La justicia inicia la liquidación del fabricante de las joyas de Ágatha Ruiz de la Prada y Pertegaz
Karambake, que acumuló casi un millón de euros de deuda tras perder negocio con clientes como Massimo Dutti y El Corte Inglés, ha vendido su unidad productiva


La justicia ha iniciado la fase de liquidación de Karambake, el fabricante de joyas y complementos de Ágatha Ruiz de la Prada y Pertegaz. El juzgado de lo mercantil número 1 de Barcelona ha dado luz verde a esta última etapa del concurso de acreedores que se inició en marzo para dar cobertura legal al traspaso de la unidad productiva a otra empresa catalana del sector y poder pagar parte de las deudas, que ascienden a casi un millón de euros.
El encarecimiento de las materias primas, la pérdida de importantes clientes y la dificultad para captar nuevos inversores llevaron a Karambake a la insolvencia. Creada en octubre de 2005 por el empresario Miquel Cunill, la compañía ha desarrollado, diseñado y comercializado colecciones de joyería, bisutería y complementos de moda para marcas como Ágatha Ruiz de la Prada y Pertegaz (de los que ha sido licenciatario hasta el último momento), Antonio Miró, Divinas Palabras y Victorio & Lucchino.
La crisis estructural del sector joyero y relojero por el impacto del coste del oro (en 2024 esta materia prima experimentó un aumento del 30%) y la plata obligó a encarecer los precios de los artículos. La administración concursal, ejercida por la firma BDO, señala en su informe, con fecha del pasado 18 de mayo, que “este aumento ha llevado a que muchas personas opten por alternativas más asequibles, como la bisutería, y a que las grandes comercializadoras y marcas se adapten a las nuevas necesidades del consumidor”.
En 2022 Massimo Dutti decidió prescindir de la línea de complementos masculinos, lo que supuso para Karambake la pérdida de una importante línea de negocio, que representaba el 25% de su facturación. Asimismo, el volumen de ingresos procedente de otro gran cliente como El Corte Inglés se ha reducido en los últimos años: ha pasado de ser 475.000 euros en el ejercicio 2018 a 190.000 euros en el año 2025.
La situación económica que atravesaba Karambake, que también acusó el descenso de ventas con motivo de la crisis sanitaria de la covid-19 y pedir entonces un préstamo ICO, le llevó a la necesidad de buscar nuevos inversores. Pero las dificultades financieras abocaron a la empresa orfebre a presentar el concurso de acreedores, aunque encontró interesados en adquirir el negocio. De hecho, la solicitud fue acompañada por tres comunicaciones de potenciales compradores, pero finalmente se apartaron del proceso por la volatilidad en el precio de la plata y la situación actual del sector, señaló la administración concursal.
Así, la también empresa catalana del sector de la joyería Lineargent, con presencia en una decena de países europeos y Estados Unidos, fue la única que puso encima de la mesa una oferta de compra de la unidad productiva. La puja se formalizó el pasado 11 de mayo ante notario, por el importe de 121.000 euros. La operación no llevó consigo la subrogación de los contratos de trabajo de los siete empleados que tenía Karambake, entre ellos su fundador y administrador, Miquel Cunill, al entender que no eran necesarios para la continuidad de la actividad.
En este contexto, el juzgado mercantil de Barcelona ha puesto en marcha la liquidación de la joyería para pagar a los acreedores y dar paso a la extinción jurídica de la sociedad (que no de su negocio, que pasará a manos de Lineargent), de acuerdo a un auto del pasado 23 de julio. Sin embargo, el saldo de caja de Karambake, que tras la venta de la empresa se eleva a 142.290,21 euros, no es suficiente para compensar todo el pasivo, que asciende a 898.355,63 euros.
A esta cantidad, además, se deben sumar los créditos contra la masa (los contraídos posteriormente a la declaración del concurso de acreedores, como las costas legales del procedimiento u honorarios), que se se cuantifican en 67.068,51 euros.
Según la información que consta en el expediente del concurso de acreedores, entre los principales acreedores figuran entidades financieras como BBVA, CaixaBank, Ibercaja, Banco Santander y Avalis de Catalunya (516.703,07 euros en total); la Agencia Tributaria, el Ayuntamiento de Barcelona, los ministerio de Asuntos Exteriores y Transformación Digital por el préstamo ICO y la Tesorería General de la Seguridad Social (en total, 100.325,20 euros); además de distintos proveedores (136.678,96 euros). Entre las deudas pendientes también consta un préstamo de 142.000 euros de Miquel Cunill.