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IAG reacciona a la crisis del combustible centralizando la gestión del consumo de sus 600 aviones

Utiliza la plataforma SkyBreathe de OpenAirlines para lograr ahorros en Iberia, Aer Lingus, Vueling y Level, y se trabaja para incorporar a British Airways en los próximos meses

El consejero delegado de IAG, Luis Gallego, en uno de los actos de la reunión anual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), celebrada el pasado mes de junio en Río de Janeiro (Brasil).Antonio Lacerda (EFE)

El grupo de aerolíneas IAG ha dado un nuevo paso hacia una mayor eficiencia en respuesta al creciente coste del combustible. Después de poner en ejecución un plan de ahorros para amortiguar parte del impacto del conflicto en Oriente Próximo en sus cuentas, el holding que agrupa a British Airways, Iberia, Aer Lingus, Vueling y Level ha contratado la plataforma SkyBreathe de OpenAirlines para gestionar de forma centralizada el consumo de los 600 aviones que suman estas compañías aéreas.

SkyBreathe se encarga de analizar los datos operativos de cada una de las aerolíneas para detectar oportunidades de reducción en la demanda de combustible. En un contexto en que los acontecimientos geopolíticos continúan presionando al alza los precios, argumenta IAG, incluso pequeñas mejoras de eficiencia en una gran flota pueden contribuir a reducir costes.

La plataforma tiene en cuenta desde los planes de vuelo y condiciones meteorológicas hasta el rendimiento de las aeronaves con el fin de ajustar las necesidades de combustible sin comprometer la seguridad. Antes de esta decisión, cada una de las marcas de IAG estaba aplicando medidas de ajuste en el consumo, como la optimización de los planes de vuelo, la reducción del uso de las unidades auxiliares de potencia (APU) cuando los aviones están en tierra y la utilización de procedimientos de rodaje con motores reducidos cuando las condiciones de las operaciones lo hacen posible.

Los planes de ahorro en cada una de las compañías de IAG eran supervisados de forma individual y a través de distintos sistemas, ante lo que se ha buscado una solución integrada. La tecnología de OpenArlines permitirá el cruce de información entre aerolíneas, con lo que se tratará de medir el rendimiento dentro de IAG de una manera más homogénea, al tiempo que se compartirán las estrategias más exitosas.

El director financiero del grupo, José Antonio Barrionuevo, ha explicado: “El combustible es uno de los mayores costes para nuestras aerolíneas, y la continua volatilidad de los precios ha reforzado la importancia de mejorar la eficiencia allí donde sea posible. Contar con una visión operativa más profunda nos ayudará a identificar ahorros con mayor rapidez y a reducir el consumo innecesario de combustible”.

Desde OpenAirlines, el fundador y consejero delegado, Alexandre Feray, ha remarcado que la plataforma SkyBreathe ha sido diseñada “para responder a las necesidades de un grupo de la envergadura de IAG”. El sistema de gestión del combustible se basa en inteligencia artificial y asegura el enfoque de las aerolíneas de IAG hacia un objetivo común, obteniendo resultados cuantificables.

SkyBreathe está funcionando ya en Iberia, Vueling, Level y Aer Lingus, esperándose la implantación en British Airways en los próximos meses. La tecnología adoptada por IAG puede contribuir a reducir hasta un 5% el consumo y, con ello, las emisiones de CO2, afirma la tecnológica OpenAirlines. Sus servicios alcanzan a 160 compañías aéreas de todo el mundo, a las que ha ayudado a ahorrar hasta 714 millones de litros de combustible y 600 millones de dólares en costes operativos. Con ello se evitó la emisión de alrededor de 2,2 millones de toneladas de CO2.

En plena crisis global motivada por la ofensiva de EE UU en Irán, IAG ha renunciado a alcanzar el crecimiento en capacidad que tenía previsto para este año, del 3%, entre una batería de medidas para proteger sus resultados del golpe que supone un combustible caro. El grupo que dirige Luis Gallego trasladó al mercado durante la presentación de los resultados del primer semestre, también en la junta de accionistas, que espera recuperar un 60% de los 1.600 millones de sobrecoste presupuestados por el queroseno para este 2026. A 30 de junio, IAG cosechó 1.033 millones de resultado neto, un 20% menos que en la primera mitad de 2025 (1.301 millones). Sus ingresos aumentaron un 1%, hasta los 16.064 millones, pero el beneficio de explotación se resintió un 14,4%, bajando a 1.608 millones.

Además de notar el coste del fuel, IAG cargó en el primer semestre con 149 millones por gastos de reestructuración excepcionales (114 millones provisionados en Iberia y 35 millones en British Airways) y 52 millones de euros por el efecto adverso de los tipos de cambio.

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