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Incendios, sequías y olas de calor amenazan el negocio y las inversiones turísticas

Los destinos mediterráneos pierden atractivo ante fenómenos climáticos extremos. En el Euro Stoxx 600 el sector sube un 20,95%

Unos turistas se protegen del sol con un paraguas en plena ola de calor en Mérida
Unos turistas se protegen del sol con un paraguas en plena ola de calor en MéridaJero Morales (EFE)

Los países del Mediterráneo no esperaban nada más que poner un punto y aparte a la pandemia. El final de las restricciones a la movilidad supusieron una recuperación del sector. Los buenos resultados de las turísticas en lo que va de año y el rally en la Bolsa -en el Euro Stoxx 600 el sector sube un 22,07% desde enero-, difunden el optimismo en el mercado. En el Ibex, las turísticas suben aunque quedan lejos de los niveles prepandemia: Meliá repunta un 39,2%, IAG avanza un 38,8%, Amadeus se anota un 30,8% y Aena sube un 24,9%.

Pese a que los expertos auguran que el sector seguirá su rally alcista, uno de los retos a los que tiene que enfrentarse es el cambio climático. Las olas de calor cada vez más frecuentes, los recientes incendios en Grecia y en Italia y los cortes de agua que están afectando España fomentan las dudas sobre los flujos turísticos futuros, en los que los países del Mediterráneo podrían perder atractivo. Azza Chammem, analista sénior de Scope Ratings, confirma esta tendencia. “No cabe duda de que los viajeros europeos seguirán cuestionando la opción de viajar a la costa mediterránea en verano, que solía ser más asequible y agradable, y considerarán destinos alternativos, incluso en una temporada diferente”, explica. Esto impactaría negativamente al sector turístico español, basado en un modelo sol y playa muy concentrado en el periodo veraniego y en las zonas costeras.

Una reciente encuesta de la Comisión Europea de Viajes, que aglutina a 10 países incluidos España, revela que los turistas europeos que quieren viajar al área mediterránea han caído un 10% respecto al año pasado y que los fenómenos climáticos extremos son un motivo de preocupación. Aunque todavía es difícil observar el impacto directo del cambio climático en las compañías, los expertos coinciden en que los episodios extremos afectarán a los ingresos de las empresas y a las perspectivas de inversión.

Impacto en el negocio

Hina Shoeb, analista de S&P Global Ratings, considera que eventos como los incendios en Grecia suponen graves daños para las compañías, que tienen que hacer frente a rembolsos o a los costes para repatriar a los turistas. “Esperamos que los operadores turísticos consideren cuidadosamente los destinos de viajes y la época del año en futuro”, explica. Además, tormentas intensas e inundaciones pueden dañar la infraestrutura turística, lo cual conllevaría a crecientes gastos por reparaciones y por la interrumpción de los servicios.

Las consecuencias del cambio climático también pueden ser indirectas. La sequía ya está afectando a nueve millones de personas en España, con Cataluña y Andalucía entre las comunidades más golpeadas por los cortes de suministro. José Miguel Fernández, analista sénior de Beka Finance, explica que esto representa un riesgo importante para las empresas. “Puede afectar la oferta de servicios turísticos y reducir la calidad de las playas y piscinas”, dice. Shoeb coincide con esta lectura y puntualiza que instalaciones como hoteles, campos de golf y parques acuáticos podrían verse extremadamente afectados.

El continuo aumento de las temperaturas impacta también en los ecosistemas marinos y costeros. “Afecta a la biodiversidad, la salud de los arrecifes de coral y la pesca, lo que a su vez tiene consecuencias en la oferta de actividades turísticas”, remarca. Actividades al aire libre, como senderismo, paseos en barco o deportes acuáticos, también se verían afectadas.

Inversiones

El desafío de generar ingresos consistentes y rentables durante periodos marcados por eventos climáticos extremos agrava el riesgo de pérdidas financieras para los inversores. Fernández considera que pueden volverse más cautelosos a la hora de invertir en compañías turísticas expuestas a estos peligros. Los inversores podrían cambiar sus apuestas hacia destinos más variados y menos dependientes de las temporadas de verano, contribuyendo a mitigar el riesgo asociado con la estacionalidad y la volatilidad en ciertos destinos. Asimismo, podrían diversificar sus carteras incluyendo compañías que implementen estrategias sostenibles ante unos clientes más concienciados.

Sin embargo, Shoeb rebaja el pesimismo y apunta que las temperaturas más altas durante un periodo prolongado podrían alargar la temporada de vacaciones, en otoño y en primavera. “Posiblemente sea más atractivo para los turistas”, remarca. Además, la experta recuerda que muchos grupos turísticos tienen presencia internacional, eso es, en destinos menos expuestos al cambio climático.

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