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El Gobierno apela al “sentido común” de la inversión en transición energética verde frente a la inestabilidad global

El secretario de Estado Joan Groizard defiende las virtudes de España como destino inversor dentro de Europa ante un panorama internacional donde la incertidumbre es creciente

Joan Groizard, secretario de estado de Energía y José Bogas, CEO de ENDESAPablo Monge

El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha iniciado su discurso en la decimosexta edición del Spain Investors Day celebrado en Madrid este miércoles hablando del arranque de 2026, marcado por un punto de inflexión en la volatilidad internacional, con una incertidumbre que se extiende desde Teherán hasta Caracas, desafiando lo que antes se consideraba un orden internacional basado en reglas.

Ante este escenario de “entropía extrema”, el responsable del ministerio competente en energía ha defendido que la inversión que la transición energética no es una cuestión de idealismo, sino de “puro sentido común”. Según Groizard, que ha sido presentado por el consejero delegado de Endesa, José Bogas, en un momento donde las señales internacionales son contradictorias, es imperativo volver a los fundamentos económicos básicos: la competitividad depende de los costes, especialmente los energéticos, y cualquier inversión requiere previsibilidad y estabilidad.

Para Groizard, el análisis de la oportunidad de inversión en España debe entenderse como una pirámide donde la base es la realidad física y geográfica, un factor inalterable frente a vaivenes políticos. En este nivel, Europa no puede competir en un modelo de combustibles fósiles, pero España y Portugal poseen una ventaja estructural: más de 300 días de sol al año y recursos eólicos entre un 5% y 10% más competitivos que el resto del continente. Esta realidad física permite que la producción de hidrógeno verde sea un 20% más barata en la península que en el resto de Europa, según datos de consultoras internacionales.

El secretario de Estado destacó que la transición energética ya no es un lastre para el crecimiento, señalando que el 92% del PIB global proviene de economías que están desacoplando el crecimiento económico de las emisiones. En el caso español, los datos respaldan esta tesis: el país cerró el último ejercicio con un crecimiento del 2,8% y una inflación controlada, apoyada en una energía eléctrica cuyos precios industriales han pasado de ser un 32% superiores a la media europea en 2018 a situarse un 21% por debajo de dicha media actualmente.

Talento e industria: el motor del cambio

Más allá de los recursos naturales, Groizard subrayó la robustez de la cadena de suministro industrial española. España cuenta con presencia en el 100% de la cadena de valor de la energía eólica y en el 60% de la solar, además de ser, junto a Hungría, el destino más atractivo de Europa para nuevas inversiones en la fabricación de baterías y vehículos eléctricos. Este ecosistema se ve reforzado por un capital humano creciente y una estrategia gubernamental que ha apoyado la creación de 33 nuevas fábricas de componentes clave, como lingotes y obleas solares, para reducir la vulnerabilidad externa.

Uno de los puntos más debatidos, el acceso a la red eléctrica, fue abordado con contundencia por el número dos del departamento que dirige Sara Aagesen. Groizard afirmó que la red existente en España ya tiene capacidad suficiente para gestionar más del doble de la demanda histórica del país. “Podríamos encajar una España nueva entera sobre la actual en términos de demanda de potencia con la red existente”, aseguró, aunque reconoció que el reto actual reside en trabajar con la industria para asegurar que esa capacidad se asigne a proyectos reales y productivos.

La certidumbre regulatoria como activo

En la cúspide de su análisis, el secretario de Estado de Energía situó el marco político y regulatorio, defendiendo el modelo europeo frente a otros mercados globales. A pesar de que los procesos en la Unión Europea pueden ser percibidos como “farragosos o lentos” debido a la necesidad de consenso, ofrecen una predictibilidad que otros sistemas carecen. Frente al riesgo de despertarse con aranceles inesperados o cancelaciones unilaterales de proyectos en otras regiones, el mandatario asegura que el marco europeo proporciona una hoja de ruta clara y basada en evidencias técnicas.

Groizard destacó que España es uno de los pocos países, junto a Dinamarca, que consulta a los actores interesados de forma temprana, antes incluso de redactar borradores legislativos. Este diálogo público-privado es visto como una “póliza de seguro” contra la polarización política. Según el secretario, existe un consenso transversal en todas las administraciones y partidos sobre la necesidad de redes eléctricas adecuadas, reconociendo que la energía renovable es sinónimo de empleo y oportunidad industrial, independientemente de la postura ideológica sobre el cambio climático.

Un mensaje para el inversor

La conclusión de Groizard para los inversores internacionales es clara: en un contexto de incertidumbre, lo más seguro es invertir donde están los recursos físicos, el talento, la industria y la estabilidad jurídica. España, con su combinación de ventajas geográficas y una estrategia económica alineada con la transición energética, se posiciona no solo como un líder moral en la lucha climática, sino como el destino donde la inversión simplemente “tiene más sentido” desde los fundamentos económicos. “Inviertan donde el sentido común invertiría: en Europa y en España”, finalizó.

Finalmente, el secretario de Estado subrayó que la transición energética ha evolucionado de un mero objetivo climático a una herramienta estratégica de seguridad y soberanía nacional. Recordó que, si bien a principios de 2025 la principal preocupación era competir con subsidios externos como la Ley de Reducción de la Inflación estadounidense, el escenario actual de 2026 prioriza la resiliencia de las cadenas de suministro y la estabilidad arancelaria. Este enfoque ha logrado un consenso político que trasciende la polarización: todos los actores institucionales reconocen que unas redes eléctricas adecuadas son el motor del empleo industrial. Este pragmatismo compartido funciona como una póliza de seguro contra la incertidumbre regulatoria, garantizando que el rumbo de España hacia la descarbonización sea irreversible y económicamente rentable.

Antes del almuerzo de Groizard, en el Spain Investors Day participaron personalidades del mundo de la política y la empresa. Tras la apertura del Rey Felipe VI, también tomaron su turno de palabra el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu; el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos; y primeros espadas de compañías como Coca-Cola Europacific Partners, ITP Aero, Jonhson&Jonhson o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. También intervino Alberto Nadal, vicesecretario de Economía del PP y directivos de Deloitte, BNP Paribas o la CECA.

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