El Ibex 35 pausa su conquista de nuevos máximos
La Bolsa española corrige un 0,3% y despide de los 17.700 puntos


El ruido geopolítico sigue acompañando a los mercados. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rebajado el tono y alejado, por ahora, una posible intervención militar en Irán, pero mantiene su interés por Groenlandia, territorio al que incluso ha llegado a poner precio: 700.000 dólares. Mientras Francia, Alemania y Noruega han anunciado el envío de tropas al territorio danés, los inversores se mueven en un clima de calma tensa.
La inestabilidad política internacional y los reiterados ataques a la independencia de la Reserva Federal constituyen motivos más que suficientes para que las Bolsas opten por reducir al mínimo los movimientos. En una sesión marcada por la caída de los precios del crudo, que aceleró la corrección de las petroleras, y por el impulso a las tecnológicas tras las previsiones de TSMC, el Ibex 35 cedió un 0,3%. El descenso, aunque limitado, ha sido suficiente para que el selectivo español diga adiós a los 17.700 puntos y frene la consecución de nuevos récords —en las diez jornadas que van de 2026 ha marcado siete máximos históricos—.
Tras varias jornadas en las que las firmas de análisis se habían mostrado optimistas con las perspectivas del negocio de Repsol en Venezuela, la combinación de la caída del Brent y unos datos de producción por debajo de lo esperado se han saldado con un correctivo del 6,3%. A cierta distancia le siguieron Grifols (-4%), Solaria (-1,1%) y CaixaBank (-1,8%)
En el lado de las subidas han destacado Aena (2%). El gestor aeroportuario continúa capitalizando un ejercicio récord. Tras contabilizar 321,6 millones de pasajeros en 2025, firmas de análisis como Bernstein han comenzado a revisar al alza sus valoraciones y sitúan su precio objetivo en los 28,3 euros, por encima de los 25,13 euros a los que cerró la sesión.
El comportamiento del resto de las Bolsas europeas fue desigual. Mientras el Dax alemán (0,35%) comienza a recoger los primeros frutos del impulso fiscal y el FTSE británico avanza (0,54%) apoyado en el buen tono del sector minero, el Cac francés (-0,2%) no logra escapar a las pérdidas, pese a la mejora de las ventas en las compañías del lujo.
Aunque en los últimos meses los inversores han insistido en que los efectos del plan de estímulo alemán tardarían en trasladarse a la economía real, los últimos datos macroeconómicos empiezan a confirmar que la locomotora europea ha tocado suelo. Según la Oficina Federal de Estadística, Alemania creció un 0,2% en 2025, un avance modesto pero suficiente para poner fin a dos años consecutivos de recesión.
El verde también se impone en Wall Street. El elevado peso de las tecnológicas se había convertido en un lastre en las últimas jornadas, pero el buen sabor que han dejado los resultados de TSMC ayudan a recuperar el ánimo. Al cierre de los mercados europeos, los índices estadounidenses se anotan ganancias cercanas al 1% con los grandes nombres como Nvidia sumando más de un 2%.
TSMC, la compañía más valiosa de Asia, ha superado las previsiones más optimistas y prevé que sus ingresos aumenten cerca de un 30% en 2026. Siguiendo la estela de las grandes tecnológicas, que planean inversiones cada vez más abultadas al desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial, el fabricante taiwanés estima un gasto de capital de entre 52.000 y 56.000 millones de dólares. Los analistas consideran que estas previsiones deberían ayudar a disipar las dudas sobre la sostenibilidad del actual boom de los centros de datos.
A la espera de cómo evolucionen los acontecimientos internacionales, los inversores seguirán muy de cerca las noticias relacionadas con la independencia de la Reserva Federal, que esta semana ha recibido un nuevo golpe tras la investigación abierta por la Fiscalía contra su presidente, Jerome Powell. “El sentimiento general de riesgo del mercado parece relativamente resistente, aunque las Bolsas muestran un ligero nerviosismo”, señalan los analistas de ING.
El mercado de deuda, especialmente sensible a los ataques a la independencia de los bancos centrales y a la debilidad de las finanzas públicas de las grandes economías, se mantiene por ahora estable. El rendimiento del bono estadounidense a diez años continúa por debajo del 4,2%. No obstante, esta situación podría cambiar en los próximos días, cuando el Tribunal Supremo de Estados Unidos se pronuncie sobre la legalidad de los aranceles. Un fallo en contra, que obligara a devolver lo recaudado con los gravámenes, podría agravar aún más el delicado equilibrio fiscal de la primera economía del mundo. Más visibilidad ofrece la economía y los tipos en la zona euro. Con este telón de fondo, la rentabilidad de la deuda española a 10 años se mantiene en el 1,16% y la alemana al mismo plazo, en el 3,2%.
Uno de los mercados que más movimiento está registrando en las últimas jornadas es el de las materias primas. Además del Brent, que continúa oscilando al compás de las amenazas procedentes de la Casa Blanca y que este jueves ha cedido un 4,1%, el oro registra una ligera corrección ante las expectativas de una posible distensión de las tensiones en Irán. El metal amarillo se mantiene en niveles elevados en el entorno de los 4.600 dólares, reflejando un equilibrio frágil entre la búsqueda de refugio y la reducción del riesgo geopolítico.
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