La confianza económica de los gestores se hunde aunque mantienen alta su apuesta por la Bolsa
La encuesta de Bank of America ve potencial en la renta variable europea a pesar de la guerra de Irán

La guerra de Irán ha provocado un seísmo en el mercado, con el petróleo en el centro y las Bolsas, la deuda, las divisas y los metales preciosos sufriendo una volatilidad extrema. Y la encuesta de gestores elaborada por Bank of America revela que el pesimismo se sitúa en máximos desde junio del año pasado. Pero esto no basta para poner fin a su complacencia: su apuesta por la Bolsa se mantiene en niveles máximos. Ahora, el 63% de los encuestados apuesta por un alza de la renta variable del Viejo Continente, frente al 71% del sondeo anterior.
La encuesta elaborada por el equipo de Michael Hartnett, estratega jefe de Bank of America, revela que su medida más completa de sentimiento de mercado, basada en los niveles de efectivo, la asignación a renta variable y las expectativas de crecimiento global, cayó de forma muy significativa de 5,6 a 3,7 puntos en la encuesta a gestores globales. Las expectativas de crecimiento registran su mayor caída desde marzo de 2022, y las de inflación son las más altas desde mayo de 2021. Con todo, seis de cada diez gestores creen que la Bolsa europea subirá en los próximos 12 meses. Es decir, los encuestados son conscientes de los riesgos, pero aun así apuestan por las acciones como el mejor activo posible. No hay un repunte significativo hacia el efectivo y los inversores siguen manteniendo posiciones largas en la renta variable.
No obstante, los gestores destacan que se necesitan recortes de tipos de interés por parte de los bancos centrales y unos beneficios por acción de las cotizadas superiores a lo esperado para alcanzar nuevos máximos. Un escenario que, de momento, es improbable. El mercado espera que las bajas de tasas en Estados Unidos se aplacen hasta inicios del próximo año y que el BCE eleve los tipos 75 puntos básicos, hasta el 2,75% en el presente ejercicio. La temporada de resultados en Estados Unidos acaba de arrancar con las cuentas de Goldman Sachs, que decepcionó el lunes y cerró con una caída del 2%.
Los gestores han revisado a la baja las perspectivas de crecimiento global, como respuesta al shock de inflación que ya está ocurriendo, y se incrementará tras el conflicto en Irán. El 36% de los encuestados anticipa que la economía global se debilitará durante el próximo año, el nivel más alto desde agosto del año pasado. Y Europa es la región que se llevará la peor parte. Ahora el 25% prevé que el crecimiento se desacelere, cuando en febrero cerca del 70% anticipaba una aceleración.
La guerra en el Golfo ha elevado las expectativas del precio del petróleo, que ahora se sitúan en 84 dólares por barril para finales del año. Esto ha disparado al 71% el porcentaje de inversores que anticipa una mayor inflación subyacente en Europa durante los próximos 12 meses. Esta cadena de efectos convierte a la estanflación (decrecimiento con inflación) predominante para un nivel récord del 58% de los inversores. Se registra una revisión a la baja en las expectativas de crecimiento global, con una perspectiva especialmente negativa para la Unión Europea.
La buena noticia es que las preocupaciones de recesión, para la que son necesarios dos trimestres consecutivos de decrecimiento, se mantienen razonablemente bajas, pues solo el 21% la considera probable. El porcentaje no se ha movido de forma significativa respecto al de los últimos meses. El escenario macroeconómico central continúa siendo, con gran diferencia, el de un aterrizaje suave, con más de la mitad de los encuestados.
Una posible burbuja de la inteligencia artificial (IA) es clasificada por un 5% de los inversores encuestados como el mayor riesgo para los mercados. Este elemento se sitúa por detrás de otras preocupaciones principales, como los conflictos geopolíticos (44%), la inflación (26%), el aumento desordenado en los rendimientos de los bonos (9%) y el crédito privado (8%).
Por sectores, el de recursos básicos se ha convertido en el de mayor sobreponderación en Europa, superando a las acciones defensivas, y seguido por telecomunicaciones y salud. Al mismo tiempo, el posicionamiento en tecnología, bancos y bienes industriales ha caído a niveles más neutrales. Se prevé que las utilities y la energía sean los sectores con mejor rendimiento durante el próximo año.