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Arabia Saudí, un destino atractivo para las empresas españolas pese a la guerra

El conflicto en Irán paraliza pedidos y encarece la logística en Riad. El programa de inversiones Visión 2030 busca abrir el mercado al extranjero

Belén Trincado Aznar

Con el mayor PIB de la Liga Árabe (1,18 billones de euros), Arabia Saudí avanza en un proceso de transformación impulsado por la iniciativa Visión 2030, con el que busca modernizar su economía, diversificarla más allá del petróleo y reforzar su apertura exterior. A esa transición, no exenta de controversia, se suma la guerra en Oriente Próximo y sus efectos en los mercados y cadenas de suministro a escala global. A la espera de ver la eficacia del alto el fuego de dos semanas acordado el miércoles entre Estados Unidos e Irán.

En estas circunstancias, la inversión agrícola ha ganado peso como parte de la apuesta por la seguridad alimentaria y la producción local, pero también por factores estructurales del país, como la escasez de agua y la climatología adversa, que obligan a recurrir a una agricultura protegida. Así lo explica Ignacio Vaquero, director de desarrollo de negocio para Oriente Medio y África de MSC Fábricas Agrícolas.

No obstante, esta pyme especializada en invernaderos tardó casi una década en lograr desembarcar en dicho destino, algo que consiguió el año pasado. “Es un mercado complejo, y la colaboración con un buen socio local es indispensable”, señala Vaquero, quien precisa que esa fórmula les está abriendo puertas a oportunidades de negocio y contactos con agentes públicos para el desarrollo de proyectos. Pero la situación actual, unida a la celebración del Ramadán, ha provocado un parón comercial, apunta.

El impacto más inmediato del conflicto para las pequeñas empresas exportadoras es en la logística. En el caso de Esbelt, fabricante de bandas transportadoras, el encarecimiento del transporte y la mayor incertidumbre en los plazos de entrega son los principales efectos, cuenta su director comercial y de marketing, Isaac Escartin. Esta compañía lleva en Arabia Saudí desde finales de los años 2000, de la mano de socios locales, tras “un proceso exigente, que requirió constancia, presencia local y adaptación cultural”.

Escartin asegura que se trata de un mercado con alta exigencia en calidad y una fuerte presión en precio, lo que obliga a diferenciarse en el valor añadido frente a la competencia, especialmente la china. Aun así, es un destino estratégico para Esbelt en Oriente Próximo por el peso de la industria alimentaria y su potencial de crecimiento.

El atractivo de Arabia Saudí para las pymes españolas es indudable, subraya Juan Carlos Martínez, profesor de Economía de IE University: “Se trata de la mayor economía de la región, cuenta con más de 35 millones de habitantes y sus tasas de crecimiento en los últimos años han sido notables”. A lo que añade la solidez financiera, el respaldo institucional (también el aportado por los organismos españoles) y el efecto tractor de la presencia allí como puerta de entrada a otros mercados de la región.

En 2025 las exportaciones al país saudí sumaron 2.271 millones de euros, el segundo destino en Oriente Próximo tras Emiratos Árabes Unidos, recoge el Icex. Maquinaria, productos químicos y equipos eléctricos suponen más de un tercio del valor de los intercambios.

Junto al mencionado proceso de apertura y diversificación, Martínez ve “muchas oportunidades” en áreas que han ido ganando peso en las exportaciones desde España, como infraestructuras y construcción, industria cerámica, defensa, salud y bienestar, turismo, entretenimiento, tecnología, bienes de equipo o alimentación. Este experto reconoce que el conflicto actual supone “un serio revés por su impacto en las infraestructuras y la paralización de muchas actividades y de los grandes eventos que estaban planificados”. Sin embargo, aclara que, cuando la situación se estabilice, el programa Visión 2030 volverá a cobrar impulso y las exportaciones tendrán un “increíble potencial de mejora”.

Mercado halal

A pesar de la oportunidad que representa el mercado saudí, no está exento de dificultades para muchas empresas, como declara Conchi Nieto, responsable de exportación de Cecinas Nieto. Esta compañía de embutidos lleva tres años operando en el país, primero mediante la homologación de los productos y el contacto con importadores, aunque en el último año y medio ha comenzado a exportar con más regularidad. Eso, hasta el inicio de la guerra, que “ha parado los pedidos por completo en todo Oriente Medio”, afirma.

La clave para introducirse en el país ha sido acompañar al propio importador, toda vez que la mayor barrera no es tanto la legislación como la cultura y la necesidad de dar a conocer un producto nuevo, incluso cuando es halal. “Es un mercado lento y necesita su tiempo”, matiza Nieto, quien cree que la apertura y la mejora de las infraestructuras hoteleras y de la oferta gastronómica facilitarán la entrada de productos españoles.

Tanto es así que el Gobierno saudí quiere que las pymes aumenten su peso en la economía hasta el 35% del PIB en 2030, un objetivo que según Carlos Barreda, socio de Auren Legal, confirma que el país quiere apoyarse cada vez más en el sector privado para sostener su diversificación. En su opinión, esa intención seguirá abriendo espacio a las firmas españolas, especialmente considerando que el sector no petrolero creció cerca del 5% en 2025 al subir la demanda de bienes industriales, tecnología y servicios.

Barreda corrobora que Visión 2030 está desplegando planes de financiación, digitalización y apoyo al tejido empresarial que refuerzan el atractivo del mercado, con grandes proyectos como NEOM o el desarrollo turístico del mar Rojo. Si bien advierte de que el conflicto en Irán exige cautela, concluye que acceder a Arabia Saudí “supone hacerlo a una economía en expansión, con respaldo institucional y en un marco de relaciones económicas cada vez más estrechas con España”.

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