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El Santander posterga para 2027 parte de los ahorros de personal que proyecta en España

El banco acuerda con los sindicatos retrasar hasta diciembre las negociaciones del ERE en las filiales tecnológicas

Ciudad Financiera del Banco Santander, en Boadilla del Monte.Ricardo Rubio (Europa Press via Getty Images)

El Santander tropieza con un pequeño escollo en sus planes por elevar la rentabilidad a través de los severos recortes de costes que propuso en su último plan estratégico. El banco planeaba apuntalar esta hoja de ruta en España con un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectase a dos de sus filiales tecnológicas, donde trabajan más de 6.000 empleados. Sin embargo, la convocatoria de huelga general para el 11 de noviembre y de elecciones para el 29 del mismo mes han obligado a adaptar ligeramente los plazos de la entidad.

El banco comunicó a los sindicatos el mes pasado su intención de hacer un ERE en dos de estas empresas, Santander Digital Services y Gravity. La intención pasaba por constituir las mesas de negociación en las semanas pasadas y arrancar las conversaciones con los sindicatos en estos días. Sin embargo, un elemento inesperado se ha cruzado en el camino en las últimas semanas: la explosión de las protestas por la vivienda -con la convocatoria de huelga general- y las elecciones del 29 de noviembre. Así, tanto la entidad como los representantes de los trabajadores han acordado congelar las negociaciones durante los tensos meses de octubre y noviembre que se avecinan y convocar la primera reunión el próximo 1 de diciembre, según indican fuentes sindicales.

La idea es que, como en anteriores procesos en la entidad, las negociaciones se salden con un acuerdo con los trabajadores y sean pactadas. El último ERE que realizó la entidad fue en 2021, en pleno Covid-19 y en la larga era de los tipos cero. Entonces pactó con los sindicatos 3.500 salidas de trabajadores de más de 55 años, con entre el 67% y el 76% del salario.

La demora en negociar el ERE actual tendrá un correlato en los planes fijados por el banco y le impedirá empezar a contabilizar los efectos y los costes del ERE en las cuentas de este año, dado que las negociaciones de los despidos se postergarán previsiblemente durante todo el mes de diciembre, lo que dilatará su ejecución previsiblemente a 2027. Las proyecciones -que ni si quiera las ha alterado por la eclosión de la guerra en Irán, el alza de la inflación y las subidas en los tipos de interés- pasan por reducir los gastos en este año y elevar el beneficio anual por encima de los 14.100 millones. El buen momento del sector impedirá que estos retrasos en los ajustes laborales alteren estas cifras.

El banco sí cuenta ya con un plan de prejubilaciones que negoció y pactó el verano pasado con los sindicatos. Plantea salidas con el 75% del sueldo para los trabajadores de entre 55 y 57 años y del 76% para los mayores de 58 años. También ofrece otras ventajas económicas, como garantizar a los empleados que se acojan a este plan que asumirá el convenio especial de banca hasta los 63 años y medio, lo que permitiría a los afectados jubilarse con el 95% de la pensión. También les mantendría el seguro de vida colectivo y las aportaciones al plan de pensiones hasta la jubilación efectiva, así como la revalorización anual del convenio hasta el 4%, conservación de las ayudas por discapacidad y el derecho a cobrar incentivos por antigüedad. Estará en vigor durante tres años.

El ERE planteado en las filiales tecnológicas va un punto más allá. La entidad justifica este movimiento por causas organizativas, si bien aún no ha desvelado cuántos trabajadores estarán afectados. Bajo el movimiento subyace la fusión el pasado verano entre las dos sociedades afectadas, encargadas de prestar servicios tecnológicos a todo el grupo y a diversos países.

En concreto, es clave la nueva estructura que está implantando en todo el banco, que se basa en unificar plataformas y servicios tecnológicos. La idea es pasar de funcionar como un banco con filiales en diversos países a ser una única entidad global. Esto supone la creación de una única plataforma tecnológica para todos los países, en vez de soluciones para cada región. Esto será mucho más barato, precisará de menos tecnología y plantillas más pequeñas. Es un plan que afecta no solo a España, sino también al resto de sus geografías.

El banco ha llamado a este proceso One Transformation, hoja de ruta que lleva implementando varios años y que ya ha supuesto una reorganización interna en cinco áreas de negocio globales en detrimento de las filiales nacionales y regionales. Es la piedra de toque de las mejoras de eficiencia y el alza de rentabilidad que promete a los inversores para los siguientes ejercicios, junto con la eclosión de la inteligencia artificial. En concreto espera lograr para 2028 más de 20.000 millones de beneficio y una rentabilidad que supere el 20%.

El Santander también justifica el ERE por la automatización de procesos y la aparición de nuevas herramientas de desarrollo tecnológico; es decir, la inteligencia artificial. Supone un giro a los recortes de empleo que han acometido en masa los bancos en la última década, dado que estos se centraban en reducir la plantilla que atendía en oficinas y recortar la red comercial en favor de llevar su negocio a la web. Despedían banqueros clásicos y contrataban ingenieros. Sin embargo, esta vez ponen el foco en el personal técnico.

Todo ello se circunscribe en un contexto de mayor tensión entre el sector y los sindicatos. Estos pronosticaron recientemente que la banca iba a vivir un otoño caliente, a las puertas de que el año que viene arranque la negociación del nuevo convenio colectivo del sector. En ella, buscan que tengan reflejo en las condiciones laborales los años de récord de beneficios en los que están inmersos los bancos, con alzas salariales de entre el 4% y el 7% y un fin de semana de tres días al mes.

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