Europa vuelve al radar de los inversores: beneficios al alza, diversificación y más gasto público
Tras años infraponderadas, las acciones europeas ganan peso entre los gestores, que buscan rotar su dinero hacia áreas con potencial de subida ante los récords de la tecnología


Transcurrida una primera mitad de año plagada de sobresaltos geopolíticos, tensiones energéticas y temores inflacionistas, los gestores aceleran el ajuste de sus carteras para afrontar un verano que se prevé volátil. Pese a las exigentes valoraciones de muchos índices, las Bolsas han recuperado vuelo tras los episodios de mayor tensión y los parqués han seguido marcando máximos, lo que fuerza a los inversores a replantearse dónde están las oportunidades para la segunda mitad del año. Y en esa búsqueda hay una idea que toma fuerza: Europa vuelve a ganar protagonismo.
Eclipsada por el liderazgo de las grandes tecnológicas estadounidenses, la renta variable europea comienza a salir del ostracismo. La elevada concentración de Wall Street y las dudas sobre la capacidad de un puñado de compañías para seguir impulsando las alzas favorecen el retorno de las inversiones hacia una región que, como señalan los analistas de UBS, “ha permanecido relativamente infraponderada frente a otros mercados”.
El banco de inversión suizo ha revisado al alza sus objetivos para la renta variable europea. “Elevamos nuestras previsiones para el Stoxx 600 hasta los 690 puntos en 2026 y los 760 en 2027, frente a los 630 y 680 previstos anteriormente”, señalan. Pese a que el índice acumula una subida cercana al 8% en lo que va de año, la entidad sigue viendo recorrido para la Bolsa europea: un 9,5% adicional hasta finales de año y revalorizarse en torno a otro 10% el ejercicio siguiente. Los estrategas insisten en que no es una llamada a la euforia, sino a moderar el pesimismo. Aunque el crecimiento sigue siendo débil, recuerdan que el primer paso para mejorar es dejar de quedarse atrás.
Buena parte de este optimismo se explica por la evolución de los beneficios. Tras casi dos años de revisiones a la baja prácticamente ininterrumpidas, los analistas están elevando sus estimaciones para las cotizadas europeas al mayor ritmo de los últimos años. Según Bloomberg, los beneficios agregados de las compañías del MSCI Europe crecerán un 11,5% en el segundo trimestre, el mayor avance desde comienzos de 2023. “Las revisiones se están volviendo positivas y los márgenes se están ampliando. Históricamente, estas condiciones han respaldado una expansión de las valoraciones”, recuerdan en UBS. En la misma línea, JP Morgan considera que la mejora podría prolongarse durante los próximos trimestres y espera un crecimiento de doble dígito de los beneficios en la eurozona este año, siempre que las tensiones geopolíticas no vuelvan a recrudecerse.
Michele Morganti, estratega sénior de renta variable de Generali Investments, comparte este diagnóstico y estima un crecimiento del beneficio por acción de las compañías europeas de entre el 12% y el 14% interanual. Aunque las áreas que han liderado las subidas de la Bolsa y la mejora de los beneficios —las compañías vinculadas a la inteligencia artificial y la banca— deberían seguir al frente, los analistas confían en que la mejora de las ganancias gane amplitud. “Las revisiones al alza en Europa se están extendiendo desde la energía y la tecnología hacia la industria, los materiales y el sector financiero, una evolución que apunta a un ciclo de beneficios más robusto”, destaca. Esta amplitud es una característica habitual de los mercados alcistas más sostenibles. Cuando las revisiones positivas se extienden al conjunto del mercado, las subidas suelen apoyarse sobre bases más sólidas.
