Delia Rodríguez (Vestalia Abogados): “La IA nunca va a hacer que un padre que no ve a su hijo duerma más tranquilo”
La directora de Vestalia Abogados, que abrirá la sociatura en 2027, pone el dedo en que algunos clientes, incluso personas adineradas, “vienen con escritos ya elaborados con IA y te piden una reducción de horarios”

Delia Rodríguez (Madrid, 1984) lleva una década al timón de Vestalia Abogados, la boutique de derecho de familia que fundó junto a su hermana Adriana en 2015. Desde su experiencia como hijas de padres separados, ambas decidieron poner en marcha el despacho con el deseo de ayudar a gestionar mejor las crisis familiares. Un sello de identidad que distingue su trabajo y que también impregna la nueva línea de negocio de planificación patrimonial para familias, empresarios y titulares de grandes fortunas. En apenas nueve meses la facturación ha aumentado casi un 30%.
La directora ejecutiva de Vestalia recibe a CincoDías en su nueva sede de la calle de Velázquez, 14, en plena milla de oro madrileña, a la que se mudaron en abril. Un espacio decorado con mimo para crear un ambiente sofisticado y minimalista, pero con detalles que alejan la frialdad habitual de un bufete de abogados. Los clientes habituales, familias en crisis, se cruzan ahora con empresarios y personas millonarias. “Somos el primer despacho de familia que abre la puerta a la planificación patrimonial”, afirma orgullosa Rodríguez. Un paso diseñado tras el “sorpresivo crecimiento” del bufete durante la pandemia, lo que les permitió aumentar el equipo de tres a diez abogados. Entonces, cuenta, “nos planteamos si queríamos pasar de ser un despacho fundado por dos hermanas a ser un negocio con el objetivo de profesionalizarnos y de crecer”.
La idea surgió tras percatarse del potencial que tenían para gestionar situaciones delicadas en las que hay mucho dinero en juego. En una reunión con el titular de un gran patrimonio, sostiene Rodríguez, “el abogado de familia tiene algo que un mercantilista o un fiscalista no: el ojo clínico para detectar el foco de un problema emocional que incluso puede contaminar hasta balances contables”. Está convencida de que esta visión empática, junto al trabajo de especialistas en fiscal o societario con los que se alían, “está ayudando a los servicios globales que damos a empresas medianas o de cierta envergadura”. Y es que, pone de ejemplo, un pacto de socios puede encallar por rencillas entre hermanos.

No obstante, el “servicio estrella” de Vestalia sigue siendo la gestión de los conflictos familiares “en toda su amplitud”. El origen de las disputas no ha cambiado –el amor y el desamor–, pero ahora los clientes “llegan con unas exigencias diferentes”. “Algunos, incluso personas adineradas, vienen con escritos ya elaborados solicitando una reducción de horarios y tienes que hacerte valer de una forma mucho más insistente y clara”, comenta Rodríguez. Luego, continúa, “te das cuenta de que hay deficiencias procesales, artículos que han sido reformados y no están reflejados, otros que no tienen ni pies ni cabeza…”.
IA frente a abogados
Delia Rodríguez tiene claro que la inteligencia artificial “nunca a va a sustituir la parte más humana de la abogacía”. Y está segura porque, aunque “el cliente ya no se conforma solo con títulos en la pared y reconocimientos en rankings”, las personas siguen buscando que “se les entienda y se les haga más fácil lo que es difícil para ellos”. “La IA nunca va a hacer que un padre que no ve a su hijo duerma más tranquilo; necesita una llamada que consiga que respire”, explica. En Vestalia saben cómo adaptarse a los tiempos sin perder esa esencia. “Tuvimos un divorcio que casi llega a un contencioso por una pareja de agapornis. Pretendían separarlos, cuando es el ‘pájaro del amor’ y, si los separas, mueren… Finalmente, se planteó la custodia compartida y pudimos llegar a un acuerdo”, recuerda. El bufete abrió un servicio especial para familias con mascotas con el bum de los animales de compañía, dirigido por su hermana Adriana.
Tuvimos un divorcio que casi llega a un contencioso porque querían separar a una pareja de agapornis
La directora de Vestalia une la pasión por su trabajo con buen olfato para los negocios. “Me considero una business woman”, dice. En esta década, el mayor desafío ha sido “la gestión de las personas”. “Para mí ha sido clave para afrontar el crecimiento del despacho, porque captar clientes o hacer un plan de marketing me parece mucho más sencillo”, indica. El siguiente movimiento será empezar a compartir la propiedad del bufete para 2027. La idea es que, a partir del cuarto año, un júnior asociado pueda incorporarse a la sociatura con un porcentaje minoritario. “Vamos a valorar el compromiso y la lealtad con el proyecto y la capacidad de creación de negocio”, anuncia. “Queremos ser un imán para personas que vivan el proyecto como nosotras, que seguimos enamoradas de él; alguna vez nos han ofrecido fusionarnos, pero no nos lo planteamos”, asegura.
Estos años al frente del bufete le han enseñado que “un café mirándote a los ojos resulta la mejor tecla para conseguir la productividad que va de la mano de la felicidad del equipo”. “Cuando tratas con personas, la comunicación es necesaria en la parte incómoda”, subraya. No es sencillo, reconoce, pero está segura de que “bajar a la tierra” y escuchar sin informes o entrevistas de desempeño de por medio puede sacar a la luz carencias o, incluso, “facilitar la salida de alguien que no está a gusto”. Rodríguez es consciente de que, en general, se descuida este proceso de desvinculación. “Hay que aplicarse grandes dosis de humildad para poder afinar. Al final, el problema que tenemos los despachos es la rotación, que mata a los pequeños negocios”, señala.
Un café mirándote a los ojos resulta la mejor tecla para conseguir la productividad que va de la mano de la felicidad del equipo
La mujer de negocios que lleva dentro ya vislumbra nuevos servicios: “Veo un nicho de asesoramiento en finanzas familiares”. El dinero erosiona la confianza, y ha encontrado que muchos matrimonios conviven durante años sin tener ni idea de las cuentas. Es la misma pedagogía y planificación que aplica a las guerras por la pensión entre divorciados: “Muchas se evitarían con un acuerdo previo; el dinero no va para la madre o el padre, es para los niños”.
Muchas guerras entre divorciados por la pensión se evitarían con un acuerdo previo
De la regulación actual, eliminaría el nuevo requisito de intentar una solución extrajudicial antes de demandar: “Hay situaciones dramáticas en las familias que no pueden esperar los tres meses que dicta la ley”, afirma. Tampoco ve con buenos ojos alguna de las modificaciones anunciadas de la LOPIVI, la ley de protección de la infancia. “Si con simples indicios de daño emocional nos podemos quitar de en medio la custodia compartida, puede haber un retroceso en coparentalidad, reparto de roles y la evolución profesional de la mujer”, denuncia. Y con la polémica sobre el síndrome de alienación parental, es clara: “Si eliminamos la posibilidad de decir que los niños están manipulados por uno o por otro, dejamos desprotegida la infancia de una manera intolerable”.
Como firme defensora de la infancia y la familia, esta abogada y mediadora dice sentirse cómoda con el sombrero de asesora matrimonial: “Se me da bien”, contesta antes de relatar la última ocasión en la que ayudó a una pareja a reconstruir su relación cuando ya daban el divorcio por hecho.