La creciente influencia económica de las personas mayores
La tecnología sanitaria están prolongando la esperanza de vida. Este cambio demográfico se ha convertido en una temática de inversión sólida


La población mundial está envejeciendo cada vez más rápido. Esto está transformando los mercados laborales, los patrones de consumo, los sistemas sanitarios y la asignación de capital. Al mismo tiempo, las tasas de fertilidad están disminuyendo, mientras que los avances en tecnología sanitaria están prolongando la esperanza de vida. Este cambio demográfico se ha convertido en una temática de inversión sólida y duradera.
Para 2050, se prevé que el número de personas de 65 años o más alcance los 1.800 millones. El crecimiento será más rápido en el segmento de mayores de 80 años, cuyos períodos más prolongados de actividad, sus necesidades de cuidados y su capacidad de gasto están impulsando la demanda de atención sanitaria, servicios para personas mayores y productos y servicios adaptados a este grupo de edad. Japón, Europa y Norteamérica ya cuentan con poblaciones longevas, mientras que China —el país con el mayor número de adultos mayores del mundo— experimentará el proceso de envejecimiento más acelerado hasta 2075.
En Estados Unidos, la población mayor de 65 años alcanzará los 72,5 millones de personas en 2030, con un crecimiento anual del 2,6 %, frente al 0,5 % de la población total. Los baby boomers, que actualmente tienen entre 61 y 80 años, poseen más de la mitad de la riqueza de los hogares estadounidenses, reforzando su influencia sobre el consumo, la utilización de los servicios sanitarios y los mercados financieros.
El aumento de la esperanza de vida y el descenso de la natalidad están ejerciendo presión sobre los sistemas tradicionales de pensiones. En los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la proporción de adultos mayores de 65 años respecto a la población trabajadora aumentó del 21% en 1994 al 33% en 2024. Se espera que esta proporción alcance el 52% en 2050, y la OCDE señala que la reducción de la población activa y la caída del PIB per cápita presionarán los ingresos públicos a medida que aumente el gasto relacionado con el envejecimiento. Como respuesta, los gobiernos están elevando la edad de jubilación y reformando los modelos de pensiones.
La edad es el principal factor de riesgo para las enfermedades crónicas, especialmente el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. La presencia de al menos dos enfermedades crónicas está muy extendida y, en 2023, afectaba aproximadamente al 80% de los estadounidenses mayores de 65 años. Esto genera una elevada dependencia de los productos farmacéuticos y un uso intensivo de los servicios sanitarios. Las hospitalizaciones también aumentan de forma significativa con la edad, mientras que la demanda de infraestructuras de atención a personas mayores, como residencias, centros de vida asistida o centros de rehabilitación, vuelve a crecer tras la pandemia de covid-19. El gasto sanitario también aumenta de forma natural con la edad: las personas mayores gastan entre tres y cinco veces más en atención sanitaria que los adultos más jóvenes, y más de un tercio del gasto sanitario de Estados Unidos corresponde a personas mayores de 65 años.
Estas tendencias crean una oportunidad estructural de inversión en los sectores farmacéutico, de tecnología médica, infraestructuras para el cuidado de personas mayores y servicios sanitarios. Los avances en genómica, diagnóstico mediante inteligencia artificial, monitorización continua mediante dispositivos wearables, gemelos virtuales de pacientes, cirugía robótica y robótica humanoide aplicada a los cuidados generan oportunidades para responder al aumento de la demanda y a los retos relacionados con los costes.
China afronta uno de los cambios demográficos más rápidos del mundo. En 2024, la esperanza de vida alcanzó aproximadamente los 79 años y más de 220 millones de personas tenían 65 años o más, lo que representa una cuarta parte de la población mundial de adultos mayores. China registrará el mayor incremento de la tasa de dependencia de las personas mayores de aquí a 2050.
El XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) sitúa la longevidad, la atención a las personas mayores, la reforma sanitaria y la sostenibilidad del sistema de pensiones en el centro de la estrategia nacional, sirviendo de hoja de ruta para la regulación, la inversión y las prioridades industriales.
Este nuevo plan amplía la cobertura de los seguros, mejora el acceso a la atención sanitaria en las zonas rurales y reduce el precio de los medicamentos, con el objetivo de seguir aumentando la esperanza de vida. También busca fortalecer los sistemas de pensiones, mejorar los seguros sanitarios privados, reforzar la gestión y la prevención de enfermedades crónicas, la atención primaria, la telemedicina y la salud móvil, además de acelerar la transformación digital del sistema nacional de salud. Los objetivos de crecimiento económico también refuerzan la necesidad de impulsar la eficiencia y las reformas basadas en la tecnología.
Aunque las políticas de compra basada en valor y los sistemas de pago por grupos relacionados con el diagnóstico (DRG) han mejorado la accesibilidad de la atención sanitaria, también han reducido la rentabilidad de las empresas farmacéuticas y de tecnología médica mediante la presión de las negociaciones de precios. La aparición de problemas relacionados con la calidad ha llevado a que las recientes revisiones regulatorias evolucionen desde una competencia extrema basada en el precio hacia un equilibrio más sostenible entre el control de costes, la calidad y la continuidad del suministro.
Según el Gobierno chino, el país asiático ya dispone de una de las mayores infraestructuras de atención a personas mayores del mundo, con 406.000 centros y cerca de 8 millones de camas a finales de 2024. Desde el punto de vista financiero, con más de 1.070 millones de personas aseguradas y un riesgo de longevidad cada vez mayor, las reformas están impulsando el desarrollo de los fondos de pensiones, las aseguradoras de vida y los productos de inversión vinculados a la longevidad, lo que incrementa la necesidad de una sólida gestión de activos y pasivos y de inversiones a largo plazo. La estrategia de longevidad de China constituye una temática estructural de inversión, y la convergencia entre la reforma sanitaria, la reforma de las pensiones y los seguros, junto con la innovación tecnológica y los servicios asistenciales, genera oportunidades de inversión a varios años.
El envejecimiento también está transformando los patrones de consumo a escala mundial. Los adultos mayores representan actualmente más de una quinta parte del gasto total en
Estados Unidos y el 18% de la población. Esto refleja una extraordinaria concentración de riqueza: los estadounidenses mayores de 55 años poseen más del 70% de la riqueza de los hogares y las personas mayores destinan, de forma desproporcionada, más recursos a la atención sanitaria que cualquier otro grupo de edad.
Para los inversores, la longevidad ya no es una simple nota demográfica de cara al futuro, sino una tendencia que está transformando los balances, los modelos de negocio y las carteras de inversión. A medida que los sistemas públicos se enfrentan a una presión creciente y las personas mayores representan una proporción desproporcionada del consumo, el envejecimiento se consolida como una temática estructural de inversión que integra los sistemas públicos, el ahorro privado, la atención sanitaria y el consumo.
Alexandra Ralli es analista de renta variable en Lombard Odier