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Del aire acondicionado a la inteligencia artificial: las empresas que ganan con el negocio del frío

Las olas de calor obligan a acelerar la adaptación climática en Europa para un sector que ya se beneficia de la demanda de los centros de datos

Zonas de baño autorizadas en el Sena a su paso por París. EFEEdgar Sapina Manchado (EFE)

Las olas de calor ya no son una anomalía meteorológica en Europa, sino una realidad con profundas implicaciones económicas, sociales y sanitarias. Las temperaturas récord registradas estos días han expuesto, sobre todo en los países del Norte de Europa, las carencias de unas infraestructuras concebidas para un continente de clima templado. Este nuevo escenario está impulsando un debate que va mucho más allá de la emergencia climática: cuánto deberán invertir gobiernos, empresas y hogares para adaptarse a un mundo más cálido. La refrigeración —que incluye desde el aire acondicionado doméstico hasta los sistemas de enfriamiento que requieren los centros de datos de inteligencia artificial— emerge como una de las grandes oportunidades económicas de la próxima década.

Los analistas de Goldman Sachs creen que el calor extremo y la sequía serán percibidos cada vez más como riesgos estructurales y no como fenómenos transitorios, una tendencia que podría acelerar las inversiones en adaptación climática. A medida que aumentan las temperaturas, también lo hace la demanda de sistemas de climatización. Un debate que ha saltado, ya, al terreno de la política: el partido ultra Reagrupamiento Nacional ha propuesto un plan de inversión de 20.000 millones de euros para extender la instalación de equipos de aire acondicionado en edificios públicos y privados. Las disparatadas temperaturas de este verano tienen impacto en la política, la salud pública y la productividad económica. Eso, en la Bolsa, significa oportunidades en las empresas de climatización, que marcan alzas de en torno al 30% este año.

El sector de la refrigeración ya se ha visto impulsado por un factor casi tan poderoso como el cambio climático: la inteligencia artificial. El rápido crecimiento de la IA está disparando las necesidades de capacidad informática y el consumo eléctrico de estas instalaciones, que requieren sistemas cada vez más sofisticados para operar de forma eficiente, hasta el punto de que Elon Musk plantea llevarse los centros de datos al espacio (aunque no diga cómo). Las olas de calor y la IA, dos fenómenos aparentemente inconexos, están impulsando así a una misma industria: la del frío.

Goldman Sachs identifica 42 compañías internacionales bien posicionadas para beneficiarse del aumento de la demanda de refrigeración, tanto en hogares como en los centros de datos que sustentan el auge de la IA. Entre las compañías mejor posicionadas para aprovechar este auge de la refrigeración figura la estadounidense Carrier Global. La empresa debe su nombre a Willis Haviland Carrier, el ingeniero al que se atribuye la invención del primer sistema moderno de aire acondicionado a comienzos del siglo XX. Más de un siglo después, su negocio vuelve a situarse en el centro de una de las grandes transformaciones económicas derivadas del calentamiento global y la expansión de la IA.

Las acciones del grupo acumulan una revalorización del 32,6% en lo que va de año. Pese a este fuerte avance bursátil, los analistas creen que el recorrido alcista aún no se ha agotado. Una de las claves de este optimismo es el crecimiento de la demanda procedente de los centros de datos. En la última presentación de resultados, Carrier reveló que los pedidos vinculados a estas instalaciones aumentaron un 500%, reflejo de las enormes necesidades de refrigeración que exige el despliegue de infraestructuras para IA.

Otra de las compañías que los analistas sitúan entre las potenciales beneficiarias del auge de la inteligencia artificial es Johnson Controls. Tras desprenderse en 2025 de su negocio de climatización para hogares y pequeños comercios, vendido a Bosch, el grupo ha reforzado su apuesta por segmentos de mayor crecimiento y rentabilidad, con los centros de datos como una de sus principales prioridades.

Los avances de esta transformación empiezan a encontrar reflejo en el mercado: las acciones acumulan una revalorización del 19% en lo que va de año. La compañía se ha fijado como objetivo un crecimiento orgánico de las ventas superior al 10% anual, impulsado en gran medida por el negocio de los centros de datos, una de las áreas más dinámicas dentro de la climatización industrial. El potencial es considerable: según Bloomberg Intelligence, el mercado global de equipos de gestión térmica para estas instalaciones podría más que duplicarse entre 2025 y 2030, hasta alcanzar entre 35.000 y 40.000 millones de dólares.

En el segmento de las compañías más expuestas al negocio de la climatización residencial destaca Daikin, el mayor fabricante mundial de sistemas de aire acondicionado. Sus acciones acumulan una revalorización cercana al 30% en lo que va de año, en línea con el avance del 27% registrado por el fondo cotizado AdvisorShares HVAC and Industrials, especializado en compañías ligadas a la calefacción, ventilación y aire acondicionado. Este ETF, lanzado en 2025, permite invertir en la temática de la climatización, aunque su acceso está restringido para muchos inversores minoristas europeos por la ausencia del documento KID exigido por la regulación comunitaria.

La compañía japonesa, que cotiza en la Bolsa de Tokio, está especialmente bien posicionada para beneficiarse del aumento de la demanda de equipos de refrigeración, sobre todo en Europa. A diferencia de mercados maduros como Japón, donde la penetración del aire acondicionado es muy elevada, el Viejo Continente parte de niveles significativamente más bajos. “Aunque países como Grecia, Italia y España registraban en 2024 tasas de penetración relativamente elevadas, los principales núcleos de población europeos seguían figurando entre los mercados con menor implantación de sistemas de aire acondicionado”, señalan los analistas de Goldman Sachs. Sin embargo, esta situación podría estar cambiando. Según ha advertido el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, Europa es el continente que más rápido se está calentando. Las temperaturas medias ya se sitúan 2,5 grados por encima de los niveles preindustriales, frente al incremento de 1,4 grados registrado a escala global.

Sin embargo, que las olas de calor y la IA estén impulsando una mayor necesidad de refrigeración no implica que el crecimiento de la industria vaya a ser lineal. A los debates políticos sobre el impacto energético y medioambiental de la climatización se añaden los desafíos de infraestructura. La expansión simultánea del aire acondicionado y de los centros de datos amenaza con elevar la presión sobre unas redes eléctricas que, en muchos países, ya muestran signos de saturación. En paralelo, algunas grandes ciudades europeas, como Londres, están impulsando normativas urbanísticas que priorizan soluciones pasivas de refrigeración y diseños más eficientes desde el punto de vista energético, con el objetivo de reducir la dependencia del aire acondicionado sin comprometer el confort térmico.

La paradoja es que Europa lleva décadas preparándose para reducir sus emisiones, pero ahora también tendrá que aprender a convivir con temperaturas cada vez más extremas. En ese proceso, la refrigeración deja de ser un bien asociado al confort para convertirse en un elemento esencial de adaptación. Tanto en los hogares como en los centros de datos, la demanda de frío apunta a crecer de forma sostenida durante los próximos años. Para las empresas del sector supone una oportunidad de negocio multimillonaria; para gobiernos y ciudadanos, un recordatorio de que el coste de adaptarse a un planeta más cálido ya ha comenzado a reflejarse en la factura.

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