Las Bolsas prolongan la sangría: el Ibex se hunde un 4,55%
El mercado vive su peor jornada desde la guerra arancelaria con desplomes superiores al 6% en más de una decena de valores españoles

Martes negro en las plazas financieras internacionales. Lejos de recuperarse, los mercados ven agravados sus temores en la segunda sesión tras el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, contienda que ha derivado en una crisis petrolera de escala aún por determinar. Un escenario que los inversores están poniendo en precio en una jornada caótica, con pérdidas en prácticamente todas las categorías de activos menos, claro está, los contratos sobre precios de la energía, disparados. Bolsas, deuda, metales preciosos y divisas emergentes caen con fuerza y con un cierto desorden, señal de que los inversores venden primero y preguntan después.
En España, el Ibex 35 ha cedido el 4,55% en su mayor caída desde el bombardeo arancelario decretado por Donald Trump hace exactamente 11 meses, perdiendo por momentos los 17.000 puntos y con caídas en todos sus valores salvo Repsol, que se ha disparado un 3,29%. Los descensos son globales, aunque de momento más agudos en las áreas económicas más dependientes de los hidrocarburos del golfo Pérsico: Europa y Asia. El índice Euro Stoxx 50 se desploma el 4%, el Nikkei de Japón ha retrocedido un 3%, mientras el índice Kospi de Corea del Sur se hundió un 7%. En Estados Unidos, donde el S&P 500 logró ayer sortear los números rojos, ha cerrado con un descenso del 0,9%, similares a los del Nasdaq.
Sin señales de una desescalada del conflicto, la preocupación por el suministro energético tiene su foco en el cierre del estrecho de Ormuz, vía marítima clave por donde pasa alrededor de una quinta parte del consumo mundial de petróleo. Funcionarios iraníes prometieron atacar cualquier barco que intentara cruzarlo, mientras Qatar mantiene cerrada la planta de gas licuado que genera el 20% de la oferta global por vía marítima. Así, el petróleo sube un 7%, tanto como la víspera. El Brent, de referencia en Europa, supera los 83 dólares el barril, récord desde 2024. Por su parte, el precio del gas acelera su fuerte subida en los mercados europeos y este martes marca un alza del 22%, tras encarecerse un 40% el lunes. Casi duplica en apenas dos días y está en su récord desde 2023, 56 euros el megavatio.
Ecos de 2022 y del Día de la Liberación
De mantenerse en el tiempo, esta evolución de los precios de la energía supondrá un doble shock para las economías: más inflación y menos crecimiento. Los operadores, así, han reducido sus apuestas de un recorte de tipos por parte de la Reserva Federal (Fed) de EE UU, cambiando el escenario de unos mercados ya inestables. La percepción de escasez energética se nota, incluso, en los precios de fletes de petroleros o barcos de gas licuado. La clave es la duración del conflicto, pero no hay muchos motivos para el optimismo: por un lado, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que “los golpes más duros aún están por llegar por parte del ejército estadounidense”. Y, en paralelo, Irán ha demostrado que con sus drones de unos pocos miles de euros puede mantener su jaque sobre la industria energética mundial durante semanas.
Así, los inversores venden activos de forma indiscriminada. En el Ibex 35, las mayores caídas son para Acciona (-11,8%), Solaria (-10,5%) o Acerinox (-9,5%), pero las caídas severas han sido la norma: el Banco Santander se ha dejado el 6,2%, Naturgy el 7,4% afectada también por la colocación del 11,4% del capital por 2.791 millones y con descuento, Cellnex el 6,5% e IAG el 7,2%.
Cae, incluso, el precio del oro, más de un 3%, olvidado su rol de refugio porque en jornadas como la de hoy cualquier apuesta puede suponer un riesgo; por su parte la plata se desploma un 9%. El euro se deprecia por debajo de 1,16 dólares, mínimo desde noviembre, castigado por la dependencia energética europea, que Estados Unidos no sufre.
Las previsiones de más inflación han llegado a castigar con dureza a la deuda pública, en una combinación de elementos negativos que no se veía desde el mal llamado Día de la Liberación (la guerra arancelaria decretada por Donald Trump hace 11 meses) o de los peores momentos de la crisis de 2022. El bono español a 10 años llegó a aumentar su rendimiento en 10 puntos básicos, el alemán en ocho y el estadounidense en cinco. Pero la presión vendedora aflojó por la tarde y los bonos ejercieron su clásico rol de refugio, con subidas de precios.
Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, asegura que “mientras Ormuz siga cerrado de facto, la presión sobre los mercados continuará”, ya que, explica, “este enclave, uno de los más importantes del mundo para la geopolítica, también lo es para el mundo financiero”.
Los analistas hacen cábalas sobre posibles escenarios y de cómo podrían afectar estos a los mercados. Karsten Junius, economista jefe en J. Safra Sarasin Sustainable AM, indica que, en el peor de los casos —un conflicto prolongado—, se dañaría la infraestructura energética regional. “Esto implicaría que el petróleo se dispare por encima de 100 dólares durante meses, llevando a múltiples economías a la recesión y provocando una inflación más persistente. El oro podría alcanzar los 6.000 dólares, y la renta variable sufriría al menos un retroceso del 15%”, estima en su informe Junius.
En el mejor escenario, según el analista de Safra Sarasin, en un conflicto de pocas semanas que termine por colapsar al régimen iraní, los movimientos que azotan a los mercados se revertirían rápidamente. En el escenario más probable para este analista, con una campaña relativamente corta y decisiva, se produciría una estabilización del precio del petróleo en el entorno de los 75 dólares por barril, elevando temporalmente la inflación general en una media de 0,5 puntos y afectando de forma modesta al crecimiento.
Con todo, más allá de una simple proyección de potenciales escenarios, el conflicto tiene múltiples aristas. Con Ormuz bloqueado, como señala el profesor de geología de la Universidad Carlemany Joan Escuer el mundo se ve obligado a depender de yacimientos de menor calidad y mayor complejidad técnica que aumentan el suelo de precios del crudo. Independientemente de las calamidades que cada analista asocia a cada escenario y de las probabilidades de que se materialicen sean unas u otras, todos coinciden en lo mismo. El bloqueo del estrecho de Ormuz y lo que suceda con el régimen iraní son los elementos que marcarán la diferencia tanto en la economía real como en los mercados.
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