Uría Menéndez se sitúa en la ‘pole’ del M&A inmobiliario al inicio de 2026
Ashurst y Andersen, plata por valor y número de operaciones, según el ‘ranking’ del primer trimestre de 2026 de TTR Data. Pérez-Llorca, tercero

Uría Menéndez lidera la clasificación de bufetes en asesoramiento de transacciones inmobiliarias en España en el primer trimestre de 2026, según el ranking de la plataforma TTR Data. La firma dirigida por Antonio Herrera, que cerró 2025 como rey indiscutible, ha clavado la salida en la carrera por el oro en este sector: toma la pole tanto por número de operaciones (20) como por el valor agregado de estas, con un total de 3.067,10 millones de euros. Tras la estela de su alerón, Andersen amarra la segunda plaza por número de deals (14), mientras que Ashurst ocupa el segundo puesto del podio por valor global de las transacciones (2.256,25 millones). La tercera plaza en ambas clasificaciones es para Pérez-Llorca, que registra un total de 12 operaciones por un importe de 1.967,05 millones.
El año ha comenzado con fuertes turbulencias geopolíticas e intervenciones militares que dejan algunos nubarrones negros en el horizonte del mercado transaccional. El fracaso de las negociaciones entre EE UU e Irán deja el alto el fuego en Oriente Próximo pendiente de un hilo y vuelve a disparar el petróleo y el gas. Algunos expertos reconocen que ciertos inversores están parando sus proyectos hasta que exista más certidumbre. Sin embargo, en el sector reina un optimismo moderado, no exento de las reservas que genera la imprevisibilidad de los movimientos del presidente Trump. El efecto inflacionario aún se considera coyuntural, pero las condiciones de financiación están endureciéndose. Los datos demuestran, en cambio, que el ladrillo español sigue haciendo furor entre los inversores. “El mercado inmobiliario español es el sector más transaccionado del país, liderando el ranking de actividad M&A por cuarto año consecutivo con 156 operaciones en apenas tres meses”, confirma Marcela Chacón, portavoz de TTR Data. El capital está siendo más selectivo, pero mueve operaciones de mayor volumen (por encima de los 500 millones de euros). “Lo verdaderamente relevante en nuestro informe es que el valor agregado del mercado español en su conjunto se ha disparado un 65%, hasta los 36.500 millones de euros”, subraya Chacón.
Clasificación
Uría Menéndez ha realizado una salida fulgurante en la carrera por el oro en el M&A inmobiliario en 2026, situándose en cabeza el valor global de las operaciones reportadas desde el 1 de enero hasta el 31 de marzo con 3.067,10 millones de euros. Una cifra que augura un buen año para la firma, pues es algo menos de la mitad de lo acumulado en todo 2025. La segunda plaza es para Ashurst, que remonta cinco posiciones desde la parrilla de salida al reportar operaciones por un valor de 2.256,25 millones. Pérez-Llorca mantiene la tercera posición y sube al podio con 1.967,05 millones. Garrigues, que partía como segundo en la foto de 2025, va a la zaga con 1.574,60 millones. Por detrás, Cuatrecasas (789,05), Linklaters (541) y CMS Albiñana & Suárez de Lezo (535,92). Cierran la clasificación Gómez-Acebo & Pombo (388,05), Dentons (360) y Ontier, con 262 millones reportados.
El bufete liderado por Antonio Herrera logra también la pole en la clasificación de bufetes por el número de operaciones reportadas, con un total de 20 —asesoradas tanto en el rol decorporatecomo en el dereal estate (bienes raíces)—. La segunda plaza es para Andersen que, con 14 transacciones asesoradas, sube cuatro posiciones respecto de 2025. Pérez-Llorca mantiene la tercera plaza, con un total de 12 deals. Garrigues aparece por el espejo retrovisor, situándose en cuarta posición con 9 transacciones. La firma dirigida por Fernando Vives desempata por el importe de las operaciones con Broseta, que ocupa el quinto puesto. Les siguen de cerca Cuatrecasas (8) y Ashurst (7). CMS Albiñana & Suárez de Lezo y DLA Piper (ambas con 6 deals) y Linklaters (3) cierran la clasificación trimestral.
Casas en venta
El mercado inmobiliario español sigue en un momento dulce. Los inversores extranjeros fichan principalmente edificios residenciales, pero les queda apetito por los hoteles y las oficinas en zona prime. “2026 ha empezado fuerte, con cierre de muchas operaciones que estaban en marcha a finales de 2025 y comienzo de otras tantas. Sigue el predominio del living, sobre todo del residencial para venta, flex living y residencias de estudiantes”, confirma Diego Armero, codirector del área de inmobiliario y urbanismo de Uría Menéndez. La operación destacada “ha sido, sin duda, la venta de Fidere Patrimonio Socimi, controlada por Blackstone, de sus 14 filiales dedicadas a residencial a dos filiales de Brookfield”, señala. Una transacción de 1.050 millones de euros sobre una cartera de 47 edificios que suman algo más de 5.000 viviendas. “Advertimos un creciente interés en la estrategia de privatización residencial”, agrega Iván Abad, socio del departamento. El abogado explica que el crecimiento de los precios y la fortaleza de la demanda “permiten que el ciclo de desinversión se instrumente mediante la venta a los propios inquilinos o a particulares”.
