Los recelos sobre la moda ultrarrápida enfrían la salida a Bolsa de Shein
La compañía busca una valoración de hasta 43.000 millones, muy lejos de los más de 85.000 millones que alcanzó en 2022, lastrada por la presión regulatoria y el deterioro de sus resultados


La salida a Bolsa de Shein entra en su fase decisiva. Cuatro años después de comenzar a estudiar un debut bursátil en Estados Unidos, y tras sortear una maraña de obstáculos regulatorios que frustraron sus planes en Nueva York y Londres, el gigante chino de la moda ultrarrápida se dispone a cotizar en Hong Kong. La compañía ya cuenta con el visto bueno para salir al mercado y ha comenzado a sondear a los inversores de cara a una operación que podría materializarse este mismo mes de agosto.
Muchas cosas han cambiado durante este proceso. La situación financiera de la empresa ya no es la misma; la presión regulatoria y fiscal se ha estrechado, la competencia ha aumentado y los hábitos de consumo han evolucionado. Todo ello ha terminado reflejándose en las expectativas del mercado. Shein aspira a una valoración de entre 40.000 y 50.000 millones de dólares (entre unos 34.600 y 43.300 millones de euros), aunque algunos inversores rebajan sus ambiciones y hablan de 30.000 millones de dólares (cerca de 26.000 millones de euros). Cifras, en cualquier caso, muy alejadas de los 66.000 millones de dólares de valoración que alcanzó en una ronda de financiación de 2023 y de los 100.000 millones de dólares que sonaban en 2022.
Cuando Shein empezó a preparar su salto al parqué, con la economía mundial saliendo aún de la pandemia, el auge del comercio electrónico impulsaba con fuerza su negocio. El confinamiento disparó las compras por internet y convirtió a la compañía en una de las grandes ganadoras de aquel bum. Una euforia que propició el estrellato de fenómenos como el de Peloton, un fabricante de bicicletas estáticas con planes de suscripción, que no logró superar el regreso de la vida al aire libre. Tampoco parece haberlo hecho Shein. El tráfico online en su plataforma pasó de registrar un crecimiento del 60% interanual en la segunda mitad de 2025, según la firma de análisis digital Similarweb. Los últimos datos, publicados en junio, indican avances de un solo dígito.
La pérdida de dinamismo coincide además con una creciente presión sobre el modelo de moda ultrarrápida. El mayor escrutinio regulatorio, las dudas sobre la sostenibilidad del sector y unos consumidores cada vez más sensibles al impacto ambiental de sus compras han contribuido a enfriar el entusiasmo que despertaba la compañía hace apenas unos años. El cambio de percepción también empieza a reflejarse en la evolución bursátil del sector. Mientras grupos como Inditex han reforzado el atractivo de sus marcas mediante colaboraciones con diseñadores y colecciones limitadas, las empresas más expuestas al segmento de bajo coste afrontan un entorno más complejo.
El propietario de Primark, Associated British Foods, también refleja las dificultades que afronta el segmento de la moda asequible. Afectado tanto por la debilidad de la demanda en su negocio de moda como por el deterioro de su división azucarera, el grupo británico cae un 0,7% en Bolsa en el año. En los últimos cuatro años su subida se limita al 17%, frente al 107% de Inditex. H&M, a su vez, avanza un 6% en ese periodo. La cadena sueca, uno de los principales exponentes mundiales del modelo de fast fashion, también afronta las crecientes dudas de los inversores sobre la capacidad del sector para mantener los niveles de crecimiento y rentabilidad de años anteriores.
Competencia y regulación
Las razones que explican el cambio de percepción sobre Shein son diversas. Sharon Iles, analista sénior de moda de GlobalData, considera que la salida a Bolsa en Hong Kong representa un hito para la compañía, pero no elimina los desafíos estructurales a los que se enfrenta. “La competencia se está intensificando a medida que Temu amplía su presencia internacional, mientras que Lefties, de Inditex, y Primark refuerzan sus propias propuestas centradas en la relación calidad-precio”, señala.
A esta creciente rivalidad se suma un entorno regulatorio cada vez más exigente para las plataformas de comercio electrónico de bajo coste. En paralelo al mayor escrutinio sobre el impacto ambiental de la moda ultrarrápida, los reguladores occidentales han comenzado a cerrar algunas de las ventajas de las que se beneficiaban compañías como Shein o Temu. Hace un año, Estados Unidos eliminó la exención para el envío de paquetes valorados en menos de 800 dólares, una medida que posteriormente ha replicado la Unión Europea. Un movimiento que ha supuesto un golpe en la línea de flotación de estas plataformas al restarles atractivo ante los consumidores.
La combinación de una competencia creciente y unas mayores exigencias regulatorias ayuda a explicar el deterioro de los resultados. El gigante de la moda ultrarrápida revela en su folleto de salida a Bolsa una ralentización tanto de sus beneficios como del crecimiento de sus ingresos, aumentando las dudas sobre su potencial valoración. En el primer trimestre de 2026 registró pérdidas de 99 millones de dólares (85,7 millones de euros), frente a las ganancias de 395 millones (341,87 millones de euros) obtenidas un año antes. Aunque la compañía ha tratado de quitar hierro a las cifras al señalar que las pérdidas responden en buena medida a un ajuste contable, la tendencia apunta a una pérdida de impulso que viene de lejos. En 2025, Shein obtuvo un beneficio neto de 2.060 millones de dólares (1.783 millones de euros), frente a los 3.370 millones (2.197 millones de euros) de un año antes.
Cambio de destino
En un entorno marcado por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, Hong Kong se ha convertido en una alternativa más atractiva para las compañías chinas que buscan financiación en los mercados. Un entorno regulatorio más favorable ha permitido que su Bolsa vaya camino de su mejor año en captación de fondos desde 2020. A los entre 2.000 y 3.000 millones de dólares que aspira a levantar Shein se suman los hasta 8.000 millones que busca levantar Zhongji Innolight, un fabricante de componentes ópticos para centros de datos en su OPV. Unas cifras que le convertirán en la mayor salida a Bolsa en Hong Kong desde el Alibaba en 2019.
Para Shein, el auge del mercado hongkonés llega en un momento oportuno. Tras años de retrasos y obstáculos regulatorios en Occidente, la compañía afronta su debut bursátil en una plaza que vuelve a atraer a grandes emisores. La prueba definitiva, sin embargo, será comprobar si los inversores siguen dispuestos a apostar por un modelo de negocio que ya no genera el mismo entusiasmo que durante los años dorados del comercio electrónico.