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Las Bolsas enfrían su optimismo ante la falta de señales la Fed y con el petróleo a la baja

El Ibex estrena julio con descensos, pero mantiene los 19.400 puntos. El ‘brent’ desciende hasta los 71 dólares

Parqué de la Bolsa de Nueva York.ANGELA WEISS (AFP / Getty Images)

La cautela se impone en los mercados en el arranque del nuevo trimestre a la espera de avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mientras que los inversores se mantienen alerta ante una posible intervención de Japón en su divisa, el yen, que cae a nuevos mínimos de 40 años. Los negociadores estadounidenses han destacado que las conversaciones indirectas con Teherán avanzan y han sido positivas, aunque los representantes iraníes optaron por no reunirse con Jared Kushner y Steve Witkoff directamente. Una situación que aleja, por ahora, la puerta para abrir completamente el estrecho de Ormuz. Pese a ello, el barril de brent continúa su senda bajista y cede un 2%, lo que lo lleva a despedirse de los 72 dólares después de que en el segundo trimestre se hundiera un 40%. Wall Street cotiza sin rumbo claro después de que el presidente de la Fed, Kevin Warsh, haya vuelto a confirmar que no dará pistas al mercado sobre sus próximos pasos.

En el mercado de petróleo físico siguen creciendo las señales de una cada vez mayor disponibilidad de crudo. El petróleo con entrega en plazos cortos es más barato que el petróleo en plazos medios, una situación (denominada contango en la jerga) contraria a lo que sucedía durante los peores momentos de la guerra (backwardation). Esto está provocando que se hayan ofrecido cargamentos desde África Occidental hasta el Mar del Norte al precio más bajo visto en varios años, según destaca Bloomberg. “Esperamos que para finales de julio esto haya terminado”, ha destacado Samantha Dart, codirectora de investigación global de materias primas en Goldman Sachs, en una entrevista a Bloomberg. “Una vez que tengamos una normalización de los flujos a través del estrecho, la expectativa es que entremos en una situación de sobreoferta”, ha añadido.

Si bien Warsh ha reconocido que los mercados y los hogares no se sienten cómodos con una inflación por encima del 2%, el responsable monetario ha confirmado que los riesgos de inflación han disminuido. Unas expectativas de precios más bajos, combinadas con las señales de fortaleza económica (el indicador manufacturero ronda máximos de cuatro años), han bastado para que las perspectivas de subida de tipos se moderaran. El rendimiento de la deuda a 10 años, que en niveles intradía volvió a rozar el 4,5%, se modera y se mantiene estable en el entorno del 4,4%.

En Europa, el Ibex pierde un 0,3% y logra sostenerse sobre los 19.400 puntos, una caída que agudiza el Cac francés (-0,8%) mientras el Dax alemán avanza un 0,3%. Al otro lado del Atlántico, las Bolsas cotizan sin rumbo claro, con unos inversores pendientes de las novedades de política monetaria y la evolución de la tecnología, un sector que ha pasado de ser un motor a convertirse en una fuente de inestabilidad. Kevin Warsh ha reiterado en el encuentro de banqueros centrales que organiza el Banco Central Europeo en Sintra (Portugal) su promesa de lograr la estabilidad de precios. “Todos nos dedicamos a la estabilidad de precios”, ha asegurado.

Warsh ha defendido su rechazo a que la Fed dé una orientación prospectiva, lo que resta claridad a los inversores. Ante esa falta de visibilidad, el mercado centrará su escrutinio en la próxima temporada de resultados, que se espera sea lo suficientemente positiva como para compensar el riesgo de tipos.

“El historial ciertamente favorece a los alcistas”, señaló Chris Weston, jefe de investigación del corredor Pepperstone. “Desde 2008, los futuros del Nasdaq solo han registrado un julio negativo”. “Por lo tanto, la próxima temporada de ganancias será crítica para determinar si las expectativas de ganancias continúan mejorando y si las asignaciones de cartera continúan cambiando hacia la tecnología”.

Los principales bancos comienzan a presentar informes a mediados de julio, y los analistas tienen altas expectativas de ganancias en el sector tecnológico y en general. Los analistas de Goldman Sachs señalan que el consenso apunta a un crecimiento de las ganancias por acción del 22% interanual. Se espera que las acciones de infraestructura de IA contribuyan con casi el 60% del crecimiento de las ganancias por acción del S&P 500, y Micron y Nvidia juntas representan más del 40%.

En el mercado de divisas, el dólar marca un nuevo máximo de cuatro décadas frente al yen, a 162,84, extendiendo una racha alcista que se remonta a principios de mayo. El alza ha provocado las habituales amenazas de intervención de Tokio, aunque las autoridades parecen reacias a actuar, tras haber gastado casi 12 billones de yenes entre abril y mayo con escaso efecto duradero.

Tim Baker, estratega macroeconómico de Deutsche Bank, señaló que el último movimiento se debió más a la fortaleza del dólar que a la debilidad del yen, ya que este último se ha mantenido relativamente estable frente a otras monedas importantes durante meses. La fuerte caída de los precios del petróleo también benefició enormemente a Japón, un importador neto de energía, mientras que los diferenciales de rendimiento real se ampliaron ligeramente a favor del yen. El euro se mantuvo estable en 1,1409 dólares, ligeramente por encima del mínimo reciente de 13 meses de 1,1325 dólares.

Bolsas - Divisas - Deuda - Tipos de interés - Materias primas

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