La plantilla de Airbus en Getafe vota a favor de seguir en huelga, mientras que Cádiz, Tablada e Illescas quieren suspenderla
El mayor centro de trabajo de la compañía es el madrileño, con 9.000 de los 14.000 empleados del fabricante aeroespacial en España


La continuidad de la huelga en Airbus, tras el principio de acuerdo alcanzado el pasado viernes entre la dirección y varios sindicatos mayoritarios, ha quedado en el aire tras la división de la plantilla en la votación de este lunes. Los centros de Cádiz, Illescas (Toledo) y Tablada (Sevilla) han votado a favor de suspender provisionalmente la huelga, mientras que la planta de Getafe —que emplea a 9.000 de los 14.000 trabajadores del fabricante aeroespacial— se ha posicionado en contra, según el recuento recogido por la agencia Efe. Los sindicatos no han anunciado el resultado global de las votaciones, que determinará si los paros continúan o si se suspenden. El preacuerdo del viernes se someterá a referéndum este mismo mes.
La plantilla del centro de Albacete votó el pasado viernes votó a favor de pausar la huelga, pero este lunes ha decidido no continuar con las medidas de presión. La de San Pablo (Sevilla) no ha podido votar debido a “problemas técnicos” y lo hará este martes.
El 94,3 % de los votos en Cádiz han sido a favor de frenar la huelga (con un 5,7 % de abstenciones), mientras que en la localidad toledana el sí ha llegado al 59,7 % (frente al 37,6 % del no) y en Tablada los votos para detener la huelga han alcanzado el 60,2 %, por el 22,7 % del no y el 17,1 % de abstenciones. En Getafe, en cambio, han decidido mantener los paros, con un 46,2 % de votos en contra, un 45,4 % a favor, y un 8,4 % de abstenciones.
Los trabajadores han votado este lunes si mantenían la huelga después de que el viernes la compañía anunciara la llegada a un principio de acuerdo —que se someterá a referéndum este mismo mes— entre la dirección y los sindicatos mayoritarios ATP, CCOO, SIPA y UGT, que suman el 88% de los representantes sindicales de la compañía, para desbloquear el conflicto laboral que desembocó en una huelga indefinida, vigente desde el 25 de agosto. Dos de los tres sindicatos convocantes de la huelga, CGT y ÚTIL, no participaron en estas negociaciones, llevadas a cabo en la sede del Ministerio de Industria y Turismo, mientras que UGT lanzó poco después un comunicado en el que afirmó que no había firmado ningún acuerdo o preacuerdo con la empresa, y la acusó de “intento de manipulación”.
La mediación de Industria llegó al final de una semana en la que el conflicto estaba atascado: Airbus España se quedó a principios de la semana pasada sin la tregua que pedía después de que los trabajadores de la compañía, organizados en torno a los sindicatos CGT, UGT y ÚTIL, votaran en contra de suspender temporalmente la huelga indefinida, con un 81% de los votos a favor entre los votantes. En respuesta, la empresa cerró las dos mesas de negociación que mantenía abiertas con los sindicatos convocantes y los no convocantes.
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, participó en la reunión de urgencia del viernes para desencallar el conflicto, una posibilidad que su secretario de Estado, Jordi García Brustenga, ya había dejado entrever unos días antes. A su salida, Hereu calificó el preacuerdo de “magnífico” y señaló que la propuesta llevada a debate este lunes beneficia a los trabajadores en sus “condiciones salariales y laborales”. Airbus España lo definió como “una solución equilibrada al conflicto”. CGT denunció que no se les había permitido participar en el encuentro “a pesar de estar convocados”.
El contenido de la propuesta debatida hoy, al que tuvo acceso Cinco Días, recoge algunos de los apartados del nuevo acuerdo. En materia salarial, el punto principal es el “compromiso de pago del IPC real” y la “recuperación del poder adquisitivo de un 7,95% distribuido proporcionalmente en cuatro años”, repartido en subidas anuales del IPC más un 2% hasta 2028, y un 1,95% en 2029. El documento también contempla “el mantenimiento de la política de trabajo a distancia y respeto de los acuerdos individuales, incluido el 40% de trabajo en remoto”.
Estos dos puntos forman parte de las demandas que hicieron estallar el conflicto en julio, cuando los trabajadores protestaron para recuperar el nivel salarial perdido desde la pandemia, cifrado en más de un 11%, y para blindar el teletrabajo en un 40% de la jornada laboral. Desde entonces ya se han convocado dos huelgas.