Cocineros privados en villas de lujo, un sector en auge para las vacaciones
Preparar el desayuno así como una comida o cena especial son los servicios más demandados. Los clientes apuestan por los productos locales como otra forma de conocer el destino


Llegar, cansados tras el viaje, al destino de vacaciones y encontrar sobre la mesa un surtido de productos locales preparados por un cocinero y listos para ser consumidos. Es uno de los servicios más demandados de los que ofrece Wishome en las diez villas que tiene en Cantabria. Y también un ejemplo de dos de las tendencias más en auge en el alquiler de viviendas de lujo para los días de asueto: la contratación de chefs y la apuesta por los alimentos de proximidad.
Tan de kilómetro cero, de hecho, que, en algunos casos, se cultiva en la propiedad que se renta, como explica Claudia Cerro, directora de marketing de Wishome. “Es lo que llamamos el lujo de lo sencillo. La experiencia de irse al huerto, en algunos casos con sus hijos, y coger la lechuga que poco después se van a comer es algo que nuestros huéspedes aprecian muchísimo, les encanta. Creo que estas cosas tan sencillas se llevan más que otras más sofisticadas”.
Una opinión que comparte Antonio Cabrerizo, cofundador y director ejecutivo de Caoba, una plataforma desde la que se pueden reservar unos 300 alojamientos en todo el mundo. “Mucha gente lo que busca es que el producto salga de la finca o del pueblo donde está. En Italia, por ejemplo, hay una propiedad con una huerta gigante y lo que le gusta al viajero es ir a recolectar unos tomates”.
Una vez con los ingredientes en la cocina, entra en juego una figura al alza, el cocinero, al que los huéspedes contratan por unas horas o durante toda su estancia en las villas de lujo. Galder Kabiketa, director ejecutivo de Take a Chef, asegura que “han explotado” las peticiones de cocineros privados, especialmente desde la pandemia. La plataforma oferta los servicios de chefs que trabajan como freelances en 117 países, y desde hace unos seis años son partners a nivel global de Airbnb. “Es un escándalo lo que ha crecido desde que empezamos hace 12 años. El principal factor ha sido el auge de la gente que ha pasado de un hotel a estar en una casa, donde la familia disfruta de las vacaciones de una forma diferente. Al igual que grupos de amigos”.

Una idea muy similar es la que transmite Jaime Martorell, gerente de Island Homes, agencia de alquiler de villas de lujo en Baleares en cuyo catálogo hay unas 150 propiedades. “Este tipo de turismo está creciendo. Y cada vez hay más villas que ofrecen una experiencia como de hotel, pero con la privacidad de una casa. Y esto es algo que la clientela más exclusiva valora mucho”. Entre los servicios que este tipo de viajero más demanda están, en palabras de Martorell, “la limpieza, el alquiler de un barco y un cocinero”.
A la hora de contratar un chef privado, lo que más piden los clientes de todas las empresas consultadas es que les preparen el desayuno o alguna comida o cena especial. Wishome, cuyas casas incluyen todas servicio de limpieza, tiene diferentes experiencias gastronómicas. Desde platos de un menú predeterminado que preparan en sus instalaciones y dejan en las casas listos para calentar y consumir, hasta un parrillero que se ocupa de hacer una barbacoa con carne de la ganadería ecológica que tienen los propietarios de la empresa. Los precios dependen de si solo se quiere un cocinero por horas (desde 65 euros cada 60 minutos), o si el servicio incluye la comida, que no la bebida, y el montaje de la mesa, que eleva el coste hasta rondar los 100 euros por persona.
Por su parte, Galder Kabiketa explica que las peticiones a Take a Chef suelen depender del tipo de villa que se alquile. Si ronda los 500 euros la noche, “casi todos los clientes reservan, al menos, una cena, porque les sale similar de precio a salir a un restaurante”. En este caso, el precio por persona se sitúa entre 60 y 70 euros con comida incluida. “En villas a partir de 1.500 euros por noche, el servicio suele ser más intensivo. Hablamos de desayuno, comida y cena todos los días, salvo algunas noches que salen. Si se reserva para toda la semana, en lugares como Marbella o Ibiza el coste oscila entre 2.000 o 2.500 euros en total, sin contar la materia prima”.
En Island Homes, Martorell ha detectado que los grupos familiares compuestos por varias generaciones “suelen optar por un cocinero toda la semana para no tener que preocuparse por nada”. Mientras que los grupos de amigos alternan las comidas y cenas en diferentes restaurantes con otras en casa. En lo que sí coinciden todos es en la preferencia por la cocina mediterránea.
A nivel internacional, Cabrerizo señala que, “cuanto más exótico es el país, como pueden ser Sri Lanka, Filipinas o Marruecos, más se pide un chef a tiempo completo, para hacer un mayor número de comidas dentro de la propiedad. En Europa hay más mezcla entre comer en la casa y salir a probar restaurantes. Y lo que predomina a la hora de elegir el menú es la cocina local”.
Gastronomía para conocer el destino
Esta preferencia por los productos del territorio es una de las tendencias de viaje señalada en varios informes del sector turístico para 2026. Uno de ellos es el publicado por Minor Hotels el pasado diciembre. En el mismo, el 85% de las personas encuestadas aseguraba que la comida es la principal puerta de entrada a la cultura del destino. “El viajero de hoy está dispuesto a ir más allá de las rutas turísticas habituales para lograr una conexión más profunda con la cultura y la comunidad local”, se lee en el informe.
Otro estudio es el realizado por el buscador Skyscanner, en el que se recoge que las escapadas gastronómicas se centran en disfrutar de la vida local de una manera auténtica. Y qué hay más auténtico que, como dice Claudia Cerro, comerse un par de huevos fritos.