Sacyr se abre a una subida del dividendo en 2027 y disparará la inversión en concesiones hasta 2033
La junta aprueba dos pagos a los accionistas por un total de 0,15 euros por acción entre julio y el próximo enero, con un alza del 21% en la remuneración con cargo a 2025


La junta de accionistas de Sacyr, celebrada este jueves en formato telemático, ha dado el visto bueno al pago de dos dividendos en efectivo: el primero de 0,10 euros por acción con cargo al ejercicio 2025, que será entregado en julio, y el segundo, de 0,05 euros, que queda para enero de 2027 con cargo al resultado del presente ejercicio. Los 0,149 euros resultantes de 2025 (ya se pagaron en enero 4,9 céntimos por acción) están un 21% por encima de los 0,123 euros repartidos contra el resultado de 2024. La aspiración de la compañía, según ha manifestado el presidente Manuel Manrique en un encuentro con medios de comunicación, es volver a aumentar el dividendo que se pagará en 2027.
El grupo de infraestructuras fijó en su plan estratégico 2024-2027 una remuneración mínima a los accionistas de 225 millones entre 2025 y 2027. En julio del año pasado fueron repartidos vía dividendos 36 millones, a lo que se sumarán 80 millones este verano. Quedarán pendientes otros 110 millones para el próximo ejercicio. De esta última cifra, 40 millones se van a desembolsar en enero, y otros 70 millones de euros estarían supeditados a la aprobación por parte del consejo y en la junta para ser entregados en julio de 2027. Con esta remuneración, los accionistas tendrían el próximo año algún céntimo menos que en el presente 2026, y es ahí donde la compañía se abre a mejorar la suma. La cuestión es materia de consejo y de aprobación en junta.
Entre los asuntos con voto favorable en la junta han figurado las renovaciones del consejero dominical Demetrio Carceller y de los independientes María Jesús de Jaén y Joaquín Güell. De este modo, los independientes siguen copando la mitad de los puestos del órgano de decisión.
Durante su intervención ante los accionistas, el presidente Manrique se ha referido al “alto grado de cumplimiento” del plan estratégico y ha anticipado que tras el verano será presentado un nuevo para el periodo 2027-2030. “Les anticipo que la División de Agua tendrá un papel importantísimo, diferenciador de los anteriores”, ha dicho el ejecutivo, dando un papel primordial a un negocio que se contempló para hacer caja tras la pandemia. Sacyr afrontará nuevo ciclo con la cartera en un nivel de récord y una mayor rentabilidad.
En el caso de Sacyr Agua, sus ingresos en 2025 superaron los 300 millones, tras un incremento del 25%, y el resultado bruto de explotación obtuvo un avance del 23%, hasta los 62 millones. La cartera por ejecutar roza los 7.000 millones de euros (+45% respecto a 2024).
Objetivos alcanzados
En el repaso del actual plan estratégico, Sacyr ha superado ya el hito de los 1.350 millones en flujo de caja operativo, cifra que preveía para final de este año (1.359 millones en 2025). También ha estado por encima de las adjudicaciones presupuestadas, con cinco el año pasado frente a las tres o cuatro previstas por ejercicio. Y ha rebajado a 0,18 la ratio de deuda neta con recurso (menos de un múltiplo de uno en el actual plan).
La de este jueves ha sido la primera junta de accionistas de Pedro Sigüenza como consejero delegado. En su discurso ha hecho alusión a la “revalorización muy significativa de nuestros activos concesionales”, además del incremento del flujo de caja disponible para invertir en nuevos proyectos. Sacyr cerró 2025 con la adjudicación, por segundo año consecutivo, de las referidas cinco concesiones; firmó contratos por 13.600 millones, lo que eleva la cartera por encima de los 67.400 millones, y obtuvo el rating de grado de inversión de la agencia Morningstar. La empresa decidió reforzar su apuesta por la división de Agua y vendió tres concesiones en Colombia por 1.565 millones de dólares, un 12% por encima de la valoración que la propia compañía había ofrecido al mercado. Con esta última operación, Sacyr rebajó su exposición a Latinoamérica mientras ha insistido en crecer en mercados de habla inglesa.
