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BME propone una cuenta de inversión que tribute en función del patrimonio y no de su rendimiento

El plan podría incluir acciones, bonos corporativos y fondos europeos, pero no activos de fuera de la UE, deuda del Tesoro o depósitos

La sociedad gestora de la Bolsa española, BME, ha lanzado su propia propuesta ligada a la intención del Gobierno de lanzar una cuenta única para facilitar la inversión de los particulares en la economía productiva. La idea se denomina Planes Personales de Inversión y tiene tres componentes principales: está dirigida a inversiones en la Unión Europea (más Noruega, Islandia y Liechtenstein), sin penalización en el traspaso de dentro de los activos incluidos y con una fiscalidad simplificada, determinada no por las eventuales plusvalías anuales de la cartera sino de su capital mantenido y aportado.

El plan se inspira en la llamada cuenta sueca, con estas características fiscales, si bien en el país escandinavo los depósitos bancarios están incluidos en el producto, denominado ISK. BME propone que los productos incluidos en el plan sean acciones cotizadas en países del Espacio Económico Europeo (EEE, que incluye a la UE más los países mencionados), bonos corporativos de empresas establecidas en esta zona, ETFs de índices de renta variable europea, derivados simples negociados en mercados organizados, y productos que inviertan en financiación de empresas como los fondos de inversión a largo plazo europeos (ELTIFs). Quedarían fuera los valores de deuda pública, las inversiones en territorios extracomunitarios (como Japón, Estados Unidos o los mercados emergentes), los activos de deuda pública y los depósitos.

La propuesta llega apenas un mes después de que el ministerio de Economía iniciara la tramitación de la cuenta de ahorro para particulares, sometiendo la propuesta a consulta pública. BME no ha concretado aún una respuesta, pero fuentes del gestor de la Bolsa sí confirman que se basará en este diseño en su comunicación con el Ejecutivo. El planteamiento del Gobierno, por su parte, está en línea con el conocido informe Draghi para estimular la competitividad de la UE y con las propuestas de la OCDE, abrazadas por la CNMV. Solo en España los hogares acumulan un billón de euros en cuentas sin apenas remuneración: la remuneración media de los depósitos a la vista en España ronda el 0,14% anual, y la de los depósitos a plazo el 1,6%, según las estadísticas que ofrece el Banco Central Europeo (BCE).

La Bolsa propone una tributación de hasta el 25% sobre un rendimiento teórico de las inversiones, con un mínimo exento

BME ha partido de un informe encargado a César García Novoa, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de Santiago de Compostela. Los objetivos de la cuenta son “aumentar la cantidad y calidad de financiación disponible para el crecimiento y el desarrollo de las empresas españolas, atraer ahorro de los hogares hacia los procesos de financiación empresarial a través de los mercados y hacer crecer el número de inversores, la formación financiera de las familias y la liquidez de nuestros mercados de capitales”.

Estos planes no tendrían límites de aportación, periodos de permanencia y restricciones en la retirada de los fondos. Podrían ser comercializados tanto por la banca comercial como por las entidades financieras autorizadas, y cada individuo (mayor de edad) podrá contratar tantos PPI como quiera, aunque solo uno por entidad.

Impuestos

El plan detalla la fiscalidad del producto, empezando por un mínimo exento de entre 10.000 y 30.000 euros, y calculando el patrimonio medio a partir tanto de los cierres trimestrales del plan como de las aportaciones. Es sobre esa cantidad (excluyendo el mínimo) sobre la que se calcula una rentabilidad teórica: el tipo de interés de la deuda soberana a un año más un punto porcentual. Y sobre esa rentabilidad teórica se aplicaría un tipo de gravamen del 19% en el IRPF, aunque la propia BME sugiere que se podría aplicar un tipo superior, en torno al 25% (en Suecia es el 30%). También contempla BME deducciones en la cuota para contribuyentes con bases imponibles por debajo de 50.000 euros. Pero el gestor de la Bolsa es claro en el fondo del debate: “Consideramos que se debe incentivar exclusivamente el rendimiento y no las aportaciones”.

A título de ejemplo, BME indica que para una cuenta de capital con un patrimonio medio de 53.500 euros, y con un mínimo exento de 10.000, la renta estimada sería de 1.531 euros. Sobre ésta, un tipo de gravamen del 19% supondría una carga fiscal de 290 euros, y si es del 25%, de 382,8 (un 0,55% y un 0,72% del patrimonio total, respectivamente).

En todo caso, la clave de la Bolsa es fomentar la inversión productiva.: “Sería bueno promover una mayor cultura financiera que oriente al ciudadano hacia decisiones de un mayor riesgo informado y, al mismo tiempo, encauzar parte de los fondos acumulados ahora en depósitos bancarios (en España 1,288 billones de euros, de los 11 billones que existen en Europa) hacia la financiación de las empresas españolas y, en general, del Espacio Económico Europeo”, concluye la Bolsa.

Juan Flames, consejero delegado de BME, es un partidario decidido del modelo de cuenta única. “Es positivo que se avance hacia la creación de una cuenta única de inversión. Hay que traer de vuelta al minorista a la Bolsa”, indicó en una entrevista con este periódico. Antes, incluso de que Economía iniciara los trámites para la puesta en marcha de la cuenta, el primer ejecutivo del mercado ya se había manifestado a favor de mecanismos de este tipo.

La propuesta de la cuenta única es europea, y de hecho España, a través de Carlos Cuerpo, ha estado entre los países que más ha promovido estos mecanismos de financiación. No obstante, aunque la recomendación de Bruselas para la creación de la cuenta es clara, la Comisión Europea no tiene las competencias sobre fiscalidad, que dependen de cada país. En este sentido, la propia propuesta de la OCDE, así como la práctica totalidad de los participantes del mercado, considera que los incentivos fiscales son clave para que esta iniciativa cale entre los pequeños ahorradores y, así, ese billón de euros en cuentas llegue a la economía productiva.

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