La guerra en Irán y los vaivenes de Trump hacen de oro a la banca estadounidense en el arranque de 2026
Los elevados ingresos de las mesas de ‘trading’ han disparado los beneficios de las entidades en el primer trimestre


El primer trimestre de 2026 ha sido todo un carrusel de emociones para los mercados. Las Bolsas han bailado al son que han dictado la evolución de la guerra en Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y los tuits y declaraciones de Trump, lo que ha provocado fuertes oscilaciones tanto en los mercados de renta variable como en el petróleo. Han hecho cundir el desánimo, o a veces la esperanza, en los inversores que han vendido o comprado grandes carteras de activos financieros a este ritmo. Cada vez que hacían uno de estos grandes movimientos, los bancos que ejercían como intermediarios se embolsaban sustanciosas comisiones, lo que ha elevado su beneficio trimestral hasta figurar como uno de los mejores de toda su historia.
Los seis principales bancos estadounidenses (JP Morgan, Goldman Sachs, Citi, Wells Fargo, Bank of America y Morgan Stanley), todos ellos en el top ten de las mayores entidades financieras del mundo por capitalización bursátil, acumulan unos ingresos de cerca de 140.000 millones, con un beneficio agregado de más de 40.000 millones. Lo abultado de los números esconde varios récords. Por ejemplo, Bank of America ha registrado su mayor beneficio trimestral en más de 20 años, Morgan Stanley ha tenido su mejor trimestre histórico y Citi, sus mayores ingresos en una década.
“JP Morgan ha mostrado otra vez que Goliath está ganando”, reza una nota del equipo de análisis de Wells Fargo publicada en el día de presentación de resultados de la entidad, la más grande del mundo. “La mejora viene por unas comisiones de la banca de inversión mejores de lo esperado [han crecido un 31%] y de los ingresos por trading“, completa Deutsche Bank.
Fue precisamente el negocio de trading el motor de las cuentas de estas entidades. Es decir, las comisiones cobradas por operaciones en los mercados. Por ejemplo, JP Morgan ha pasado de ingresar por las operaciones de renta fija 1.229 millones de dólares (unos 1.043 millones de euros) en el primer trimestre de 2025, a 7.078 millones de dólares (6.010 millones de euros). En renta variable, la cifra ha pasado de 667 millones de dólares (566 millones de euros) a 4.481 millones (3.800 millones). La entidad justifica estas contundentes alzas en “un incremento en la actividad de los clientes”, especialmente en divisas, materias primas y crédito, que han compensado los menores ingresos por los tipos de interés.
En realidad, sobre la banca americana se ha ceñido en los últimos meses una especie de tormenta perfecta. No solo los vaivenes en los mercados han impulsado los ingresos de las mesas de trading, sino que el bloqueo en los flujos comerciales por el cierre del estrecho de Ormuz y el consecuente alza en el precio del petróleo y la inflación aún no han tenido un correlato negativo en las cuentas de los bancos. Aún no han sentido la caída en la actividad de fusiones y adquisiciones (M&A, en la jerga), propiciada por la inestabilidad macroeconómica. De hecho, Goldman Sachs registra un alza en su negocio de asesoría del 89%, hasta rondar los 1.500 millones de dólares (1.273 millones de euros).
Las entidades tampoco han sufrido el daño que un crecimiento económico menor al esperado puede tener sobre sus previsiones de crédito y de incremento de la morosidad. Pero sí se han beneficiado de la agenda probussiness de Trump, que ha redundado en una reducción de sus gastos fiscales, así como menores exigencias en sus ratios de capital.
El futuro no es tan optimista. En la presentación de resultados, el todopoderoso consejero delegado de JP Morgan, Jaimie Dimon, alertó de una serie de riesgos en aumento que se cernían sobre el sector, entre los que citó “las guerras, la volatilidad en el precio de la energía, la incertidumbre en el comercio, el déficit fiscal de los Gobiernos y el elevado precio de los activos”. Si bien destacó la resistencia de la economía estadounidense, aupado por el consumo privado y el repago de las deudas, también avisó de la incertidumbre en prever las consecuencias de esos riesgos. Por ello, el mayor banco del mundo rebajó sus previsiones de margen de interés (la diferencia entre lo que los bancos ingresan por prestar dinero y lo que gastan en remunerar a los clientes por sus depósitos) para el conjunto del año.
En la traslación al otro lado del Atlántico, la economía española parece ofrecer una mayor resiliencia a estas incertidumbres y los bancos nacionales aún no han modificado sus previsiones financieras para 2026. No obstante, un trimestre de cifras tan abultadas en Wall Street no ha hecho si no agrandar la brecha con ellas. Hay que bajar hasta el puesto 15 en la lista de mayores entidades del mundo para encontrar una europea (el Santander), que es la única entre los 20 mayores. No en vano, el beneficio de JP Morgan en el primer trimestre de 2025 es igual a las ganancias del Santander en todo 2025.