Además, la reciente corrección de algunas de las grandes apuestas del mercado, como la defensa, está abriendo la puerta a una rotación sectorial de la que podrían beneficiarse otras áreas de la Bolsa europea, según los analistas de UBS. Entre sus preferencias figuran los valores cíclicos de consumo, el lujo, las compañías expuestas al riesgo arancelario y algunos sectores defensivos como el farmacéutico. “No se trata de que los sectores defensivos se hayan convertido de repente en negocios de crecimiento. Lo relevante es que las revisiones de beneficios están pasando de negativas a neutrales o incluso positivas, mientras que las valoraciones siguen descontando escenarios decepcionantes”, sostienen.
De hecho, si hay un sector que resume el cambio de ánimo sobre Europa, ese es el lujo. Tras dos años de rebajas de previsiones por el impacto de los aranceles, la fortaleza del euro, la debilidad de la demanda, el estancamiento de China y la contracción de las valoraciones, los expertos de UBS creen que el segundo trimestre puede marcar un punto de inflexión. “Los resultados no necesitan ser espectaculares para resultar relevantes. La estabilización de China, un turismo más sólido, mejores datos de Japón, un efecto riqueza más favorable en EE UU y la desaparición progresiva de las presiones procedentes de Oriente Próximo sugieren que el ciclo de revisiones negativas podría estar agotándose”, apuntan.
En el área de consumo, los analistas identifican otro catalizador: la combinación de volúmenes resilientes, márgenes sólidos y un efecto divisa que vuelve a jugar a favor. A diferencia de 2025, cuando la ola proteccionista impulsada por Donald Trump y sus críticas a la independencia de la Reserva Federal erosionaron el papel del dólar como activo refugio y favorecieron su depreciación, este año la moneda estadounidense ha recuperado terreno. Su fortaleza vuelve a actuar como un viento de cola para las multinacionales europeas con una elevada exposición al mercado estadounidense.
A diferencia de EE UU, donde el comportamiento bursátil sigue muy condicionado por la evolución del sector tecnológico, la Bolsa europea presenta una composición más equilibrada, aunque con un peso destacado de la banca. Tras años de crecimiento de beneficios espectaculares, el consenso espera ahora una evolución más moderada. “Puede parecer poco emocionante. Sin embargo, creemos que precisamente ese tipo de crecimiento sostenido puede durar más de lo que descuentan los inversores”, señalan desde UBS.
Los analistas destacan la mejora del crédito a empresas y hogares, así como la disciplina mostrada por el sector. Lejos de embarcarse en una agresiva guerra de precios a través de depósitos e hipotecas, como muchos temían ante la normalización de la política monetaria, las entidades han priorizado el control de costes y la rentabilidad. Una estrategia que les permite afrontar el nuevo entorno monetario desde una posición de fortaleza.
Junto a la pujanza del sector financiero, los expertos esperan que las cotizadas vinculadas a la infraestructura de la inteligencia artificial —semiconductores, electrificación, automatización y memoria— sigan mostrando fortaleza. “Las temáticas más concurridas requieren revisiones positivas constantes para seguir batiendo al mercado. Un elevado crecimiento, por sí solo, deja de ser suficiente cuando las expectativas ya se han ajustado”, recuerda UBS.
Más allá de los beneficios, los gestores empiezan a identificar catalizadores de largo plazo. Niall Gallagher, gestor de renta variable europea de Jupiter AM, considera que el giro de la política estadounidense en materias como el comercio, la defensa y la cooperación internacional ha obligado a Europa a replantearse sus prioridades estratégicas. El aumento del gasto militar, la seguridad energética, unas cadenas de suministro más resilientes y una política fiscal más activa son, a su juicio, señales de una transformación más profunda.
Lejos de ser una respuesta coyuntural a las tensiones actuales, Gallagher ve en estos cambios el inicio de un nuevo ciclo de inversión con capacidad para generar oportunidades en numerosos sectores durante los próximos años. Una tesis que ayuda a explicar por qué, tras más de una década a la sombra de EE UU, Europa vuelve a colarse en el radar de los gestores. No porque haya resuelto todos sus problemas, sino porque, por primera vez en mucho tiempo, los inversores empiezan a encontrar más razones para comprar que para seguir esperando.