El grupo familiar Xeito: de proveedor histórico de las tiendas de Inditex a construir vivienda en fábrica
El ‘family office’ de Daniel Mahía buscará completar su primer edificio en altura salido de la industrialización


¿Se puede hacer en fábrica un edificio de viviendas en altura? Actualmente no, pero el grupo Xeito lo va a intentar. Este family office de David Mahía está creando actualmente un ecosistema empresarial para avanzar en lo que se conoce como construcción industrializada para el sector residencial. La principal empresa de ese conglomerado es EMB, ubicada en Burriana (Castellón), que pretende demostrar que se puede levantar un bloque de pisos prácticamente en su totalidad en fábrica.
Xeito Investments es un grupo familiar cuya raíz proviene de la empresa gallega Caamaño, actualmente controlada por la firma vasca Kimak, y que durante décadas ha sido proveedor en la construcción de tiendas para Zara y, en general, para el grupo textil Inditex. A través de Xeito, Mahía está invirtiendo en empresas industriales que no tengan sucesión familiar. Ese holding ya controla 10 compañías, de las que EMB, Smart Project Building y Maiur Mobiliario están enfocadas al sector industrial.
EMB ya construye edificios modulares en fábrica, pero no viviendas en altura. Ha levantado sedes como la de Alinghi Red Bull en la Copa del América de Barcelona en 2024, el Hospital Universitario José Molina Orosa en Lanzarote, o el Monasterio de la Epifanía del Señor de los Padres Benedictinos en Cuba.
Adicionalmente, EMB se ha convertido en uno de los mayores productores de cocinas dentro de fábrica, ya que es capaz de realizar alrededor de 1.000 cocinas al año que posteriormente son trasladas a las obras y ensambladas en las viviendas en construcción. Entre sus clientes se encuentra Aedas Homes (ahora integrada en Neinor). También crea estructuras metálicas, fachadas, núcleos de escaleras y baños en fábrica.
La última novedad de EMB se presentó en la feria de construcción Rebuild en Madrid, donde la firma llevó un prototipo de un núcleo construido en fábrica que agrupa baño y cocina. Una novedad que, según Íñigo Moreno, CEO de Xeito, atrajo el interés de los promotores de vivienda.
Actualmente, el negocio residencial aporta alrededor de 20 millones de los 60 millones de facturación anual de Xeito, pero para 2026 será entre 25 y 30 millones de los 90-100 millones del conjunto del family office, prevé Moreno.
“Estamos enfocándonos en intentar industrializar lo máximo posible la construcción”, afirma el responsable de Xeito, como las fachadas, la estructuras, los núcleos de ascensores, baños y cocinas. “Al final, nuestra intención es integrar todos esos sistemas”, con el objetivo final de que la obra tradicional pueda tener únicamente un peso del 20% en la edificación de viviendas.
Por eso, este holding está buscando un suelo donde demostrar que esta idea de levantar un bloque residencial de construcción industrializada es posible. “Nosotros somos siempre de demostrar. Haremos la primera promoción”, avanza Moreno.
El porqué de la industrialización
Moreno opina que la industrialización de la vivienda es una necesidad del sector. Es una actividad en la que han comenzado a trabajar varias empresas con la idea de construir partes de las casas dentro de un centro de producción, en un entorno más seguro y predecible que en la obra tradicional y que, además, permite la sustitución de la falta de mano de obra de diferentes oficios.
Para este experto, el sector tiene que modernizarse. “En la industria lo tienes todo controlado y tienes unos ritmos”, afirma, “con mejores condiciones, porque los trabajadores están dentro de una fábrica y el tema meteorológico tampoco afecta”, como sí ocurre en la obra. “La construcción industrializada también permite que se incorpore la mujer al mercado laboral de la construcción, porque la fábrica es un ambiente mucho más amigable”.
Uno de los problemas que se está encontrando la construcción industrializada es la financiación. El responsable de Xeito incide en que varias iniciativas empresariales se han ido al traste por la dificultad de las compañías para mantener un circulante ante la variabilidad de los pedidos. Y, sobre todo, porque a estas firmas no llega el tradicional crédito promotor con el que las inmobiliarias financian las obras. La actual normativa financiera no permite a los bancos que ofrezcan a los fabricantes esos recursos, que tradicionalmente están ligados a un activo vinculado a un suelo, no a componentes elaborados en plantas externas de producción, por lo que no existen las necesarias certificaciones de avance obra. “Es una clave muy importante que se adecúe la financiación a este nuevo sistema de construcción“, asevera Moreno. Adicionalmente, solicita una apuesta institucional, por ejemplo, para que los proyectos con partes industrializadas se posicionen mejor en los concursos de vivienda asequible.