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¿Juegos de azar o productos financieros? El auge de Polymarket y Kalshi choca con su difícil encaje regulatorio

Varios países europeos han bloqueado sus webs al considerarlas plataformas de juego de azar que operan sin licencia, mientras Bruselas debate si deben regularse como instrumentos financieros o bajo la normativa cripto

Anuncio en las calles de Nueva York de Kalshi previo a la final del Mundial de Fútbol.Olga Fedorova (EFE)

¿Quién ganará las próximas elecciones de medio mandato en Estados Unidos? ¿Regresará Jesucristo? ¿Atacará EE UU a Irán? En los últimos meses, se han apostado miles de millones en mercados de predicciones como Polymarket, Kalshi o la recién llegada ADI PredictStreet sobre los eventos más disparatados. Lo que comenzó como un nicho ligado al mundo del deporte se ha convertido en un fenómeno global que ha llegado incluso a ser utilizado en las finanzas como termómetro de determinados acontecimientos. Su auge, sin embargo, también ha disparado las alarmas de los reguladores, que tratan de determinar si estos mercados son una herramienta financiera innovadora o una nueva forma de apuestas en línea. Algunos supervisores nacionales ya han intentado contrarrestar la influencia de estos nuevos mercados, que ven como el emblema de la especulación, a la espera de una postura común en la Unión.

Polymarket ya está limitado en varios países. Argentina cerró su plataforma en marzo, Brasil en abril, la India e Indonesia en mayo. Ese mes se sumó también España, que abrió un expediente sancionador contra ella y su principal competidora, Kalshi, al considerarlas plataformas de apuestas sin licencia administrativa para operar en España. El Ministerio de Consumo ordenó el bloqueo de sus páginas web como medida cautelar hasta la resolución del expediente. No ha sido el único país europeo. En estas semanas se han sumado Italia y Francia, que también han bloqueado el acceso a Polymarket.

El Viejo Continente carece de una regulación conjunta sobre estos mercados y cada país actúa según sus propias normas e interpretaciones. Y en España el Gobierno los considera como juego de azar. En estos mercados se realizan apuestas sobre acontecimientos futuros en términos binarios: A o B. Pero, a diferencia de las plataformas de juegos de azar, estas apuestas se realizan entre los propios jugadores, sin que exista una cuota fijada por un operador. Y cada usuario puede comprar y vender posiciones de forma continua. Por ello, los mercados de predicción defienden que no son solo apuestas, sino un producto de inversión en el que todos pueden participar. Esta clasificación es lo que hay que resolver para definir bajo qué ámbito regulatorio deberían incluirse las plataformas predictivas: es decir, si su actividad entra en el ámbito regulatorio de los mercados financieros o en el del juego, o incluso en la esfera cripto.

Para Alejandro Landaluce, director general del Consejo Empresarial del Juego (CeJuego), que representa en torno al 65% de las empresas del sector en España, no hay dudas: “Lo que ofrecen los mercados predictivos, por mucho que se quiera cambiar el nombre, son apuestas”. En su opinión, “la ley del juego establece que existe una apuesta cuando se arriesga dinero sobre un resultado futuro e incierto”. Desde la organización piden al Gobierno una regulación que ponga negro sobre blanco cómo deben tratarse estos mercados, para despejar dudas y colmar lagunas legales. “No estamos ni a favor ni en contra. Pero pedimos que estos mercados cumplan con los requisitos que se piden al sector”, añade.

En España, para que una empresa pueda ofrecer legalmente servicios de juego o apuestas, debe contar con una licencia general como operador ante el Registro General de Licencias de Juego, y con una singular para el tipo de modalidad que quiera desarrollar. Al obtenerla, están sujetas a ciertos requerimientos y limitaciones: están prohibidas para menores de edad, no se permiten las apuestas sobre temas religiosos (mientras que en Polymarket llegó a apostarse sobre qué cardenal se convertiría en Papa), ni sobre otros temas, como los políticos, cuyo resultado podría manipularse o ser objeto de información privilegiada, resume Landaluce. Algo que, en cambio, ocurre a menudo en los mercados de predicción, donde las trampas están al orden del día: como la del soldado Gannon Ken Van Dyke, que ganó 400.000 dólares tras apostar en Polymarket sobre una intervención estadounidense en Venezuela, que él mismo ayudó a planear y ejecutar.

Pero no es la única vía explorada por las autoridades. El supervisor del mercado europeo, la ESMA, ha reconocido recientemente que algunas de estas apuestas, especialmente las relacionadas con valores o cotizaciones, pueden considerarse instrumentos financieros. El vigilante europeo cree que estos productos son derivados y están sujetos a las medidas adoptadas en 2018 sobre opciones binarias que prohíben la comercialización, distribución o venta a clientes minoristas de contratos sobre eventos que cumplan la definición de instrumento financiero. Además, la empresa que los ofrece debe contar con la autorización MiFID 2 (normativa financiera), incluso si se comercializan únicamente entre clientes profesionales. “Las apuestas deportivas, por su parte, recaerían bajo la regulación del juego de azar, que requiere otras licencias”, apunta Andrea Pantaleo, responsable de cripto, Web3 y fintech en el despacho DLA Piper.

En este debate hay también una tercera vertiente: la regulación cripto. La Comisión Europea abrió una consulta pública en vista de una posible revisión de MiCA, la normativa europea sobre criptoactivos, y en ella plantea una pregunta: ¿Estos mercados deberían regularse bajo MiFID o bajo MiCA? Esta posibilidad no es baladí. En el último año han aparecido mercados de predicciones basados en DLT (tecnología de registro distribuido, que consiste en una base de datos descentralizada, que permite compartir información y mantenerla sincronizada en una red), que se estructuran con contratos inteligentes y permiten operar con criptoactivos.

Además, Pantaleo recuerda que las apuestas sobre criptomonedas no encajan necesariamente en la categoría de instrumentos financieros o derivados. La definición recogida en MiFID es muy amplia y fue redactada antes de la irrupción de los criptoactivos, por lo que, a su juicio, sería necesario aclarar algunos aspectos regulatorios. En todo caso, por ahora estas empresas mantienen un perfil bajo. Preguntada por este periódico sobre la posibilidad de solicitar una licencia de juego para operar en España, Polymarket respondió que se trata de una “infraestructura de mercado neutral” y que no tiene “ningún interés económico en el resultado de ningún mercado”. “No tomamos posiciones ni obtenemos beneficios en función de los resultados”, añadió la compañía. Kalshi, por su parte, no respondió a las preguntas de este diario.

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