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WiZink explora dividir su negocio y vender a Unicaja su plataforma de tarjetas

La entidad propiedad de Värde retendrá las carteras de préstamos

Sede de Unicaja, en una imagen cedida por la empresa.UNICAJA (UNICAJA)

Tras ocho años como propietario, reestructuraciones y pleitos legales de por medio, el fondo de capital riesgo Värde explora soluciones para vender la firma de préstamos al consumo y tarjetas WiZink. En este momento, estudia dividir la entidad entre un banco bueno, con la plataforma de tarjetas de crédito, y un banco malo, con las carteras de préstamos acusadas de usura, según indican fuentes financieras. Y negocia con Unicaja la venta de la primera parte.

WiZink ha sido un fijo en las quinielas de operaciones corporativas en España en los últimos años. Su origen se remonta al malogrado Banco Popular y se trataba de una división de tarjetas de crédito que adquirió a Citi en 2014 junto a su negocio de banca minorista en España. Le vendió un 51% a Värde posteriormente, que se quedó con la propiedad total de la firma después de que el Popular fuera adquirido por el Santander por un euro.

Desde entonces, Värde ha analizado sus alternativas de desinversión, como una fallida salida a Bolsa o la venta a otro fondo. En 2022, se vio obligado a sentarse con los acreedores de WiZink y firmar una reestructuración del pasivo de la compañía. En este contexto tuvo que ceder parte del capital, de modo que el 40% está actualmente en manos de un grupo de bonistas, liderados por los fondos Beach Point y Monarch, a cambio de ampliar los vencimientos del pasivo.

La puntilla fue la cascada de sentencias del Tribunal Supremo que consideraban algunos de sus préstamos como usureros, por establecer unos tipos de interés demasiado elevados. La situación ha empeorado por el anteproyecto de ley que ha propuesto el Ministerio de Economía para regular el crédito al consumo y que pone un límite legal a los intereses de este tipo de préstamos.

La situación, en este contexto, es endiablada. Unicaja emergió hace unos meses como un posible comprador. El banco andaluz ha puesto en el foco algunos nichos de negocio en los que crecer, incluso con compras, y uno de ellos es el crédito al consumo. Para ello, ha contratado como asesores a PwC, EY y Uría Menéndez, según publicó El Confidencial. Es un comprador perfecto.

El cierre de la transacción, que aún se encuentra en estudio y no ha sido elevado al análisis del consejo de administración de la entidad andaluza, afronta varios problemas. Uno de ellos es que Unicaja, de adquirir la firma por completo, se embolsaría una serie de carteras de préstamos ya concedidos, afectados por las sentencias del Supremo, y tendría que afrontar una serie de compensaciones y provisiones por litigios legales, así como asumiría la morosidad de unos préstamos antiguos, que no concedió.

La solución que explora Värde para ello es dividir el negocio de WiZink. La idea sería crear una especie de banco bueno, con la plataforma de tarjetas de crédito, que sería la que adquiría Unicaja. El fondo se quedaría, por tanto, con una suerte de banco malo, que sería propietario de las carteras de préstamos, que podría vender a fondos especializados en este tipo de activos. Entre medias quedaría un negocio de depósitos, que ofrecen una rentabilidad del 2,3% TAE a 18 meses, o la parte del negocio en Portugal. Desde Unicaja y desde Wizink han declinado hacer comentarios.

No es la primera vez que Värde explora vender WiZink por partes. Intentó desprenderse de Aplázame, una firma de pagos y financiación flexible, y también estudió vender su negocio en Portugal. No tuvo éxito en ninguna de las dos.

De acuerdo a sus últimos resultados, WiZink perdió 52,5 millones de euros en 2025, más del doble de los números rojos de 2024, de 22,5 millones. Los ingresos descendieron un 8% por un incremento del 9% de los gastos de explotación. El banco esperaba lograr la rentabilidad en 2029, cuando termina su plan estratégico. La entidad está inmersa en una nueva hoja de ruta, basada en enfocarse más a los préstamos a empresas. Como ejemplo, decidió abandonar su gran patrocinio, el del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, que antes se llamaba WiZink Center y ahora se denomina Movistar Arena.

La situación para Unicaja es bien diferente. El banco malagueño ha dado definitivamente carpetazo a sus tensiones en el gobierno corporativo de la entidad tras su fusión con Liberbank. Y vive una nueva era con Isidro Rubiales como consejero delegado y José Sevilla como presidente. Esta dupla presentó el año pasado la nueva hoja de ruta de la entidad, con la que pretendían dar carpetazo a la era de la inestabilidad interna y problemas financieros surgidos tras la integración.

Entre sus objetivos para estos años estaba utilizar su exceso de capital, que es el mayor de la banca cotizada española, no solo para retribuir a sus accionistas, sino también para rubricar acuerdos comerciales en asuntos como el crédito, la gestión de activos y el consumo. Matizaban que entre sus objetivos no estaba acometer una gran fusión con otro banco, sino abordar adquisiciones más pequeñas en estos nichos de negocio.

El banco, además, da así cuenta del buen momento de sus cuentas. Elevó un 10% su beneficio en 2025 hasta los 632 millones. En el primer trimestre del año, elevó sus ganancias un 1,4%, hasta los 161 millones. Además, en la presentación de los resultados anuales elevó el pay out (porcentaje del beneficio dedicado a retribuir a los accionistas) a entre el 60% y el 70% y hace escasas semanas decidió una remuneración adicional mediante recompras o dividendos adicionales estimada en torno al 25% del resultado neto, lo que eleva la remuneración total al accionista del ejercicio hasta el 95%.

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