Luis Román López (Fabrik): “Ya no se va a la discoteca solo a beber, bailar y pasártelo bien”
El nuevo director ejecutivo de la megadiscoteca madrileña quiere cambiar la fama del local, y para ello apuesta por más zonas vip y un público más adulto con mayor poder adquisitivo


Luis Román López (Madrid, 1996) solo tarda unos segundos en llegar desde su casa a uno de sus lugares de trabajo. El nuevo director ejecutivo de la discoteca Fabrik vive en el céntrico edificio madrileño donde se ubica Teatro Kapital, el local que da nombre al grupo de ocio nocturno, una compañía familiar fundada en los años setenta por su tío Luis Román López Pajuelo y donde también trabaja su padre, de quien ha cogido el testigo en Fabrik. Un enorme establecimiento en un polígono a las afueras de Madrid al que pretende mejorar la imagen para atraer a un público más adulto y de mayor poder adquisitivo.
Cuando era un adolescente, López decidió que prefería trabajar a estudiar, pero tras un verano como obrero de la construcción no dudó en volver a los libros. Siempre sin separarse mucho del negocio familiar, con el que colaboraba como relaciones públicas. Estudió un grado en Finanzas, Contabilidad y Marketing en la Regent’s University de Londres y trabajó en banca privada. Aunque lo que siempre había querido era dedicarse “a la organización de eventos, a las fiestas”, y ser parte del grupo de su familia. Su oportunidad le llegó con la pandemia.
Se fue al sur de Portugal a cuidar una discoteca de Grupo Kapital. Mientras permanecía cerrada, se dedicó a limpiarla, mantenerla y pensar qué hacer cuando pudiera volver a abrir sus puertas. Llegado el momento, se alió con otros locales de la zona para crear Villamaura Night Village. El siguiente paso en su carrera fue volver a Teatro Kapital, más dedicado esta vez a la administración y dirección, para aprender así cómo dirigir una sala.
Y de ahí a ponerse al frente de Fabrik, una discoteca “con siete áreas enormes”, donde en cada fiesta entran varios miles de personas. López recuerda que la primera vez que pisó el local fue en 2006 para ver un concierto de Chenoa. Dos décadas después, se ha propuesto “reencaminar la imagen” de una sala que en el imaginario colectivo se suele asociar con botellones en su parking, música electrónica y cierta inseguridad debido al robo de teléfonos, tal y como él reconoce. “Hemos incrementado la seguridad y llegamos a tener unas 150 personas para ello, algunos de paisano entre los clientes. La mayoría de los móviles sustraídos los recuperamos a la salida porque llevamos a cabo registros”.
En esta nueva etapa de Fabrik se ha estrenado una nueva fiesta, llamada Loop, con “sonidos menos machacones” y una música que recuerda más a la que triunfa en Ibiza, uno de los referentes del nuevo director ejecutivo. “La cultura de club de esa isla ha sido la mejor del mundo y es donde más dinero se gana en discotecas. Lo que hemos hecho es traernos aquí cosas que hemos visto allí en verano”.
Zonas reservadas
Sostiene que la música house atrae a un público más adulto que prefiere estar en zonas reservadas, por las que está dispuesto a pagar más a cambio de tener facilidades como barra y baños privados o acceso sin esperar colas. Por ello, ha dedicado más espacio de las salas a zonas vip o prémium. “Estamos hablando de que nuestro tique medio se sitúa entre los 20 y los 30 euros, mientras que en la experiencia vip se elevan hasta los 90 o los 100 euros”. Además, son clientes que, en lugar de pedir una copa, prefieren comprar botellas y consumirlas en sus mesas. “Y en el caso del público latinoamericano, que ahora hay más en Madrid, paga grandes cantidades por ciertas marcas de tequila o champán”.
También hay un mayor desembolso por poder vivir lo que López denomina como “experiencia backstage”. Esto es, bailar en la zona del DJ. “Ahora mismo la tendencia es grabar. Como todo el mundo sabe que van a grabar al DJ, lo que quieren es salir en los vídeos que se suban a redes sociales”. Una tendencia al postureo que López asegura que es dominante en los momentos de ocio en la actualidad. “Ya no se va a la discoteca solo a beber, bailar y pasártelo bien. Ahora también cuenta que te graben y lo que grabas tú del momento”. Por ello, añade, se cuida con más mimo la parte visual de la sesión, y no solo la musical, con vídeos, láseres y confeti pensados para que queden bien las publicaciones de Instagram o TikTok.
Uno de los factores que juegan en contra de Fabrik, admite su director ejecutivo, es la falta de transporte público para llegar al polígono en el que su familia instaló la sala “para no molestar a los vecinos”.
“En Ibiza la gente se mueve mucho de un club a otro y tardan 20 o 25 minutos en el trayecto, que es lo que se emplea del centro de Madrid a nuestra discoteca. Lo que pasa aquí es que hay prejuicios con la zona sur. La gente que vive en el centro la ve como una zona chunga. Pero si empezamos a traer a público más selectivo, de clase media-alta, podemos cambiar esa perspectiva de lo que es Fabrik”.