El bum del mercado residencial vive años de vino y rosas. “Es un activo evidente por el enorme desequilibrio entre oferta y demanda”, indica Ismael Fernández Antón, socio director del departamento de inmobiliario de Ashurst. Para el experto, es muy importante la entrada de fondos de infraestructura en el sector de vivienda asequible, “con tanta necesidad inversora”. Entre las operaciones asesoradas, “destaca la reciente creación de la joint venture entre Culmia y MEAG”. La empresa alemana MEAG adquirió la mitad de un portfolio residencial de 1.800 viviendas asequibles por 262 millones. Para el abogado, no hay activos “flojos”, aunque reconoce que los hoteles están caros. Fernández Antón cree que hay una tendencia clara de privatización “como mecanismo de realización de valor de activos”.
“El capital internacional sigue considerando a España un buen país para invertir”, asegura César Morales, socio y responsable del área de derecho inmobiliario de Andersen. La miel que atrae es “la existencia de unos retornos más competitivos que otros países de nuestro entorno”, sostiene. El abogado dice que se están consolidando tendencias como el apetito por activos de “living alternativo” y la construcción industrializada. Si bien todos los segmentos están activos, sobresale el “hotelero prime” –la situación alcista favorece la rotación– y “logística de última milla, oficinas y locales comerciales en primeras localizaciones y residencial”. “Los más difíciles de colocar siguen siendo las oficinas y locales comerciales situados en zonas secundarias en los que, de momento, vemos complicado que el precio se ajuste a la demanda”, reconoce El abogado alerta de que la situación en Oriente Próximo puede afectar a potenciales operaciones y cuenta que algún cliente con capital procedente de la zona, interesado en hoteles y residencial en zonas exclusivas, ya ha dado la voz de alarma.
Alejandro Osma, socio de inmobiliario de Pérez-Llorca, coincide en que se abre paso una nueva tendencia de privatización: “Algunos grandes fondos están vendiendo carteras de activos residenciales con estrategias de privatización ya iniciadas o en las que los compradores planean llevarlas a cabo tras la compra”. Para el experto, una piedra en el zapato de algunas operaciones son “los derechos de adquisición preferente de algunas administraciones en determinados mercados locales”.
Incertidumbre global
El capital es cobarde y huye de los riesgos. La máxima económica se aplica en escenarios nacionales e internacionales. El difícil equilibrio geopolítico que se respira, marcado actualmente por la guerra entre EE UU e Irán, afecta, sin duda, al ánimo inversor. “Estamos viendo a los inversores parando operaciones hasta que exista más certidumbre. Todo lo que sea imprevisibilidad lleva asociado mayor riesgo, menores operaciones y mayor prima de riesgo exigida a la inversión”, reconoce Ismael Fernández Antón (Ashurst). La ventaja es que “el mercado es fuerte”.
Diego Armero e Iván Abad (Uría Menéndez) señalan que, de momento, “la guerra no ha frustrado operaciones en curso y que su potencial efecto inflacionario aún no se considera más que coyuntural o temporal”. Sí se ha producido, apuntan, “un encarecimiento y un endurecimiento de las condiciones de la financiación”. Una situación que, lógicamente, “impacta en los retornos” y, por tanto, en operaciones en negociación.
“La política internacional de EE UU y la evolución de las tensiones en Oriente Medio, especialmente en torno al estrecho de Ormuz, pueden impactar indirectamente en el M&A inmobiliario a través del precio del petróleo, la inflación y el coste de financiación”, coincide César Morales (Andersen). Y es que un encarecimiento sostenido de la energía puede llegar a retrasar bajadas de tipos o provocar nuevas subidas y producir ajustes en el pricing de las operaciones. Sin embargo, sostiene, “el interés por el mercado español se mantiene”.
Cargas regulatorias
Los efectos colaterales de la tensión geopolítica van más allá. Según exponen Diego Armero e Iván Abad (Uría Menéndez), las últimas medidas aprobadas por el Gobierno en relación con el alquiler residencial con ocasión de la guerra de Irán —posibilidad de prórroga extraordinaria por un máximo de dos años de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual que venzan antes del 31 de diciembre de 2027 y limitación de la actualización anual de la renta al 2% hasta esa misma fecha— “aumentan la inseguridad jurídica y perjudican la estabilidad del marco regulatorio y, consecuentemente, deterioran aún más el interés en la inversión en vivienda en alquiler”.
Fernández Antón (Ashurst) destaca otro obstáculo para el desarrollo de proyectos: “la dificultad para acceder a puntos de conexión a la red para el desarrollo de proyectos de centros de datos”. El sector logístico “ha estado algo más parado”, apunta el socio.
En el ámbito logístico, agrega César Morales (Andersen), “observamos requisitos técnicos especialmente exigentes y no totalmente consolidados en materia de seguridad de instalaciones que están teniendo un impacto relevante en los procesos de due diligence y en la estimación de CAPEX [capital expenditure] necesario para la adecuación de activos".