Las empresas matriculan a sus empleados en la asignatura de inteligencia artificial
La escuela y consultora tecnológica Mioti afirma que las compañías están implantando la tecnología: “Se compran licencias de ChatGPT de forma masiva”

Mioti imparte másteres en inteligencia artificial (IA) desde 2017. A sus aulas acuden jóvenes recién graduados y profesionales con trayectorias consolidadas que buscan orientar su carrera hacia una tecnología llamada a transformar la empresa. Pero la demanda ya no procede solo de particulares: las propias compañías están sentando a sus empleados en los pupitres de la escuela, ubicada en el centro de Madrid. “La IA no va solo de desarrollar los mejores algoritmos del mundo; también hay que enseñar a las personas a utilizarla”, ha afirmado la consejera delegada de Mioti, Fabiola Pérez, en un encuentro con periodistas celebrado este martes.
Una de estas empresas fue Securitas Direct. El año pasado, 23 nuevos empleados de la compañía de alarmas acudían a la escuela por las tardes, después de pasar la mañana en sus oficinas. “A los alumnos los formamos en el entorno concreto de la compañía. Y las empresas se llevan un doble beneficio: el talento formado y proyectos reales que luego se implantan internamente”, ha explicado Pérez. La escuela cuenta con 1.900 alumnos de máster y 4.800 en programas de formación corporativa.
La relación con las firmas no termina en la enseñanza. Mioti también opera como consultora tecnológica. “Esa simbiosis nos permite estar actualizados con una tecnología que evoluciona cada semana”, ha señalado la directiva. Y también, tomar el termómetro en el grado de adopción de la IA en las organizaciones.
Hasta 2025, ha sostenido Pérez, muchas empresas guardaban cierto recelo a la hora de compartir sus datos con las herramientas de la nueva tecnología: “Se cortaban los accesos o se concienciaba a los empleados en contra de subir ficheros a la nube”. Sin embargo, el año pasado esa situación dio un giro. “Se están implantando licencias de ChatGPT de forma masiva”, ha asegurado.
La directiva atribuye este cambio a la presión competitiva: “Las comparativas son odiosas. Y muchas empresas están viendo cómo otras de su mismo sector se están poniendo las pilas en la adopción de la IA generativa”. Se perciben ganas de aprender y curiosidad por parte de las corporaciones, pero también, ha añadido, cierto punto de ansiedad. Según ha indicado, a Mioti se están acercando compañías de todos los sectores: “Vienen por oleadas. Ahora seguros, ahora banca, ahora retail y preguntan: ‘¿Qué están haciendo los otros? ¿Qué están implantando?“. Su negocio de consultoría creció un 23% en el último año y la escuela lo hizo en un 26%.
Ese salto bebe de un déficit de 120.000 vacantes en puestos tecnológicos, según recoge un estudio elaborado por la Asociación Española para la Digitalización, la patronal que agrupa a grandes empresas del sector en el país. La escasez de profesionales, la rapidez con la que avanza la tecnología y la carrera de las empresas por no quedarse atrás son los ingredientes de un momento convulso, como lo define Pérez. “Estamos en una ola como la de las puntocom. Posiblemente lleguemos a un bum, caigamos y se queden solo ciertas herramientas”, pronostica.

Casos de uso
La directora de negocio, Esther Morales, ha detallado casos concretos en los que han acompañado a sus clientes en la adopción de la tecnología. En procesos de selección con picos de contratación, los sistemas automatizados leen y clasifican los currículos. En una consultora financiera, la IA se emplea para recopilar y analizar información sectorial y corporativa. En el retail, los algoritmos anticipan variaciones de la demanda a partir del contexto —noticias o eventos externos—. Y en banca, los asistentes inteligentes aceleran la detección de patrones de fraude.
Morales, no obstante, ha introducido un matiz: “Muchas empresas quieren correr antes de andar”. Sin una arquitectura del dato bien definida, no hay proyecto de IA que funcione.