Claves para proteger la cartera de inversiones en vacaciones
Los analistas recomiendan mantener la misma filosofía y objetivos, con diversificación de activos, teniendo en cuenta el horizonte temporal y sin dejarse llevar por las emociones
Primer día de agosto y, para muchos, el inicio de las vacaciones. Toca poner en pausa la rutina diaria y dar paso al descanso y el ocio. Es hora para la desconexión, también en el ámbito financiero, algo que, aunque parezca imposible, no lo es. La incertidumbre va a seguir dominando los mercados. Donald Trump continúa presionando con su política de aranceles, y la guerra de Irán mantiene el crudo al alza. Por otro lado, la IA ha despertado dudas que están condicionando las previsiones de muchos negocios, y las compañías se encuentran en el periodo de publicación de resultados del primer semestre.
Las Bolsas han aguantado bien los envites del año y en la mayoría de los casos acumulan ganancias. En el caso del Ibex alcanzan el 14% y ha llegado a máximos históricos, en gran parte por el buen comportamiento seguido por los bancos y las energéticas (Repsol es la mejor con un alza del 66%), que son las compañías de mayor peso en el índice.
A lo largo de la historia ha habido muchos veranos convulsos. La Gran Crisis Financiera, por ejemplo, se inició en julio de 2007 con las hipotecas subprime y marcó uno de sus momentos más críticos con la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008. También en agosto se produjeron sendos colapsos por el carry trade del yen; la deuda europea entró en una fase de alta inestabilidad financiera, y la agencia de calificación S&P rebajó por primera vez la deuda soberana de Estados Unidos, quitándole su máxima nota AAA.
“Hace tiempo que ha dejado de ser la época tranquila en la que pocas cosas ocurrían en los mercados. Más bien, las diferencias con el resto del año son cada vez menores”, afirma Rafael Valera, consejero delegado y gestor de Buy & Hold.
Es cierto que existen algunas diferencias con respecto a décadas pasadas. Giorgio Semenzato, CEO de Finizens, comenta que la más importante es la inmediatez de la información y la liquidez a nivel global. “El verano se caracterizaba por un descenso drástico del volumen de negociación que amplificaba la volatilidad ante cualquier noticia imprevista. Ahora, aunque sigue siendo menor, las plataformas tecnológicas y la contratación algorítmica procesan los eventos de forma instantánea”.
Exceso de riesgo
El entorno macroeconómico actual, con los bancos centrales pendientes de la inflación y la geopolítica, “hace que los mercados estén abiertos y activos las 24 horas”. “Esto refuerza la necesidad de contar con estrategias indexadas y diversificadas que no dependan de la intervención humana constante para reaccionar a los shocks de corto plazo”, añade Valera.
Para Giorgio Semenzato, es perfectamente posible y, desde el punto de vista de la psicología financiera, “lo más recomendable”, irse de vacaciones sin estar pendiente de la cartera. “La necesidad de monitorizar constantemente suele ser síntoma de un exceso de riesgo, de concentración en pocos activos o de una estrategia basada en el corto plazo y la especulación. Cuando está correctamente estructurada y diversificada globalmente, el ruido diario no altera su valor fundamental”, afirma.
Es necesario que la inversión esté apoyada en tres pilares: diversificación global y sistemática para distribuir el capital en múltiples geografías, sectores y tipos de activos (renta variable, renta fija, etc.); automatización de aportaciones en una estrategia periódica que elimine el factor emocional, y niveles de liquidez adecuados para cubrir imprevistos y evitar reembolsar posiciones en momentos desfavorables o de alta incertidumbre.
El principal error es caer en la tentación del market timing o la gestión táctica de última hora. El CEO de Finizens señala las acciones que hay que evitar: “Operar por impulsos antes de viajar, como vender o deshacer posiciones por miedo a lo que pueda pasar; consultar las cotizaciones desde el móvil, lo que solo genera sesgo de acción que habitualmente lleva a tomar decisiones erróneas basadas en el ruido de corto plazo, y evitar las posiciones especulativas abiertas que requieran un seguimiento horario, incompatible con la tranquilidad financiera”. Rafael Valera coincide en que no hay que dejarse llevar por euforias. “En mi trayectoria como gestor, todos los casos que he conocido de inversores que han salido en un mercado bajista no han vuelto a entrar más abajo, sino más arriba o directamente han abandonado el mundo de la inversión con una mala experiencia y, en muchas ocasiones, con sensibles pérdidas”. “Proceder a movimientos para proteger la cartera suele suponer mover el patrimonio hacia productos que ofrecen una menor rentabilidad. Por otro lado, cubrirse con futuros y opciones puede tener un coste tan elevado que consuma las ganancias obtenidas al implementar estrategias de este tipo”, asevera.
Valera percibe la estructura de inversión en verano igual que a la de otra época del año, aunque “los episodios de crisis son más cortos y más violentos”. “La clave está en tener el horizonte temporal y perfil de tolerancia al riesgo, para elegir productos acordes con ambos para construir una adecuada cartera”.
