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Agridulce regreso a beneficios de EDF: admite un deterioro de 13.000 millones por Hinkley Point

La eléctrica francesa ganó 10.000 millones en 2023, pero el fiasco de la nuclear británica, que acumula años de retrasos y fuertes sobrecostes, daña su balance

Ignacio Fariza Agencias
Madrid / París -

La eléctrica estatal francesa regresa a números verdes, pero con regusto agridulce. Electricité de France (EDF) se anotó un beneficio neto de 10.016 millones de euros en 2023, dejando así atrás las pérdidas de 17.940 millones del año anterior gracias a la recuperación del parque nuclear de ese país tras el aciago 2022 y los altos precios de venta de la luz. La deuda cayó en una proporción similar: 10.000 millones, hasta los 54.000 millones, según los resultados presentados este viernes en París. La mala noticia también llegó del flanco atómico, aunque de otro país: el Reino Unido, donde su proyecto de Hinkley Point C acumula años de retraso y fortísimos sobrecostes.

La compañía, recién renacionalizada por el Gobierno de Emmanuel Macron, se anotó un deterioro contable de 12.900 millones de euros por el menor valor de los activos de Hinkley Point C, una central que debería haber empezado a inyectar electricidad en el sistema eléctrico británico el año pasado pero que no lo hará —en el mejor de los escenarios— hasta 2029. Con un presupuesto inicial de 26.000 millones de libras esterlinas en 2015, las últimas estimaciones apuntan ya a un coste de entre 31.000 y 35.000 millones a precios constantes y unos 46.000 a precios corrientes (actuales). Son más de 54.000 millones de euros.

Los ingresos de EDF cayeron el año pasado un 2,6%, hasta los 139.715 millones de euros, mientras que el resultado bruto de explotación (Ebitda) creció hasta los 39.927 millones, frente a los cerca de 5.000 millones negativos de 2022. El grueso de esa cifra procedió de Francia, donde el negocio de generación se disparó. Sus filiales en el exterior también mejoraron sustancialmente su resultado: la del Reino Unido triplicó el Ebitda, hasta casi 4.000 millones, y la italiana aumentó un 65%, hasta 1.855 millones. Mucho más discreta fue la aportación de su negocio de renovables, cuyo Ebitda creció apenas un 3%, hasta los 932 millones.

Este viernes, el consejero delegado de EDF, Luc Rémont, también ha confirmado que la compañía está en conversaciones con el Gobierno británico y con “otros inversores” sobre el esquema de “financiación a largo plazo” de Hinkley Point C, un proyecto que —defiende— sigue siendo rentable para la eléctrica pero que ha obligado a la eléctrica a redoblar su apuesta por el Reino Unido: en el último lustro, la inversión en ese país ha invertido el doble de lo que ha ganado.

Esta misma semana, el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, llamó a su vecino del norte a un reparto “equitativo” de la nueva deuda que sea necesaria para sacar adelante el proyecto. Con varias nucleares cerca del fin de su vida útil, el Reino Unido necesita la pronta entrada en funcionamiento de este proyecto para reducir el peso del gas fósil y del carbón en su matriz eléctrica.

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