Obituario de Nicolás Redondo

La clase trabajadora dice adiós al sindicalista que paró España por los derechos laborales

Dirigió UGT entre 1976 y 1994 y fuer el principal artífice de la mayor huelga general, el 14 de diciembre de 1988, en contra de los contratos basura y la política económica del PSOE

El líder sindical de UGT, Nicolás Redondo Urbieta, durante una entrevista.
El líder sindical de UGT, Nicolás Redondo Urbieta, durante una entrevista.Pablo Monge

El 14 de diciembre de 1988 a las 00.00 en punto de la noche se cortaba la señal de RTVE en todos los hogares españoles y empezaba la mayor huelga general que ha vivido España. Los convocantes oficiales fueron los sindicatos UGT y CC OO. Pero a fecha de hoy nadie duda de que el principal artífice de aquel histórico paro fue el entonces secretario general de la UGT, Nicolás Redondo Urbieta (Baracaldo, Vizcaya, 1927) –fallecido a los 95 años en la madrugada del miércoles– quien, de manera muy dolorosa, plantó cara al partido que había sustentado la lucha sindical desde los inicios ugetistas un siglo antes (el sindicato fue fundado en 1888).

Así, Redondo le hizo esa huelga al presidente del Gobierno socialista de entonces, Felipe González, y consagró el divorcio entre la UGT y el PSOE, siendo el germen de un sindicalismo más moderno e independiente. Si bien ya había iniciado esa ruptura poco antes, en 1977, cuando abandonó su escaño como diputado socialista tras votar en contra de los Presupuestos Generales para 1988, después de haber sido elegido en 1977, 1979, 1982 y 1986.

La huelga del 14-D en 1988 fue en contra del que se conoció como contrato basura para los jóvenes: temporal y con menos derechos, lo que resultó ser el embrión de la precariedad laboral que tantos dolores de cabeza ha generado a los luchadores por los derechos laborales en España y, por ende, a todos los Gobiernos. Quiso luchar así contra el lema surgido en el propio seno de los dirigentes económicos del PSOE que aventaron que "era mejor un (trabajador) temporal que un parado".

Pero esa huelga general no fue ni el final ni el principio de toda una carrera de lucha por los derechos de los trabajadores que encarnó Redondo desde que se afiliara al PSOE y a la UGT en 1945. Desde entonces fue detenido y encarcelado hasta seis veces por el régimen Franquista; y desterrado a Las Hurdes en 1967. Un año antes de la muerte del dictador, en 1974, Redondo había renunciado a liderar el PSOE en el Congreso de Suresnes, último celebrado en el exilio. Pero no renunciaba con ello a la lucha política y social porque dos años más tarde, en 1976, tras la muerte del dictador fue elegido secretario general de UGT, cargo en el que estuvo hasta 1994, cuando fue sustituido por Cándido Méndez.

Como líder ugetista fue el adalid de la construcción de los derechos laborales en la Transición y años posteriores poniendo su sello en negociaciones como la del Estatuto de los Trabajadores o el Acuerdo Económico y Social (AES) de 1984, con el Gobierno y las patronales CEOE-Cepyme (pero sin CC OO). Este acuerdo se ve ahora como el primer gran acto de diálogo social que practicó la clase política y económica española.

La de 1988 no fue la última huelga general que convocó el líder sindical vasco, luego llegarían otras en 1992 y 1994, antes de dejar la secretaría del sindicato.

Pero más allá de esta lucha, o precisamente por la intensidad de esta batalla por los derechos de los trabajadores, pocas veces en España se ha logrado el aplauso y reconocimiento unánime de todos los sectores ideológicos hacia una figura política, económica y, sobre todo, social como la de Nicolas Redondo.

Por eso, la despedida del líder ugetista fue ayer un clamor y se ex tenderá hasta hoy en la capilla ardiente de la sede madrileña de la UGT en la Avenida de América. Las condolencias llegaron desde los Reyes de España, que destacaron su “talante conciliador”; el Gobierno y la oposición y, sobre todo, de sus compañeros de la UGT y CCOO.

Precisamente, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, cuyo padre dirigió muchos años Comisiones Obreras de Galicia despedía ayer al líder ugetista reconciendo que “deja atrás una vida consagrada a la defensade las personas trabajadoras, las libertades y la democracia.Se va un sindicalista extraordinario al que este país le estará siempre agradecido”.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió a Redondo por tres de sus rasgos prominentes: lucha, compromiso y dignidad, y ha dicho que es un referente “para la España democrática y moderna que hoy disfrutamos”, además de un “gran español” cuya vida “contiene la historia más dura, pero también la más brillante” del país.

Y fue el actual líder de UGT, Pepe Álvarez, quien recordó y agradeció ayer que “la independencia” del sindicato “tiene raíces en el trabajo constante” que Nicolás Redondo realizó al frente de dicha organización durante más de dos décadas.

Sobre la firma

Raquel Pascual Cortés

Es periodista de la sección de Economía, especializada en información sobre empleo, Seguridad Social, pensiones y relaciones laborales. Licenciada en C.C. de la Información por la U. Complutense, empezó a trabajar en Cinco Días en 2000 y antes pasó por las secciones de política y economía de la agencia Europa Press y por el diario Soria 7 Días.

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