El capital riesgo, la fuerza en la sombra que impulsa el bum de las renovables en España
El private equity ya representa más del 30% de las operaciones del sector, frente al 2% hace cinco años, según datos de la plataforma Deale


Los focos de la industria de las renovables suelen apuntar a los gigantes eléctricos, como Iberdrola o Repsol. Pero detrás de los paneles y los molinos, las gestoras de capital de riesgo (private equity) han ganado un peso sin precedentes en el mercado español. Conocidas por su opacidad —al no cotizar en Bolsa no están obligadas a presentar resultados—, esas firmas han disparado en la última década sus compras de negocios renovables. Si por un lado impulsan la construcción de parques de renovables, por otro exponen el sector a un modelo de inversión opaco sobre los riesgos financieros que asumen y sobre cómo estos pueden trasladarse al sistema eléctrico.
El capital riesgo se disparó en 2025: pasó de apenas 51 operaciones anuales a 250, según datos de la plataforma de análisis de compraventas empresariales Deale cedidos a CincoDías. Este auge responde, sobre todo, a factores estructurales, explican desde Deale: “La transición energética y los objetivos de descarbonización ofrecen una visibilidad a largo plazo muy atractiva para los inversores”.
En 2025, el private equity concentró el 33,2% de las operaciones corporativas en el mercado español de renovables, frente al 2% de 2020, al inicio de la actual ola inversora impulsada por la búsqueda de autonomía energética tras la invasión rusa de Ucrania. El peso real de estas operaciones podría ser aún mayor de lo que reflejan las cifras, ya que muchos inversores, no obligados a hacerlo, no hacen públicos sus datos.
Comparado con el primer bum de las renovables, en los años 2000, el peso del capital de riesgo es aún más importante. Si hoy suele realizar en torno de 50 operaciones al año, solo había cerrado cinco en aquella década, de acuerdo con datos históricos recopilados por CINCO DÍAS desde Bloomberg.
El private equity ha ido extiendiendo su presencia en las renovables con las crisis, cuando el endurecimiento del crédito abre espacio para estas firmas como alternativa de financiación. Fue así durante la Gran Recesión, cuando las operaciones rozaban las 10 al año, y lo mismo pasó con la crisis inflacionaria de 2022, cuando el capital riesgo llegó a saltar del 3% al 24%.
Ahora, el regreso del private equity llega con más fuerza y más asentado. En un informe del año pasado, la consultora de mercado Pitchbook señaló que “las tecnologías han madurado. Las renovables como la eólica y la solar ya son comercialmente viables sin subvenciones”. En este sentido, según los datos de Deale, las inversiones casi se concentran todas en los parques solares, normalmente por encima del 80% o 90% en los últimos años, debido a la expectativa de margen de crecimiento con el avance de la tecnología de los paneles.
“Podemos asumir cierto grado más de riesgo porque el mercado está más maduro: hay más profesionales a los que encargar tareas o con los que asociarnos en la fase de desarrollo”, argumenta Fabio Garcia, gestor de transacciones de Kgal, una de las firmas de private equity más longevas en el sector solar en España.
Más dinero en el mercado implica una mayor competencia entre los fondos por los mismos activos. Cuando pagan precios más altos, el retorno esperado se reduce. Por ello, las gestoras, cuyo negocio se basa en ofrecer rentabilidades de doble dígito, superiores a las de la Bolsa, se ven empujadas a asumir más riesgo.
Kgal entró en el mercado español con la compra de cuatro parques solares entre 2009 y 2011. Retomó la inversión en la región a partir de 2017 y, de nuevo, después de 2021, con otras dos instalaciones solares y una decena de proyectos en sitios como Cádiz o Córdoba todavía en fase de desarrollo: terrenos aún sin construir cuyo único valor era la autorización o el plan para levantar un parque.
“Tenemos la posibilidad de financiar toda la construcción y así tenemos mayor posibilidad de manejar los proyectos”, añade Garcia. No hay datos de cuántos de las inversiones del capital de riesgo en España se producen en proyectos en fase de desarrollo.
La factura del excedente de renovables
El actual alza del private equity se produce en un entorno ya de por sí arriesgado. La creciente oferta renovable ha comprimido los márgenes y, desde hace un par de años, ha llevado los precios a terreno negativo en Europa. Lo que puede sonar atractivo para el consumidor tiene consecuencias adversas para el sector, porque distorsiona los ingresos de los productores y tensiona toda la cadena.
En las horas punta, normalmente por la mañana, los generadores llegan incluso a pagar por verter electricidad a la red. De media, cada día se desaprovecha algo más de una hora de producción en España, según datos de la asociación europea de gestores de transporte (Entsoe) recopilados por la consultora de mercado Pexapark en su informe anual de 2026. Solo Alemania y parte de Suecia registran más incidencias.
“Los precios negativos y cero están destinados a aumentar en España y en otros países europeos a medida que las energías renovables incrementan su penetración en el mix de generación”, alertan desde la firma de capital de riesgo francesa Antin, uno de los actores más relevantes del sector renovable en España gracias a sus inversiones en productoras solares.
Por ello la gestora francesa defiende los contratos de largo plazo para evitar que los productores quiebren: estos acuerdos les garantizan un precio fijo y permiten compensar los periodos con precios negativos con otros en los que el mercado marca valores inferiores al pactado, asegurando así la estabilidad de sus ingresos.
“Es un problema general que nos está afectando a todos y nos hace replantear nuestra estrategia”, añade Garcia, en cuanto a los parques de Kgal en Europa, con presencia importante también en Alemania e Italia. Más allá de los contratos a precio fijo y largo plazo, una solución impulsada por el sector de renovables europeo ha sido la instalación de baterías en los parques para almacenar la energía producida en las horas punta y liberarlas a lo largo de la tarde y noche, en los momentos de baja generación.
Sin embargo, se trata de una iniciativa poco desarrollada en España debido a los altos costes de producir estas baterías. Están presente en solo un 5% de los parques de renovables españoles, según estimó Umberto Tamburrino, director de la filial de infraestructura renovable de Generali, en entrevista a CINCO DÍAS en febrero pasado. Quedan muchos amaneceres para ver cómo se compagina la inversión a largo plazo con la necesidad de obtener rentabilidad.