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El Parlamento suizo rechaza la concesión de ayudas a UBS para comprar Credit Suisse

Los diputados culpan a los directivos de CS por su mala gestión y el Gobierno promete revisar la norma sobre la banca sistémica

CINCO DÍAS
El presidente federal suizo, Alain Berset, en su comparecencia parlamentaria.
El presidente federal suizo, Alain Berset, en su comparecencia parlamentaria.Associated Press/LaPresse (Associated Press/LaPresse)

El polémico rescate de Credit Suisse a manos de UBS tomó ayer todo el protagonismo del Parlamento suizo, que comenzó un debate que va a durar tres días en el que analizar la causas que llevaron al derrumbe de una entidad financiera sistémica y que ha llegado a poner en entredicho a la poderosa industria financiera helvética. Un comité del parlamento suizo, la denominada delegación financiera, aprobó en la tarde de ayer los términos de la venta de Credit Suisse a UBS, que incluye la garantía pública sobre una cartera de préstamos dudosos por 9.000 millones de euros y préstamos de liquidez del Banco Nacional de Suiza por otros 100.000 millones. Sin embargo, pasada la media noche, el pleno rechazó dar garantías públicas a la operación, una negativa que se sigue debatiendo hoy pero que no pone en riesgo la compra.

Ese rechazo es solo testimonial, puesto que las cámaras suizas no tienen potestad para impedir la operación financiera, aunque es posible que los legisladores establezcan ciertas condiciones en materia de créditos. Asimismo, podrían limitar la posibilidad de que el Gobierno vuelva a aplicar medidas de urgencia en caso de que se requieran nuevas líneas de financiación, según recoge la agencia Efe. El rechazo político sí pone de manifiesto en todo caso la fuerte polémica que ha causado la operación.

El presidente de Suiza, Alain Berset, criticó duramente a los gestores de Credit Suisse, a los que culpó del colapso de la entidad pero también justificó la necesidad de socorrer al banco. “La confianza en el Credit Suisse fue destruida progresivamente por los responsables que, como es evidente, no fueron capaces de aprender las lecciones de la última crisis financiera de 2008, ni de asumir sus responsabilidades frente a sus colaboradores”, afirmó Berset al intervenir en la sesión extraordinaria del Parlamento suizo.

Berset defendió el rol que asumieron el Ejecutivo, el Banco Nacional de Suiza y el regulador del mercado financiero para restablecer la confianza en el sistema bancario, así como en la capacidad de las instituciones de cumplir con su misión. “El Consejo Federal se vio obligado a intervenir para mantener estabilidad tanto en Suiza como en el resto del mundo y la economía”, declaró el presidente Alain Berset. “Una quiebra de Credit Suisse habría tenido consecuencias desastrosas”, añadió. Y aseguró que, de no haberse vendido a UBS, Credit Suisse habría quebrado el 20 o el 21 de marzo.

En ese sentido, la ministra de finanzas suiza, Karin Keller-Sutter, ha admitido que Credit Suisse tuvo “gigantescas salidas” de capital en el fin de semana en que se anunció la fusión del banco suizo con su rival UBS, es decir, entre el sábado 18 y el lunes 20 de marzo. No obstante, la situación se ha restablecido y Credit Suisse incluso está siendo capaz de devolver parte de la liquidez prestada, según ha defendido.

Peter Hegglin, miembro de la Alianza del Centro y uno de los componentes de la denominada delegación financiera del Parlamento, que dio el respaldo a la adquisición de Credit Suisse por parte de UBS, también fue muy crítico con el equipo gestor. “La industria bancaria fue advertida por la crisis de 2008. Desafortunadamente, la dirección de Credit Suisse no aprendió de la crisis”, señaló. “Como en una tragedia dramática, los gerentes destruyeron valores y se enriquecieron en el proceso”. Los legisladores están de hecho tratando de presionar al Gobierno para que revise las regulaciones para bancos de importancia sistémica y emprenda acciones legales contra la gerencia de Credit Suisse. En este sentido, la ministra de finanzas avanzó que el ejecutivo propondrá nuevas reglas para los bancos demasiado grandes para caer en el plazo de un año.

“Los altos cargos de Credit Suisse tienen que asumir la responsabilidad de sus acciones”, insistió Hansjörg Knecht, miembro del Partido Popular Suizo. “Decenas de miles de empleados están preocupados por sus trabajos”, añadió.

En la jornada de ayer también se conoció que la SEC, el regulador del mercado estadounidense, llevaba ocho meses reclamando información a Credit Suisse sobre controles internos, de acuerdo a la correspondencia entre ambas partes. Credit Suisse reconoció días antes de su colapso que había tenido que retrasar la publicación anual de resultados a causa de una petición de última hora de la SEC sobre supuestas irregularidades contables, una petición que se habría remontado a meses atrás.

La correspondencia publicada en la base de datos en línea de la SEC, muestra que el personal de la agencia planteó preguntas por primera vez a los funcionarios de Credit Suisse en julio de 2022. En concreto, estaban los cambios que el banco hizo en la forma en que registró una serie de flujos de efectivo, incluida la compensación basada en acciones y las coberturas de tipo de cambio, y si las deficiencias de control debían divulgarse a su comité de auditoría o escalarse a los inversores. “La gerencia cree que es prudente retrasar brevemente la publicación de sus cuentas para comprender más a fondo los comentarios recibidos”, dijo Credit Suisse en el momento de la demora el 9 de marzo de este año.

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