El consejero delegado se ha referido a Sacyr Agua como “una de nuestras plataformas con mayor proyección porque combina crecimiento, especialización técnica y una demanda sostenida en mercados donde la necesidad de infraestructuras hídricas seguirá aumentando”.
Del negocio concesional se espera la distribución de 19.000 millones en dividendos durante el plazo de explotación. En busca de nuevos activos, la compañía dispondrá de 2.140 millones de caja neta para invertir hasta 2033. Oportunidades no faltan. La dirección que encabezan Manrique y Sigüenza tiene proyectos bajo revisión o en fase de presentación de oferta en una decena de destinos estratégicos.
En Estados Unidos, Sacyr persigue las concesiones de las autopistas I-24 e I-65 de Tennessee; la I-285 East e I285 West en Georgia, y la I-495 de Virginia. En el mercado canadiense está detrás de la concesión del hospital Windsor de Ontario, y de concursos de construcción como el de ampliación del aeropuerto de Toronto y de la línea 1 de metro en la misma ciudad. En Australia es finalista para levantar el estadio olímpico de Brisbane, al tiempo que tantea oportunidades en el sector del agua. Italia, Irlanda, Reino Unido, España, Chile y Brasil son otros países en los que se ha colocado en importantes concursos o tantea oportunidades.
Retos de inversión
La empresa, que celebra 40 años en este 2026, dibuja un horizonte de crecimiento hasta convertirse en 2033 en la primera referencia del mundo en el desarrollo de infraestructuras de transporte, salud y agua desde la fase de diseño y construcción: “Hoy somos la tercera”, ha indicado Manuel Manrique. Para entonces prevé tener invertido entre 4.500 y 5.000 millones de capital propio, desde los 1.800 millones que ha desembolsado hasta ahora. Con ello, espera dar un salto desde los 28.000 millones de inversión bajo gestión hasta superar los 60.000 millones. Sobre una valoración actual de los activos concesionales de 4.000 millones de euros, Sacyr aspira a manejar un valor de 10.000 millones en 2033.
“El proyecto de Sacyr brilla más que nunca, centrado en las concesiones de infraestructuras de transporte, salud y agua”, ha dicho Manuel Manrique ante la junta. En plena incertidumbre geopolítica, el presidente ha hablado de “un enfoque selectivo y disciplinado en inversión” como valor estratégico.
El primer ejecutivo de Sacyr ha dedicado parte de su intervención a reseñar las necesidades de España en materia de inversión pública: “El país necesita movilizar más de 407.000 millones de euros en infraestructuras durante la próxima década”, ha advertido en referencia a estimaciones de la asociación de constructoras y concesionarias Seopan.
La descomunal cifra incluye infraestructuras de nueva planta, necesidades de mantenimiento del parque actual, la adaptación a retos como la transición energética y el cambio climático, y la puesta al día de activos relacionados con el ciclo del agua. “España invierte hoy en infraestructuras poco más de la mitad, en términos relativos, de lo que invertía en 2009, situándose la inversión pública en torno al 2,7% del PIB frente al 5,2% de entonces”, ha lamentado Manuel Manrique. El menor esfuerzo inversor contrasta con una población y turismo al alza, y un envejecimiento de carreteras y redes ferroviarias. Ante este escenario, y vista la fuerte polarización instalada en la política, ha reclamado “un pacto político urgente que revierta la situación y ofrezca soluciones a los ciudadanos”. Sacyr se encuentra entre las defensoras del pago por uso en las autovías para sufragar su conservación, al tiempo que pide nuevas modalidades de contratación de obra pública frente a las basadas en el precio.