Blume (CEO mundial de Volkswagen): “España es un ejemplo para Europa en la industria del automóvil”
El máximo directivo de la compañía apuesta por el nuevo Cupra Raval, con el que apunta a llegar a un público más joven, como lo hizo “el escarabajo en otras épocas”
La histórica inversión de 10.000 millones de euros que el anterior consejero delegado del grupo Volkswagen, Herbert Diess, anunció en una rotonda de Sagunto (Valencia) en mayo de 2022, ha tenido este jueves uno de sus resultados más esperados: ...
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La histórica inversión de 10.000 millones de euros que el anterior consejero delegado del grupo Volkswagen, Herbert Diess, anunció en una rotonda de Sagunto (Valencia) en mayo de 2022, ha tenido este jueves uno de sus resultados más esperados: la llegada del Cupra Raval, el primero de los cuatro vehículos eléctricos que el consorcio alemán hará en España con un precio al público en torno a los 25.000 euros. Esta inversión contrasta con las malas noticias que se ha acostumbrado a dar el sector y, especialmente Volkswagen, en los últimos años en otros países europeos, sobre todo en Alemania. Allí, la compañía planea recortar 50.000 puestos de trabajo hasta 2030.
“El desarrollo que he visto en España en el automóvil en los últimos años es un ejemplo para Europa. Es el segundo fabricante europeo de coches y eso también lo vemos cuando empresas de fuera del continente deciden invertir aquí. España tiene una oportunidad muy grande, ya que hace unas décadas se dedicaba al ensamblaje. Ahora, entramos en una fase de tecnología profunda. Es una gran oportunidad también para los jóvenes”, ha asegurado este jueves el consejero delegado mundial del grupo Volkswagen, Oliver Blume, en una rueda de prensa celebrada en Madrid, con motivo de la presentación mundial del nuevo Cupra.
En cuanto al vehículo, que se podrá beneficiar del 100% de las ayudas del Plan Auto+ del Gobierno, que dará hasta 4.500 euros más 1.000 de los propios fabricantes, Blume ha destacado que le abre las puertas del segmento B eléctrico, es decir, coches de un tamaño similar al Seat Ibiza o el Volkswagen Polo. La automovilística espera lograr un 20% de cuota en ese segmento eléctrico. “Queremos llegar a los jóvenes, como lo hizo el escarabajo décadas atrás”, ha deseado.
A este, se sumarán en los próximos meses los Volkswagen ID. Polo (que también se hará en Seat Martorell, al igual que el Raval), el Skoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross (estos últimos en Navarra). El directivo alemán ha afirmado que no teme que se coman terreno entre ellos. “Hemos hecho un trabajo muy importante para que se diferencien. Hemos elaborado claramente un perfil de Cupra en este coche y no tiene nada que ver con el del Polo o el del Epiq, pero aprovechando las sinergias de plataformas de producción y tecnologías. No tememos una canibalización entre las marcas”, ha sentenciado Blume.
Este modelo viene con dos versiones de baterías, la LFP, que cuenta con una densidad energética menor, por lo tanto menos autonomía; y otra NMC, que tendrá un precio más elevado ya que permitirá recorrer más kilómetros con una sola carga. Markus Haupt, consejero delegado de Seat-Cupra, que también participó de la rueda de prensa, ha señalado que espera que las ventas se repartan de forma muy equilibrada entre ambas tecnologías de batería, por ir enfocadas a clientes muy diferentes. Dichas baterías vendrán en un principio de la planta del grupo de Salzgitter (Alemania), aunque luego provendrán de Sagunto.
Haupt ha indicado que el nuevo vehículo “jugará un papel muy importante” para alcanzar el objetivo del 6% de rentabilidad que Seat-Cupra se ha marcado para 2030. “Será nuestro modelo que más volumen nos dé. Entre el Volkswagen Polo y el Raval tendremos una capacidad de producción de 300.000 coches anuales en Martorell”, ha indicado el máximo directivo de Seat.
Por otro lado, Blume ha señalado que este vehículo ayudará a la compañía a cumplir los objetivos de emisiones europeos, los cuales se endurecerán en 2030, según está estipulado en la hoja de ruta que se marcó Europa hace dos años. “Necesitamos más flexibilidad en la transformación, ya que el que decide es el mercado. Nuestra propuesta es hacer una transición entre 2028 y 2032. Eso sería importante para el grupo”, ha indicado la cabeza del consorcio.
Por otra parte, Blume ha pedido tomar medidas que protejan a la industria europea frente a la competencia que llega desde China, un mercado clave para la compañía. “Hace falta una política que luche más por los propios intereses europeos. Aunque estamos en contra del proteccionismo, hay que pensar en nuestra industria”, ha dicho el empresario, quien a su vez ha admitido que la compañía necesita importar al continente la forma y la rapidez con la que se trabaja en China, donde es socio de grupos como SAIC Motor (dueño de la marca MG) o Xpeng.
“Nuestro modelo de negocio ha cambiado. En el pasado produjimos y desarrollamos aquí, hoy no es posible por la fuerte competencia (...) Pero podemos aplicar la velocidad de la industria China aquí, en Europa”, ha reflexionado el directivo, en línea con lo que hacen otros competidores como Renault, que ahora se marca un máximo de dos años para el desarrollo de cada nuevo modelo.