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Volkswagen culmina la transformación de la planta de Navarra al coche eléctrico tras invertir más de 1.000 millones

El grupo sitúa a la Península Ibérica como su eje de futuro para fabricar más de un millón de unidades al año a corto plazo

Presentación del "ID.Cross" en la fábrica de Navarra.sessantuno.com

Volkswagen (VW) ha concluido la transformación de su fábrica de Navarra para la producción de coches eléctricos tras una inversión de más de 1.000 millones. Este viernes ha inaugurado la producción del modelo ID. Cross, el primero de la marca Volkswagen impulsado por baterías. Con un motor de 155 kW, se venderá en 34 países. En junio pasado también comenzó en el centro de Pamplona el ensamblaje de otro coche eléctrico, el Skoda Epiq, con lo que la planta de la multinacional alemana ha concluido el citado proceso de electrificación.

En medio de una crisis que le obliga a una profunda reconversión, la corporación de Wolfsburgo ha situado a la Península Ibérica como uno de sus ejes de futuro. A corto plazo aspira a producir más de un millón de unidades en España y Portugal. En la actualidad fabrica nueve millones de unidades en sus 114 plantas repartidas por el mundo. La apuesta por la Península Ibérica está apoyada en los refuerzos de capacidad de las instalaciones de Pamplona y de Martorell, en Cataluña. Con la aportación del centro luso de Palmela, que en 2027 acogerá la producción de un nuevo vehículo eléctrico.

Michael Hobusch, presidente de Volkswagen Navarra, destacó en el lanzamiento del ID.Cross que la planta de Pamplona entra en una nueva era que asegura el empleo del centro y le convierte en un referente de la industria de automoción. Bajo su techo se ensamblan, en base a la misma plataforma, cuatro modelos de dos marcas. El Volkswagen ID.Cross y el Skoda Epiq, impulsados por baterías, y el Volkswagen T-Cross y el Volkswagen Taigo, estos dos con modelos de combustión.

Hobusch recordó que la fábrica del Polígono de Landaben cumple 60 años y suma 10 millones de unidades producidas, ocho millones de ellas del mítico modelo Polo, que se dejó de ensamblar hace dos años.

Ahorro de costes

Por su parte, Tomas Schäfer, CEO de Volkswagen, ha puntualizado que las medidas de recortes en capacidad y empleo en el grupo, sobre todo en Alemania, buscan un ahorro en costes de unos 1.000 millones para finales de esta década.

También intervino en el acto de Landaben André Kleb, jefe de producción de VW para la Península Ibérica. La red industrial que dirige ha conseguido lanzar al mercado cuatro nuevos modelos en nueve meses. Además de los citados ID.Cross y Skoda Epiq, los coches ID.Polo y Cupra Raval, estos dos ensamblados en Martorell. Unos hechos que demuestran que la base industrial de VW en la Península Ibérica “es cada vez más relevante”.

La planta de Landaben cuenta ahora con 5.500 trabajadores y aporta el 6% del PIB de Navarra (supone el 33% de la riqueza que genera toda la industria de la comunidad autónoma), recordó Alfredo Morales, presidente de comité de empresa por UGT. Añadió que “hacer un coche en 56 segundos no es fácil”, además “con calidad y productividad. Por eso [VW] confía en nosotros”.

María Chivite, presidenta de Navarra, garantizó que VW seguirá contando con las ayudas de la administración que dirige, que mantendrá además un “tratamiento fiscal ventajoso” para la marca, en base a las competencias en Hacienda de esta comunidad foral.

La inversión en el polígono de Landaben, ubicado junto a Pamplona, supone un rayo de luz en medio de la reconversión que sufre la multinacional alemana. Sus pérdidas, de rentabilidad a nivel global y de cuota en China, han puesto contra la cuerdas al grupo con sede en Wolfsburgo. Plantea 50.000 despidos y el cierre de cuatro fábricas en el país germano. Una crisis que puede provocar la desaparición de la histórica marca Seat, afectada por la competencia interna en la corporación de las enseñas Cupra y Skoda.

Con el proyecto de la planta de Landaben, España sigue ganando capacidad industrial en relación con el vehículo eléctrico. La inversión en Pamplona se suma a la de Mercedes-Benz en Vitoria, donde destinó 1.000 millones para transformar sus instalaciones para adecuarlas al ensamblaje del modelo VLE.

Impulsado por baterías y con más de 700 kilómetros de autonomía, tendrá hasta ocho asientos en la versión de gama más alta. Podrá frenar en 34 metros cuando circule a una velocidad de 100 kilómetros por hora. Con tecnología de 800 voltios. la recarga rápida tardará quince minutos. “Será la mayor limusina” que la marca de la estrella “haya construido jamás”, según manifestó el pasado junio Andreas Zygan, responsable de la división de furgonetas de la corporación con sede en Stuttgart (Alemania).

En esta línea, la fábrica de Ford en Almussafes (Valencia) también producirá coches eléctricos, en este caso con su socio chino Geely.

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