De la euforia a la apatía: los motivos tras un ‘crash’ de las criptos a cámara lenta
El cambio de ánimo de los inversores ha llevado al mercado a borrar ya 1,2 billones de dólares en cinco semanas. El año dorado de los activos digitales, prometido por Trump, se ha esfumado

Crisis, desplome, hundimiento... el mundo cripto, hiperactivo en redes sociales, busca adjetivos, y también respuestas, para una caída inesperada en su año dorado. Para algunos es el momento para comprar barato, como el célebre inversor Cameron Winklevoss: “Esta es la última vez que podrás comprar bitcoin por debajo de 90.000 dólares“, escribe en X. Otros se desahogan. “Es todo un fraude”, dice un usuario. Desde hace cinco semanas las caídas en el mercado cripto son constantes y si al principio se hablaba de toma de beneficios, ahora todo apunta a una tendencia bajista más duradera y estructural.
Pese a su breve historia, bitcoin ha cambiado su naturaleza y en pocos años ha pasado de ser un activo puramente especulativo a hacerse hueco en las carteras de grandes gestoras globales. Un cambio estructural, acelerado por la regulación, que complica a los analistas descifrar qué ocurre. En cinco semanas el mercado ha cambiado la fe ciega por una apatía generalizada, borrando por el camino 1,2 billones de dólares de valoración. “La volatilidad es habitual, pero esta vez destaca la rapidez con la que se ha evaporado la convicción del mercado“, resume el analista Manuel Pinto. ”De mantenerse esta dinámica, las criptomonedas podrían convertirse en una de las clases de activos con peor desempeño este año″, advierte.
“No hay un detonante único: vemos un deterioro transversal del apetito por riesgo”, afirma Joaquín Canals, jefe de alianzas institucionales para el sur de Europa de Bitpanda. La espiral descendente que ha arrastrado a la baja todos los activos de riesgo, desde la Bolsa hasta las criptos, tuvo su inicio el 10 de octubre, cuando se evaporaron 19.000 millones de dólares en horas, tras un tuit de Donald Trump, que amenazó con imponer unos aranceles del 100% a China. Aunque la sangre no llegó al río, la amenaza bastó para activar el pánico en un mercado que, a diferencia de la Bolsa, no remontó. El presidente de EE UU, que a principios de año funcionó como catalizador para este mercado, parece haber perdido su influencia en los activos digitales, que ya han esfumado las ganancias acumuladas desde que volvió a la Casa Blanca: bitcoin se deja ya un 2,3% desde enero.
La apuesta de los inversores institucionales por este activo ha creado un sustento para su valor. Pero con una contrapartida: estos inversores han cambiado en parte la naturaleza de bitcoin hacia un activo más sensible a las señales de política monetaria y a los indicadores macroeconómicos. La incertidumbre sobre la decisión de la Reserva Federal en diciembre ha intensificado el miedo. Y aquellos inversores minoritarios, más propensos al riesgo, que sostenían con sus compras el precio de la criptomoneda principal, o no están o tienen menos influencia. Su elevada correlación con las cotizadas tecnológicas ha agravado los descensos en las últimas semanas ante el riesgo de burbuja de la IA; muchos inversores prefieren prevenir antes de curar y han decidido salirse de todos los activos de riesgo. Un puzzle de elementos que generan una fragilidad inusual.
Indicador criptocuñado, apagado
“Los inversores que venden bitcoin en este momento lo están haciendo con ganancias netas. Pero los minoristas no han intervenido para comprar en la caída, como sí ha ocurrido con las acciones”, detalla Pinto. El apetito por el riesgo permanece deprimido, los tenedores a largo plazo han comenzado a reducir posiciones y los flujos hacia los ETF de bitcoin se han ralentizado. Román González, product specialist de A&G Global Investors, considera que la corrección actual no responde a fundamentales deteriorados. “No hemos visto los excesos de 2017 ni la euforia del metaverso en 2021, ni a nivel social ni a nivel de métricas de adopción. El indicador del criptocuñado [aquel inversor que cree saber más de lo que el conjunto del mercado puede intuir] está apagado y el apetito minorista es muy limitado", asevera. “En nuestro fondo, Criptomonedas FIL no hemos percibido señales de euforia, sino más bien de apatía”.
Así, en tan solo cinco semanas, y justo después de tocar sus máximos, bitcoin ha perdido 600.000 millones de dólares en capitalización. Se queda un 28% por debajo de su récord y regresa a niveles de abril, en pleno caos arancelario. Los analistas apuntan a factores técnicos que refuerzan la lectura bajista. “Cada vez que bitcoin cayó por debajo de su media móvil de 50 semanas [es decir, el promedio del precio de cierre de un activo durante las últimas 50 sesiones de mercado] en los últimos 13 años durante un ciclo alcista, los precios de las criptomonedas se desplomaron durante los siguientes meses”, añade Pinto.
Aunque la base de inversores ha cambiado, esto ha ocurrido casi solo en bitcoin. Las altcoins siguen siendo activos más volátiles y menos líquidas. Este mercado sigue dominado por los “inversores turísticos”, más sensibles al ruido que a los fundamentales, lo que explica sus caídas más acentuadas. De hecho, el MarketVector Digital Assets 100 Small-Cap Index, que sigue a los 50 activos digitales más pequeños dentro de una cesta de 100, cayó el pasado domingo a su nivel más bajo desde 2020. “Esto alimenta la volatilidad tanto del precio como de los flujos: un mercado con expectativas muy altas, escasa convicción y demasiado frágil para aguantar un giro abrupto del sentimiento″, concluye Pinto.
Por su parte, Joaquín Sastre, director general en España de Boerse Stuttgart Digital, señala que históricamente ha habido correcciones de esta magnitud, o superiores en el mercado cripto y que se trata más bien de una fase de consolidación del ciclo del mercado: tras fuertes subidas, los activos retroceden y se estabilizan para luego virar hacia una tendencia alcista más duradera. Javier Pastor, director de Formación de Bit2Me, coincide en esta lectura y hace referencia a los ciclos anteriores: “Se repite el mismo comportamiento: tres años en verde y uno en rojo. Ahora tocaría el de corrección. Pero la tendencia a medio y largo plazo sigue siendo alcista”. Por ello hay quien apunta que es el momento para comprar. Como Román González, quien recuerda que si algo enseñan los ciclos anteriores es que “las burbujas llegan cuando la euforia es máxima, no cuando el miedo domina”.