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Energía
Análisis

¿Hacia dónde va Naturgy?

La energética se enfrenta este año a la reconfiguración de su accionariado, al fin de las importaciones rusas de gas y a la nueva retribución de las redes que elabora la CNMC

En marzo del año pasado Naturgy lanzó una oferta pública voluntaria de compra de acciones para lograr una autocartera del 10%. Dado que ya tenía un 0,9% de acciones propias, se trataba de adquirir un 9,08%, operación que cerró con éxito gracias al buen precio ofrecido (26,5 euros por acción, lo que costó a la compañía 2.332 millones de euros) y porque suponía un buen pellizco para los dos socios deseosos de salir del capital, CVC y BlackRock (éste a través de GIP), que, en aquellos momentos, tenían un 20,7% y un 20,6%, respectivamente. También para el resto de los accionistas con vocación de continuidad: Criteria Caixaholding, que controlaba el 26,7%, y el australiano IFM, con el 16,9%.

El compromiso manifestado públicamente por su presidente, Francisco Reynés, era recolocar ese paquete en el mercado cuando se diesen las condiciones para ello. Naturgy mantuvo un rifirrafe con la CNMV, que se negó a otorgar a la compañía el dilatado plazo (o ninguno) que pedía para la amortización de la autocartera, lo que se hubiese considerado una opa obligatoria, con un precio equitativo decidido por el supervisor y no así por el propio consejo de administración, o los mismos que iban a comprar las acciones.

Finalmente, la CNMV le concedió hasta finales de 2027 (cuando concluye su plan estratégico), pero Naturgy no esperó: ya durante el verano aparcó las acciones en sendos bancos de inversión, que se ocuparon de colocarlas en el mercado en dos operaciones (en julio y octubre), aunque, a día de hoy, se desconoce si esas transacciones se saldaron con pérdidas. En el seno de la compañía vienen a decir que fue “lo comido por lo servido”.

Lo cierto es que la amortización urgía y el objetivo oficial de la operación se cumplió: ampliar el free float, que sumó un 18,5% en octubre, tras la última colocación del 3,5%, y regresar así a los índices MSC para evitar la penalización de los inversores, lo cual logró en noviembre. A la vista de lo ocurrido más recientemente (con la venta acelerada de un 7% por parte de BlackRock, sin aviso previo a CVC, tal como se dice, habían acordado) y las intenciones manifiestas de los fondos de salir del capital sin esperar operaciones milagrosas, se puede dar la paradoja de que el free float de Naturgy (hoy alrededor del 24%) se dispare sin necesidad de tan ruidosa autoopa. Pero esta ayudó a los accionistas, que se embolsaron los citados 2.332 millones.

Los cuatro principales socios vendieron en la opa un 8,7% de sus acciones, cada uno en proporción a su participación. Se cumplía así uno de los dos objetivos extraoficiales de la operación: facilitar la salida de CVC y BlackRock; si bien, no se logró el segundo: recuperar el interés de la emiratí Taqa, tras su renuncia a la opa del 100% que negoció en 2024. Aunque las participaciones de los fondos se habían reducido, y, de comprarles una gran parte de las mismas, Taqa ya no tendría que superar el 30% que le obligaba a una oferta total, esa puerta se cerró. Ello a pesar de que los contactos con la energética de Abu Dabi se habían vuelto a retomar.

Los principales fondos de Naturgy están de salida (de hecho, CVC ha segregado su participación de la de su socio español, Alba, por lo que ambos tienen las manos libres para vender) y este año puede ser clave para una reconfiguración del accionariado de la energética. Fuentes próximas a estos inversores aseguran que el precio marcado en la colocación de BlackRock (24,7 euros por acción) les parece adecuado. Más allá de la venta total o parcial de estos fondos, que entraron en el capital en 2016 y 2018, Criteria sueña con un socio industrial, como durante años lo fue Repsol, cuya fusión “natural” con Naturgy se frustró por desavenencias con la entidad catalana. Y así lo demostró con el acercamiento a la portuguesa EDP en el verano de 2024.

En cualquier caso, no parece verosímil que en el capital se queden solos y perennes Criteria (ahora con un 26%), IFM, que, tras los últimos movimientos, se ha convertido en el segundo accionista, con un 15,2%, y la argelina Sonatrach, con un papel testimonial, el que le otorga su 4,1%. La expectativa de que la australiana llegue al 29,9% es remota, pues, si esa hubiese sido su intención, hace años podría haber dado el paso. En el Gobierno saben que en IFM querrían la totalidad de Naturgy para excluirla de Bolsa, pero los responsables de este fondo también saben que el Ejecutivo no lo consentiría.

Negocios en juego

Este año Naturgy tiene por delante varios retos, especialmente, en su actividad de gas natural. La compañía se enfrenta a la ejecución del bloqueo impuesto por la Unión Europea a las importaciones de gas ruso, previsto para finales de año. Si un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania no lo remedia, la española se quedará sin los aproximadamente 3,5 bcm (mil millones de metros cúbicos) de gas que recibe de Rusia. Casi la misma cantidad que suponen sus contratos con Argelia, unos 4 bcm.

Entre los analistas sorprendió el acuerdo que, para compensar esos efectos, firmó Naturgy el pasado noviembre con la estadounidense Venture Global para la adquisición de un millón de toneladas de gas natural licuado (GNL), o 1,3 bcm al año, procedente de su planta de Luisiana, durante 20 años y a partir de 2030. Y es que, como es habitual con los contratos americanos -aseguran-, este está referenciado al índice californiano Henry Hub, es inflexible y no incluye cláusulas de revisión en tan largo periodo: ni en volumen ni en precio, como sí ocurre con los firmados con Argelia.

Ya en España, la energética se enfrenta a la revisión de la retribución de las redes de gas natural que ha comenzado a elaborar la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para el próximo periodo regulatorio de seis años, que comienza el 1 de octubre. Naturgy, en distribución, y Enagás, en transporte, son las principales afectadas por unas circulares en ciernes que no se prevén tan polémicas como las de distribución de electricidad, que pueden terminar en los tribunales. Aunque en la batalla abierta por las eléctricas contra la CNMC por la nueva retribución Naturgy mantuvo un perfil bajo, no reparará a la hora de acudir a la justicia contra la decisión del regulador, como harán Iberdrola y Endesa.

La CNMC mantuvo a finales del año pasado una reunión con los responsables de las empresas gasísticas, que expusieron al organismo su visión del sector ante el trámite que se iniciaba. La retribución de la redes de gas deberá ligarse a los incrementos del IPC y el IPRI (Indice de Precios Industriales), van apuntando las compañías, ya que los peajes españoles están entre los más bajos de Europa y estos se revisan con la inflación.

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