Una teoría sobre el futuro de los seguros de automóviles en España

La fuga de clientes repuntó un 10% en el tercer trimestre de 2022. El mañana depende de poder personalizar y optimizar la relación con el asegurado

El sector de los seguros en España hace un balance positivo del año: acabamos de conocer que ha crecido un 4,65% y ha seguido avanzando en su transformación, adaptándose a un contexto marcado por enormes retos económicos y financieros en todo el mundo. La recuperación que anhelábamos en la pospandemia, propulsada por los fondos europeos, se ha visto alterada por la guerra en Ucrania, las tensiones en la cadena de suministro, la inflación y, en el caso específico de los seguros de autos, por un natural incremento de la siniestralidad derivado del aumento de los desplazamientos. A esto hay que sumar el impacto en los costes de las entidades aseguradoras que han tenido la propia inflación y otros cambios regulatorios. Así, comenzamos un nuevo ejercicio con muchas incógnitas por resolver, pero con la perspectiva de que existe el espacio para seguir creciendo si aprovechamos las oportunidades para mitigar los factores de inestabilidad.

En 2023 una inflación todavía elevada seguirá presionando los costes de las entidades aseguradoras. Es probable que la movilidad siga aumentando y, con ella, el número de siniestros. Además, España cuenta con el parque móvil más envejecido de Europa, con coches más contaminantes y menos seguros. Dos cifras: en 2022 los movimientos de largo recorrido por carretera se incrementaron un 3% respecto a 2019; en el mismo periodo, por cada turismo nuevo matriculado se han vendido 1,4 coches de más de 10 años.

La situación económica de los próximos meses impulsará a los clientes a ser más exigentes a la hora de comparar ofertas y favorecerá que contraten seguros con menos coberturas, actitudes comprensibles ante las que estamos respondiendo ya con una oferta modular y ajustable. A la vez, es también esperable que la subida de tipos de interés, en la medida en que se mantenga en el tiempo, beneficie el resultado financiero de las compañías, eliminando parte de la presión sobre el resultado técnico. Sin embargo, en los seguros de autos ese impacto positivo llegará más tarde que al negocio de vida.

En este contexto, las compañías que hayamos invertido para hacer nuestros procesos más eficientes y hayamos adecuado nuestra tecnología a la realidad del mercado tendremos mejores herramientas para proteger nuestra rentabilidad, más allá de fuertes incrementos en los precios, ganando en atractivo para nuestros clientes y sostenibilidad allende el corto plazo.

De cara al futuro hay una serie de claves que son muy relevantes. La movilidad está transformándose de manera muy profunda, con ella el mercado de automóviles y, por tanto, el de los seguros de autos. Un informe reciente de Inese señalaba que la tasa de fuga de clientes en auto repuntó un 10% en el tercer trimestre de 2022, rompiendo la tendencia bajista que venía observándose desde comienzos de 2017. ¿Cuáles eran las razones? La principal era económica, aunque otras como el cambio de los hábitos de movilidad estaba teniendo un impacto significativo. Por ejemplo, el carsharing, que ha triplicado su oferta desde 2019. Otra es el cambio de tipo de vehículo en el parque automovilista. Mientras que las matriculaciones en general han caído en España un 5,4% en 2022, las de vehículos electrificados (100% eléctricos + híbridos enchufables) subieron un 20,9%, según datos de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam).

La tendencia marca que cada vez tendremos menos coches en propiedad, que la economía colaborativa ofrecerá nuevas soluciones y que los vehículos más antiguos tendrán que ser necesariamente sustituidos respondiendo, entre otras cosas, a una regulación en sostenibilidad orientada, como es lógico, a reducir las emisiones de CO2. En Europa este es el camino. En su objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 55% en 2030 con respecto a 1990 y alcanzar la neutralidad climática en 2050, la Comisión Europea ha propuesto un nuevo reto de reducción de las emisiones de CO2 de turismos y furgonetas del 100% para 2035. Esto supone que a partir de 2035 ya no sería posible comercializar en la UE turismos o furgonetas con motor de combustión interna.

Al final, las grandes tendencias que están marcando el devenir de la economía mundial, y que están redefiniendo prácticamente a todos los sectores, también van a marcar el futuro de los seguros. Entre ellas, la digitalización, el gran imperativo. Gracias a tecnologías como el cloud computing, vamos a poder trabajar de manera mucho más ágil, eficiente y rápida con menos dependencia de infraestructuras propias que pueden quedar obsoletas y con el apoyo de colaboradores. De la mano del data & analytics podemos incrementar la precisión de nuestros modelos de riesgo y la prevención de los siniestros, desarrollando a la vez seguros más personalizados, predictivos y evolutivos. Esto va a venir impulsado también por el 5G y la creciente conectividad de los vehículos que está creando una cantidad inmensa de data.

Todo esto debe servir para lograr una mayor personalización y eficacia en la relación de los asegurados con las entidades: en productos que se adapten en precio y coberturas; en estar presentes en los canales necesarios, dando acceso a todos, sin dejar a nadie fuera, aplicando la tecnología de manera inteligente. Y siempre al servicio de las personas.

Nuestro negocio tiene que ser sostenible para perdurar en el futuro. Un negocio sano, eficiente y rentable es un negocio capaz de transformarse rápidamente y generar un impacto positivo. Un negocio que atrae y cuida el talento y que es ejemplar en sus decisiones. Esta es nuestra realidad. Nos encaminamos hacia un año, de nuevo, desafiante, pero con las herramientas adecuadas para conducirlo con éxito a buen puerto.

Juan Miguel Estallo es CEO de Liberty Seguros en Europa