países y el 72% de sus inversiones, pese a que en los últimos tiempos también ha diversificado hacia otros activos, como las renovables y el ladrillo. Su apuesta en la Bolsa española sumaba cerca de 16.000 millones de euros repartidos entre 50 empresas, de acuerdo con la información que publicó ayer en su página web. Su exposición crece un 10,5% en el primer semestre, tras reforzarse en el Santander, Fluidra, Naturgy y más empresas. Entró en TSK, recién llegada a la Bolsa el pasado 13 de mayo, y redujo el peso en el BBVA y en compañías ligadas a la energía, como Redeia y Endesa.
La última gran inversión en España del fondo dirigido por Nicolai Tangen fue inmobiliaria. A inicios del presente mes, cerró la compra de los centros comerciales de los Balcany por 1.520 millones, que se suman a los 370 millones que exhibía en este sector a cierre de junio. El vehículo también mantiene posiciones relevantes en instalaciones renovables de la mano de Iberdrola (653 millones), aunque su principal apuesta es la Bolsa. Los gestores del fondo están muy lejos de ser unos peligrosos especuladores, pero sí movieron de forma significativa la cartera en el primer semestre, al reforzarse en algunas de sus apuestas clásicas, recortar su peso en otras y desembarcar en firmas que no estaban entre sus elegidas a cierre del año pasado.
Los administradores de la gestora del fondo, Norges Bank Investment Management (NBIM), pusieron sus ojos en el Santander. El vehículo controla el 1,89% del capital (con un aumento de 0,24 puntos porcentuales), valorado en cerca de 3.350 millones de euros a cierre de junio, cuantía que rivaliza con su inversión en la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán. Al igual que este, Ana Botín, la presidenta del banco, fue una de las entrevistadas por Tangen en el pódcast In Good Company, en 2023. La invitó mucho después de desembarcar en el gigante del sector financiero: fue en 2008 cuando reveló que tenía un 1,12%. El Santander ha sido una de las apuestas ganadoras del fondo en los últimos años: su valor se multiplica casi por nueve desde los mínimos que marcó en 2020 y en el último año avanza un 60%.
Otra entidad financiera, Bankinter, también recibió una parte del flujo inversor de NBIM, que atesora el 1,7% de las acciones del banco que preside María Dolores Dancausa, cuando a cierre de diciembre del año pasado tenía el 1,57%. El sector bancario español es uno de los predilectos del fondo soberano, pues además elevó las exposiciones en CaixaBank (del 0,4% al 0,45%) y el Sabadell (del 2,13% al 2,17%). Una de las excepciones fue el BBVA. A pesar del excelente comportamiento en Bolsa desde que se conoció el fracaso de su opa por el Sabadell, redujo su posición en la entidad que preside Carlos Torres desde el 2,24% al 1,86%. Pero, incluso así, continúa siendo uno de sus principales valores españoles, con un valor de unos 2.300 millones de euros. En Unicaja redujo su posición 0,06 puntos porcentuales, hasta el 0,27%.
Naturgy ha sido otra de las compañías bendecidas. El fondo soberano ha duplicado, literalmente, su participación, al pasar a controlar el 0,94%, justo en el semestre en el que se produjeron las colocaciones aceleradas en Bolsa para salir de la compañía por parte de BlackRock y CVC, y en el mismo periodo en que Criteria, el brazo inversor de La Caixa, se reforzó en el capital hasta alcanzar el 28,5%. La compañía que preside Francisco Reynés dobla su precio desde los mínimos que registró en los aciagos tiempos de la pandemia de la covid-19, y se ha visto impulsada por la entrada en los principales índices internacionales ―entre los que destacan los MSCI―, tras aumentar el capital que cotiza libremente en Bolsa gracias a la opa que se lanzó a sí misma y su posterior venta en el mercado. Solaria fue otra de las incorporaciones del fondo, con un 0,88% del capital de la empresa centrada en energía solar.
Fuera del Ibex es donde el fondo noruego ha sido más intrépido en sus apuestas. Ha desembarcado en seis valores, con un incuestionable apetito hacia la ingeniería, la energía y las renovables. Se hizo con el 1,19% de TSK, que sube en torno a un 23% desde su estreno el pasado 13 de mayo. No fue la única empresa del sector, pues también entró en Técnicas Reunidas (1,02%) y Elecnor (0,74%), en un movimiento global de espectaculares subidas del sector en Bolsa, gracias al tirón de los negocios de transición renovable en lo que los expertos denominan un “superciclo” inversor. También entró en Grenergy (0,61%), DIA (0,42%) y Arteche (0,18%), y se reforzó con fuerza en Cirsa, donde pasó del 0,78% al 1,22%, y de forma moderada en Meliá, CIE Automotive y Ebro Foods.
Los valores en los que Tangen y su equipo decidieron plegar velas fueron, entre otros, Amadeus, una de las compañías más afectadas por la eventual disrupción de la inteligencia artificial, donde pasó del 2,52% al 2,24%. También deshicieron posiciones en Redeia, donde casi vendió la mitad (al pasar del 0,37% al 0,21%), en Endesa (del 0,25% al 0,18%), en Acciona Energía (del 0,27% al 0,21%) y en Enagás (del 0,34% al 0,28%). Otras caídas de participación, como las de Sacyr (del 1,36% al 1,23%) e Iberdrola (del 2,4% al 2,3%), se explican en todo o en parte por las ampliaciones de capital ligadas a los dividendos pagados en acciones (scrip dividends), que diluyen al accionista sin que este venda un solo título. La única compañía de la que salió por completo fue Aedas, y lo hizo después de la doble opa que le lanzó Neinor.
La rentabilidad de las inversiones en renta variable del fondo alcanzó el 13,0% en el primer semestre; la de renta fija, el 0,9%, y en inmuebles, un 3%. Entretanto, las infraestructuras de energía renovable se depreciaron un 0,2%. “El resultado se explica por las buenas rentabilidades del mercado de renta variable, en particular de las acciones tecnológicas asiáticas”, afirmó Nicolai Tangen, consejero delegado de NBIM, en una nota de prensa. Las aportaciones al fondo se situaron en 94.000 millones de coronas (8.300 millones de euros).