En este punto hay que distinguir entre el inversor conservador con una perspectiva de medio y largo plazo y el especulador, que se mueve por el corto. “Ambos pueden tener una tolerancia agresiva, pero la perspectiva temporal marca la diferencia entre un verano tranquilo o pendiente de los mercados”, explica Jaime Martínez Tascón, profesor de OBS Business School y director de InveretiK. Si un inversor necesita mirar la cartera todos los días para estar tranquilo, “probablemente hay algo que revisar”, advierte Martínez Chacón”. “O el nivel de riesgo es superior al que puede asumir, no tiene suficiente liquidez o no entiende bien su exposición. Una cartera bien diseñada debe permitir desconectar unas semanas sin que eso ponga en peligro el plan financiero”.
El inversor tiene un apoyo clave con el asesoramiento profesional. “Es básico para estar desconectado contar con una persona de confianza que vela por las inversiones y que puede actuar si fuera necesario”, comenta el director de InveretiK. Para Ignacio Fuertes, director de Inversiones de Miraltabank, marcharse de vacaciones sin estar pendientes de las referencias financieras “no solo es posible, sino que supone un test de calidad de la propia cartera”. “Si un inversor no puede desconectar tres semanas sin ansiedad, el problema no es el calendario, es el diseño; eso significa que tiene más riesgo del que soporta. Los mercados no premian el plan, premian la planificación”.
Nuevo mundo
El blindaje de la cartera debe hacerse con anticipación –equilibrio en las posiciones, riesgo acorde al perfil, sin apalancamiento que quite el sueño y evite el merecido descanso–, pero sobre todo “tener un diseño de unos activos que se beneficien directamente del escenario en el que nos encontramos”. “Además, en este nuevo mundo neomercantilista, la geopolítica ya no está de descanso: vivimos un entorno de aranceles, elecciones y conflictos en el que los titulares de agosto están garantizados”, asevera Ignacio Fuertes.
En ese sentido, Víctor Mir, director del negocio de banca patrimonial de Miraltabank, recomienda “moverse con confianza ante el entorno que siempre estará influenciado por la incertidumbre” y, ante todo, “tener una planificación conforme a los objetivos”.
Entre las decisiones que se pueden tomar a última hora para preparar las carteras ante posibles sobresaltos y “disfrutar de la playa o de la montaña”, Carmignac señala algunas ideas. Por ejemplo, se puede dar mayor peso al oro. Tras su retroceso desde los máximos y la relajación de las posiciones de los inversores, “el punto de entrada parece haber vuelto a ser más interesante” y también podría beneficiarse de un retroceso de las expectativas más agresivas respecto a la Fed.
Las divisas defensivas constituyen otra vía. “El franco suizo sigue siendo, en nuestra opinión, caro a largo plazo, pero lo es menos que hace seis meses; en términos reales efectivos se ha depreciado y no ha desempeñado plenamente su papel de valor refugio durante las últimas crisis geopolíticas. Esta falta de reacción puede constituir precisamente una oportunidad: a diferencia de una cobertura ya muy solicitada, el franco no incorpora necesariamente un escenario de pánico”, explica Carmignac. Asimismo, la compra de opciones permite mantener la inversión al tiempo que se establece un umbral de protección. “La pérdida se limita a la prima pagada, mientras que la cobertura gana en eficacia a medida que se acelera la caída. Resultan especialmente útiles en mercados caros, concentrados y caracterizados por una baja correlación entre los valores”, argumenta Carmignac. En este ámbito es importante tener en cuenta los costes, y que “una buena cobertura no elimina el riesgo: evita que una perturbación temporal se convierta en una pérdida permanente. Sobre todo, permite mantener las inversiones, conservar el margen de maniobra y no verse obligado a vender cuando desaparece la liquidez”, advierte la firma.
IG añade que “sobreproteger la cartera puede limitar ganancias y aumentar los costes innecesarios. No calcular el coste real o ignorar la complejidad de algunos productos puede llevar a resultados indeseados”. Además de derivados, divisas y ETF, hay herramientas más sencillas y eficaces de protección, como establecer stops loss para limitar las pérdidas. “Elegir la cobertura correcta es clave para proteger tu cartera sin sacrificar oportunidades de ganancia. No todas las estrategias funcionan para todos los traders, la decisión depende de tu perfil de riesgo, horizonte de inversión y tipo de activos”, comenta IG.
Cuando llegue el momento de hacer las maletas y regresar a la rutina, las inversiones deben “afrontarse con método y disciplina”, dice Jaime Martínez. El experto recomienda hacer una revisión ordenada para ver qué ha cambiado en el escenario macroeconómico, qué han hecho los bancos centrales, cómo han evolucionado los beneficios empresariales y si la cartera se ha desviado del objetivo inicial. “Se trata de comprobar si sigue cumpliendo su función; si han cambiado las circunstancias personales, las necesidades de liquidez o el nivel de riesgo asumido, entonces sí conviene ajustar”. El último tramo del año suele ser buen momento para revisar fiscalidad, pérdidas y ganancias latentes, aportaciones periódicas, traspasos entre fondos y distribución entre activos. “Pero siempre desde la planificación, no desde la improvisación”, resume Martínez.