Karl Pettersen (Scope Ratings): “La opacidad en el crédito privado es similar a la de las hipotecas en la crisis de 2008″
El codirector de calificaciones corporativas de la agencia de rating advierte de que preocupan los impagos en la sombra y las valoraciones en los préstamos no bancarios

Está fuera de los circuitos habituales de la banca, alejado del escrutinio público de los activos cotizados. Pero su importancia es clave. El crédito privado es un gigante oculto que gestiona 1,8 billones de dólares (1,6 billones de euros) en activos en todo el mundo. Karl Pettersen (50 años, Neuilly-sur-Seine, Francia), codirector de calificaciones corporativas de la agencia Scope Ratings, advierte de que el “secretismo permite el mal comportamiento” y sentencia que el mercado necesita credibilidad.
Pettersen, con años de experiencia en firmas como Moody’s, Société Générale o UBS, considera que la opacidad del crédito privado ha alimentado el miedo de que exista una burbuja. La buena noticia es que, a su juicio, la situación es muy diferente ahora que hace 18 años y vaticina que esta vez la eventual crisis no será bancaria. Su potencial destructivo está en una corrección de los precios de la deuda y de la Bolsa.
Pregunta. ¿Hay una burbuja en el crédito privado?
Respuesta. No lo sabemos, y eso es parte del problema. Por un lado, existe un desajuste en cuanto a las etiquetas, que no significan lo mismo en los mercados públicos y privados. Por ejemplo, si una compañía deja de pagar en efectivo porque no cuenta con la liquidez suficiente y en su lugar entrega deuda adicional [pago en especie o PIK], se consideraría un impago. Pero no en el mercado privado. Por eso hay un debate sobre eventuales impagos en la sombra.
Por otro lado, también hay un desajuste en las valoraciones. En el mercado público, si hay dudas sobre la calidad de los activos, la información se difunde y el precio se ajusta. Pero esto no se produce en el mercado privado. La valoración no se efectúa contra el mercado, sino contra el modelo. Y el modelo de valoración no sirve si fue construido con la suposición de que los tipos de interés seguirían reduciéndose y de que la inflación y los costes energéticos serían bajos.
P. Supongo que es difícil encontrar un modelo de valoración adecuado...
R. El problema esencial está en que el mercado privado es opaco por definición. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones sobre si hay o no una burbuja, pero reconozco que existe preocupación.
P. ¿Por qué se ha producido la avalancha de solicitudes de reembolsos de fondos de crédito privado abiertos a pequeños inversores?
R. Esto ha ocurrido en especial en Estados Unidos, donde este tipo de vehículos se ofrece a los particulares, que solicitan más liquidez que los institucionales, cuando muchas de las inversiones son ilíquidas. El otro problema está en que, cuando el precio es opaco, el inversor confía en otras señales. Además, el riesgo es que, sin información, se potencie el deseo de salir y se produzca una profecía autocumplida.
P. Por tanto, ¿considera que este tipo de vehículos semilíquidos abiertos a pequeños inversores debería desaparecer?
R. Una de las críticas es que este tipo de fondos probablemente no es adecuado para los particulares porque los activos son ilíquidos. Incrementan la ansiedad. Pero, insisto, creo que el principal problema es la opacidad.
P. ¿Existe el riesgo de un potencial daño sistémico?
R. Debido a la regulación tras la crisis financiera, el crédito privado ha crecido tanto que ahora es central para el mercado. Y cuando se es tan importante, la pregunta no es solo si se generan rendimientos, también hay que preguntar si generan confianza y credibilidad para los inversores. Esa es la pieza que falta.
P. ¿Puede desencadenarse una crisis similar a la de 2008?
R. En la crisis financiera que estalló ese año hubo problemas de solvencia bancaria. Nadie podía hacer los cálculos de esas hipotecas problemáticas; ahora, nadie puede hacer los cálculos en el crédito privado. La opacidad en el crédito privado es similar a la de las hipotecas en la crisis de 2008. Por eso preocupa.
Sin embargo, el panorama ahora es diferente. Los bancos no están directamente expuestos al crédito privado. Ellos financian los fondos de crédito, pero su exposición es muy inferior. La forma en que el riesgo puede transmitirse ahora, en mi opinión, es a través de una corrección de los precios del mercado, tanto de deuda como de Bolsa.
P. ¿La exposición de Europa es tan preocupante como la de Estados Unidos?
R. El mercado total en Europa sigue siendo mucho más pequeño que el de Estados Unidos. Pero no es despreciable: son unos 500.000 millones, es más grande que el mercado de high yield [deuda de bonos con rating inferior al de grado de inversión].
P. ¿Qué efectos está teniendo la guerra de Irán en este mercado?
R. De entrada, es improbable que el precio del petróleo vuelva a los 70 dólares por barril. A nivel global, Europa y Estados Unidos son las regiones menos dañadas por los efectos de la guerra, pero aun así están afectadas. En Europa, el problema es el precio de la energía, y este variará en función de la importancia del gas en la generación. El riesgo de impago aumentará, especialmente en determinados sectores. Y una crisis energética es inflacionaria...
P. Por lo tanto, ¿habrá subidas de tipos de interés, como anticipa el BCE?
R. Sí, y al mismo tiempo los requisitos de los préstamos se endurecerán, lo que reducirá la liquidez y se transmitirá al crédito. Y, de nuevo, si hay modelos de valoración en los fondos de private equity que asumieron bajos tipos de interés y energía barata, podría haber un problema. Hasta ahora, se habían ignorado buena parte de estos riesgos, pero ya no pueden seguir ignorándose. El peligro es que todo se amplifique y haya una corrección que castigue los créditos más vulnerables.
P. El presidente de JP Morgan, Jamie Dimon, avisó de que hay más cucarachas crediticias, después de conocerse los casos de fraude de Tricolor y First Brands. ¿Cree que es así?
R. El secretismo permite el mal comportamiento. Y esto es conocido: si se ven cucarachas en la cocina, no se van a quedar solo en la cocina.
P. Se apunta a que la inteligencia artificial es uno de los grandes problemas del crédito privado. ¿Es así?
R. De nuevo, no hay información clara, pero hay informes que apuntan a que la exposición del crédito privado a la tecnología se acerca al 30%. La IA probablemente afectará a las valoraciones. No estamos seguros de cómo exactamente, pero parece que acelerará las reevaluaciones y las salidas de dinero. Y la opacidad amplifica el efecto.
P. ¿Cómo afecta la deuda privada al resto del ecosistema financiero?
R. No solo los fondos de crédito y las empresas están afectados, también los vehículos que toman la participación accionarial.
P. Es decir, ¿está en peligro la industria del capital riesgo?
R. Uno de los problemas en el mercado de private equity en los últimos años es que no ha habido muchas salidas a Bolsa, ni suficientes fusiones y adquisiciones, al tiempo que ha crecido el número de los fondos de continuación que compran la participación a otro vehículo de la misma gestora pero con diferentes inversores. Y cada vez que se hace eso se produce una operación de deuda.