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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Un cargo pactado, independiente y que mantenga las luces largas

España necesita un organismo independiente que aproveche la enorme capacidad de análisis del Banco de España para ofrecer opiniones libres sobre la política económica

Pablo Hernández de Cos gobernador del Bando de España
El gobernador del Bando de España, Pablo Hernández de Cos, durante una reunión el pasado mes de diciembre.JUAN CARLOS HIDALGO (EFE)
CINCO DÍAS

El lunes concluyó el mandato de Pablo Hernández de Cos como gobernador del Banco de España. Seis años en los que la institución ha recobrado el prestigio perdido durante los años de la crisis financiera, cuando el diagnóstico del supervisor bancario sobre el sector fue incompleto y con retraso. De Cos, economista formado en el caserón de Cibeles, buscó desde el principio dar un nuevo aire al banco, se esforzó por acercar los análisis económicos a la realidad, al tiempo que puso las luces largas para alumbrar los principales desafíos a los que se enfrenta la economía española.

Durante los seis años en los que ha dirigido el Banco de España ha puesto toda la maquinaria de la institución al servicio de los Gobiernos. La aportación de los técnicos del banco para diseñar algunas de las ayudas durante la crisis de la covid-19 fue determinante para el éxito de las medidas. De Cos se ha ganado el respeto de la mayoría de los partidos políticos del hemiciclo, pese a que desde el Gobierno se le ha acusado en ocasiones de liberal. Desde este martes, Margarita Delgado, la subgobernadora, asume las funciones de gobernadora. Lo hará hasta septiembre, cuando también concluirá su mandato. La situación es anómala porque, al no ostentar oficialmente el cargo, tendrá voz, pero no voto en las reuniones del Banco Central Europeo.

Sería conveniente que en la elección del próximo gobernador se cumplieran dos premisas para garantizar la continuidad en el buen funcionamiento. En primer lugar, que la selección se hiciera como resultado de un pacto entre los dos grandes partidos, como ha sido la tradición, algo que las actuales tensiones políticas ponen en duda. El Ejecutivo socialista debería buscar la complicidad del Partido Popular para acordar los nombres del próximo gobernador (o gobernadora) y su número dos. El pacto evitaría lo que sucedió con Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que fue nombrado por José Luis Rodríguez Zapatero sin consenso y a pesar de que había sido secretario de Estado y era exmilitante socialista, lo que puso en duda su independencia y propició las críticas de los conservadores en pleno colapso financiero, aunque acabó también muy alejado del Gobierno.

En segundo lugar, debería mantenerse el perfil de independencia del candidato elegido. El próximo gobernador del Banco de España debe cumplir su misión de escrutar el sistema financiero, su buen funcionamiento y los efectos en la estabilidad, así como la política monetaria, sin olvidar los análisis sobre los desafíos y vulnerabilidades de la economía española, una tarea que Hernández de Cos consideró primordial.


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