Ir al contenido
_
_
_
_
Mercosur
Tribuna

UE-Mercosur: aplicación por la puerta de atrás

El acuerdo responde más a motivaciones de carácter político e institucional que a contraprestaciones económicas entre los dos bloques

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.OLIVIER MATTHYS (EFE)

La aplicación provisional del acuerdo Mercosur-UE anunciada por la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Layen, pese al dictamen pendiente del Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) solicitado por el Parlamento Europeo, era previsible tras su ratificación por parte de Argentina y Uruguay. De hecho, ya estaba prevista en la decisión de firma aprobada por el Consejo hace unas semanas. La petición al TJUE colocaba en una situación delicada a la Comisión, principal defensora del acuerdo en Bruselas, porque la resolución del TJUE podía demorarse demasiado, como sucedió en el caso del acuerdo con Singapur.

El acuerdo responde más a motivaciones político-institucionales que económicas. Las relaciones entre ambos bloques están ya muy liberalizadas como el lector puede comprobar en las tiendas que ofrecen productos agroalimentarios de Brasil y Argentina (café, carne, vino, etc.). En los puertos europeos se descargan millones de toneladas de cereales, soja, petróleo y minerales del Mercosur. Compañías aéreas europeas compran aviones Embraer producidos en Brasil. Ocurre algo parecido a la inversa. Los países del Mercosur están llenos de aceite, coches, ropa y maquinaria procedente de la UE. No era por lo tanto un casus belli para quienes se oponían al acuerdo (la rebelión del sector agrícola ha sido moderada) ni para los que estaban a favor (la industria que podrá beneficiarse algo de una relajación arancelaria). Gracias al acuerdo, sin embargo, Von der Leyen refuerza su menoscabado prestigio y suma puntos cara al tambaleante motor industrial europeo de la cuenca del Ruhr, principal preocupación económica hoy en Bruselas.

El acuerdo no dista mucho del negociado en 2019, poco antes del fin del Gobierno de Macri y meses después de que empezase el de Bolsonaro. Ambos querían terminar y empezar su mandato con un acuerdo con la UE que les diera protagonismo, y aceptaron sin pedir muchas contrapartidas las condiciones impuestas por la Comisión. Pero el acuerdo pasó entonces a la morgue, de dónde esta lo resucitó en 2024.

Las concesiones europeas en materia agrícola son modestas: se manifiestan principalmente a través de la ampliación de cuotas / contingentes arancelarios. En el caso de la carne vacuna, por ejemplo, la cuota concedida al Mercosur es aproximadamente un 1% del consumo anual de la UE. Y muchas medidas están sujetas a procesos de revisión que permitirían revertirlas en caso de aumento excesivo de las exportaciones o caída de precios.

¿Quién sale vencedor en la UE? La Comisión, quien, aprovechándose del mecanismo de mayoría calificada de toma de decisiones en el Consejo, tomó como rehén el acuerdo comercial con Mercosur para reafirmar su propio poder y, en última instancia, compensar la humillación que habían supuesto las negociaciones comerciales con EEUU.

En cuanto a los Estados miembros, surgen figuras opuestas. Por un lado, Merz y Meloni. El primero cumple con su misión de defender a la industria alemana y la segunda consolida su rol de árbitro internacional. Por el otro, Macron, que se oponía al acuerdo, derrotado de nuevo.

Jordi Torrent es secretario general de MEDPorts y experto en Derecho Internacional.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Buscar bolsas y mercados

_
_