Ir al contenido
_
_
_
_

La normativa europea sobre criptoactivos encalla en las ‘stablecoins’ globales

El BCE pide prohibir o regular de forma más estricta las monedas estables como Circle, que se emiten en varias jurisdicciones de forma conjunta

Sede del BCE, en Fráncfort.NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

El complejo engranaje legislativo de Bruselas hace que los tiempos para desarrollar una normativa se dilaten en los años. MiCA, el primer reglamento sobre criptoactivos, es un ejemplo de ello. Tardó cuatro años en gestarse y su aplicación no será efectiva en toda Europa hasta el próximo julio. Pese a ello, ya se han identificado zonas grises que los supervisores buscan modificar y la industria aclarar. Los legisladores deben enfrentarse al elefante en la habitación: cómo tratar a las stablecoins globales, aquellas monedas estables que se emiten de forma conjunta en varias jurisdicciones, por los riesgos que suponen para la estabilidad financiera de la región. En Europa, son dos: USDC, emitida por Circle —la segunda del mercado, con un valor de 78.000 millones—, y USDG, por Paxos, ambas ligadas al dólar.

Las máximas autoridades de la Eurozona han emitido varias advertencias sobre stablecoins pero algunas les preocupan más que otras. Estas monedas estables, conocidas como multiemisión, son tokens idénticos e intercambiables emitidos conjuntamente por entidades ubicadas en distintos países. Circle, por ejemplo, tiene una sede en Europa y una en EE UU, y colocan la misma stablecoin, USDC, bajo la regulación de cada jurisdicción, es decir, MiCA y el Genius Act respectivamente. En ambas regiones, el emisor mantiene reservas que respaldan el token emitido, pero al ser activos idénticos y fungibles, los usuarios pueden solicitar el reembolso a cualquiera de las dos entidades, la estadounidense o la europea.

“Cuando una de las dos enfrenta una solicitud de reembolso que supera sus reservas disponibles, se activa un mecanismo de reequilibrio mediante el cual la otra entidad puede transferir activos para garantizar un respaldo adecuado del conjunto de tokens en circulación”, explica la economista Judith Arnal, investigadora del Centro de Estudios de Política Europea, en un informe. Este es lo que más preocupa a las autoridades comunitarias, sobre todo al Banco Central Europeo (BCE), que considera que este modelo podría debilitar las salvaguardias prudenciales de MiCA. Por ello, pide que se prohíban o que se regulen de forma más estricta, con acuerdos de reciprocidad que garanticen un trato equivalente para las stablecoins en euros en otras jurisdicciones.

La máxima autoridad monetaria teme que esta dependencia de la UE de otro país exponga a los tenedores europeos a riesgos de déficit, sobre todo si los supervisores extranjeros restringen o bloquean las transferencias en situaciones de tensión, desencadenando un efecto contagio o retiros masivos. Para el BCE también permitiría eludir las restricciones de MiCA a la emisión a gran escala de stablecoins en divisa extranjera, favoreciendo emisores de terceros países frente a los locales, socavando la autonomía estratégica y la soberanía de la Unión. La Junta Europea de Riesgo Sistémico también aprobó el año pasado una recomendación no vinculante para prohibir estos activos, advirtiendo de sus riesgos para la estabilidad financiera de la eurozona.

Ambas instituciones remarcan que MiCA no regula explicitamente la emisión conjunta de estas stablecoins, aunque no hay consenso en este punto. Fuentes cercanas a la Eurocámara y al órgano ejecutivo de la UE señalan que la Comisión Europea tenía previsto publicar a principios de año una orientación favorable a la emisión de las stablecoins globales en la Unión. Algo que no gustó al BCE —que cree que un asunto de tal relevancia no debería resolverse con un procedimiento de este tipo, sino con una normativa—, ni a la Eurocámara.

Algunos eurodiputados enviaron una carta a la Comisión pidiendo reconsiderar su publicación. La misiva, a la que ha tenido acceso CincoDías, señala que su postura tendría implicaciones estratégicas y geopolíticas profundas. Tras las presiones recibidas desde varios frentes, aquel documento ha quedado en el limbo. “Reconocemos la necesidad de aclaración. La Comisión está trabajando para proporcionar dichas aclaraciones en breve”, ha asegurado un portavoz del organismo a este periódico.

Ante la urgencia de aclarar la postura de la Unión, algunos estados miembros han pedido que se aborde en el paquete para la integración de los mercados de capitales, donde se debate también la supervisión centralizada de las entidades cripto. Pero fuentes cercanas a las negociaciones apuntan a que deberá tratarse en la revisión de MiCA, prevista en 2027. Mientras, la industria pide claridad. Dante Disparte, jefe de política global y operaciones de Circle, es tajante. “Las stablecoins multi-emisión son legalmente permisibles bajo MiCA. Cualquier debate en sentido contrario está motivado por factores políticos", asevera en conversación con este periódico.

El directivo minimiza los riesgos que plantean las entidades monetarias y asegura que MiCA y el Genius Act incluyen requisitos de salvaguarda similares: el respaldo del 100% de los activos, auditorías frecuentes, reservas en activos líquidos de alta calidad, protección en caso de quiebra... “Además, en Europa la parte correspondiente de las reservas para las stablecoins en euros y dólares se encuentra en el sistema bancario europeo, no están internacionalizadas", señala. Circle está dialogando con las autoridades de la UE en torno a estos activos: “En la mayoría de los debates globales sobre stablecoins, los responsables políticos se obsesionan con los riesgos e ignoran las oportunidades. Lo que hemos demostrado es que, con normas claras, se puede incorporar esta actividad dentro del perímetro regulatorio", incide.

Un reciente informe del European Credit Research Institute (ECRI) destaca que esta parálisis regulatorio y la postura conservadora del BCE, si bien es legítima, podrían tener consecuencias relevantes en el mercado europeo. “Restringir las stablecoins globales situaría a las empresas de la UE en una desventaja estructural en los pagos transfronterizos, la gestión de tesorería y la liquidación internacional. Estos activos ofrecen velocidad, programabilidad e interoperabilidad, características difíciles de replicar mediante sistemas tradicionales, especialmente para transacciones transfronterizas". Los expertos temen que la UE corra el riesgo de ser menos competitiva respecto a otras jurisdicciones, limitando la capacidad de las empresas europeas para integrarse en los nuevos mercados digitales emergentes. La industria y los supervisores demandan claridad pero el debate sigue encallado, sin una solución rápida a la vista.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Buscar bolsas y mercados

_
_