De Gregorio (Finaccess): “Hay firmas tecnológicas con valor real, pero invertir en otras es un acto de fe”
El gestor de fondos recuerda la importancia de una buena asignación de activos y tener una visión a largo plazo


La incertidumbre geopolítica, las dudas sobre la inflación y el auge de la inteligencia artificial han vuelto a poner a prueba a los inversores. En este contexto, el gestor de fondos Alfonso de Gregorio (Salamanca, 1976) defiende una idea que repite tras más de dos décadas en el mercado: mantener la calma y pensar en el largo plazo. “Siempre parece que esta vez es diferente, pero los mercados han acabado ofreciendo rentabilidades positivas”, explica el experto.
Durante un encuentro organizado por EL PAÍS y CincoDías con suscriptores, el gestor repasó las principales inquietudes de los ahorradores, desde cómo posicionarse ante la revolución tecnológica hasta qué hacer con el patrimonio al acercarse la jubilación. Su visión combina prudencia táctica —especialmente ante el repunte de la inflación— con una defensa clara de la disciplina inversora.
Pregunta: ¿Cómo invertir en inteligencia artificial sin asumir demasiado riesgo?
Respuesta: La forma más sencilla es a través de fondos cotizados [ETF, por sus siglas en inglés] que replican índices como el Nasdaq o el del sector de semiconductores. Esta vía permite exponerse a toda la temática sin concentrar el riesgo en una sola compañía. Así se pierde parte del potencial de los grandes ganadores, pero se gana en estabilidad. Otra opción es invertir en segundas derivadas, como empresas vinculadas a redes o centros de datos. Son negocios más previsibles y menos volátiles, donde también hay oportunidades claras.
P. ¿Existe una burbuja en las acciones vinculadas a la inteligencia artificial?
R. Hay elementos que invitan a la prudencia. Algunas compañías no generan beneficios y consumen mucha caja, lo que implica que cotizan más por expectativas que por resultados. Eso recuerda a otros episodios del mercado donde hubo ganadores y perdedores difíciles de identificar a priori. Sin embargo, también hay empresas sólidas, con balances fuertes y capacidad de generar beneficios. La clave está en distinguir entre unas y otras. En algunas acciones tecnológicas vemos valor real, pero invertir en otras es un acto de fe.
P. ¿Las colosales inversiones de las tecnológicas pueden ser un problema?
R. Es una de las grandes incógnitas del mercado. Muchas compañías están anunciando niveles de inversión muy altos y la duda es si lograrán rentabilizarlos. En algunos casos esto ha generado volatilidad en sus cotizaciones. No todas las empresas van a convertir ese esfuerzo inversor en beneficios. Por eso es importante analizar cada modelo de negocio con detalle.
P. ¿Dónde ve oportunidades más allá de las grandes tecnológicas?
R. En pequeñas y medianas compañías, especialmente en Europa. Cotizan con un descuento muy relevante frente a las grandes. En parte, porque los flujos de inversión se han concentrado en los grandes índices, a través de fondos indexados y ETF. También influye la menor cobertura de analistas. Sin embargo, hay empresas de mucha calidad que han quedado fuera del foco. Eso abre oportunidades interesantes.
P. ¿Es mejor invertir vía ETF o fondos?
R. Los ETF son una herramienta sencilla, barata y eficaz para muchos inversores. Pero en España los fondos tienen una ventaja fiscal importante, ya que permiten traspasos sin tributar. Esto facilita la capitalización a largo plazo. En el caso de los ETF, cada venta implica liquidar impuestos. Esa diferencia puede ser relevante con el paso del tiempo.
P. ¿Qué hacer con las inversiones cuando uno se acerca a la jubilación?
R. En general, conviene reducir progresivamente el nivel de riesgo. Eso implica disminuir el peso de la renta variable y aumentar la renta fija, especialmente en plazos cortos y medios. El contexto actual ofrece rendimientos más interesantes en bonos que en años anteriores. Aun así, cada caso depende de si ese dinero se va a necesitar. No es una decisión uniforme.
P. ¿Qué tipo de empresas encajan mejor en perfiles conservadores?
R. Empresas con ingresos previsibles, buena generación de caja y políticas de dividendo sostenibles. Negocios regulados o con concesiones suelen ofrecer mayor estabilidad. No destacan por un crecimiento elevado, pero sí por su consistencia. Eso las hace adecuadas para perfiles más prudentes. La visibilidad de resultados es clave en estos casos.
P. ¿Cómo ve la renta fija en este momento?
R. Tras las caídas recientes, la renta fija vuelve a ser una alternativa interesante. El ajuste en precios ha elevado las rentabilidades ofrecidas por los bonos. Especialmente atractivos son los plazos cortos y medios, con menor volatilidad. El principal riesgo sigue siendo la inflación. Por eso la selección es importante.
P. ¿Tiene sentido invertir en oro?
R. El oro sigue siendo un activo válido a largo plazo y ha ofrecido rentabilidades razonables en el tiempo. Sin embargo, su comportamiento en el corto plazo es irregular. Está muy influido por el dólar, los tipos de interés y los flujos de inversión. La entrada de capital a través de ETF ha aumentado su volatilidad. Aun así, puede cumplir un papel de diversificación.
P. ¿Qué regiones son más atractivas ahora mismo?
R. Estados Unidos muestra mayor fortaleza que Europa en términos económicos y bursátiles. Su mercado tiene un peso importante de sectores que están liderando el crecimiento. Europa presenta un entorno más débil en cuanto a actividad. En Asia, algunos factores como la dependencia energética añaden incertidumbre. En conjunto, el sesgo es más favorable a Estados Unidos.
P. ¿Cómo invertir en mercados emergentes?
R. Una forma prudente es hacerlo de manera indirecta, a través de empresas europeas con presencia en esos mercados. Esto permite captar crecimiento con menor riesgo. La inversión directa puede ser más volátil y difícil de analizar. Depende del perfil del inversor. En general, la aproximación indirecta es más conservadora.
P. ¿Cuál es el principal mensaje para el inversor en el contexto actual?
R. La clave es mantener la calma y la disciplina. A lo largo de los años, el mercado ha atravesado numerosas crisis pero al final ha terminado ofreciendo rentabilidad positiva. El mayor riesgo suele ser la reacción emocional ante la volatilidad. La constancia y el largo plazo tienden a dar resultados. Ese sigue siendo el enfoque más sólido.