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Los consejos de administración redescubrirán el valor de las canas

Ahora que la economía se enfrenta a la primera recesión real en más de una década puede resultar valioso contar con empleados que ya lo hayan visto todo

Bog Iger, CEO de Disney.
Bog Iger, CEO de Disney.

A la hora de abrir una oficina en un nuevo país, suele venir bien contar con un ejecutivo que haya vivido allí. Por la misma regla de tres, ahora que la economía se enfrenta a la primera recesión real en más de una década, puede resultar valioso contar con empleados que ya lo hayan visto todo. Para las empresas que buscan no repetir los errores del pasado, que la población activa de occidente ya peine canas tal vez no sea malo en este 2023.

No es ningún secreto que la población activa se está haciendo mayor. Durante cada mes de 2023, 180.000 personas cumplirán los 65 años, la cifra más alta de la que se tienen registros, según un estudio de la Reserva Federal de San Luis. La gente también trabaja más años. La cuota de europeos de más de 55 años con empleo subió hasta el 20% en 2019, desde el 12% en 2014, según datos oficiales. El minorista Target retiró la jubilación obligatoria a los 65 años el pasado septiembre; Boeing elevó la edad máxima a la que se puede trabajar para ellos a los 70 años en 2021.

También los consejeros delegados van acumulando más años. La media de edad para quienes ocupan este cargo actualmente es 55 años, diez años más que la media en 2005, según Crist Kolder Associates. En 2022, Walt Disney y Starbucks volvieron a llamar a sus jefes jubilados, Bob Iger y Howard Schultz, de 69 y 71 años, respectivamente. Brian Moynihan, presidente y consejero delegado de Bank of America, afirma que espera seguir al timón del gigante estadounidense hasta 2030, y para entonces tendría 70 años y llevaría 20 en el cargo.

Hay una línea muy fina entre valorar la experiencia y cimentar los privilegios de los nacidos en el baby boom. Pero los innovadores recién llegados lo hicieron bastante mal en 2022. El ejemplo por excelencia de exuberancia por encima de la experiencia probablemente sea Sam Bankman-Fried, de 30 años, cuya bolsa de criptomonedas FTX se derrumbó estrepitosamente en noviembre, dejando en paradero desconocido miles de millones de dinero de clientes y a financiadores como Sequoia Capital en una situación precaria. La fundadora de Theranos, Elizabeth Holmes, fue sentenciada a más de 11 años de prisión, mientras que Meta Platforms META.O, dirigida por otro millennial, Mark Zuckerberg, se cargó más de 582.000 millones de dólares de valor para los accionistas.

En 2023, la experiencia debería alcanzar una valoración máxima al acabarse la baja inflación y los mercados alcistas. Los mercados monetarios prevén tipos estadounidenses en el 5% para el verano. La última vez que alcanzaron ese nivel, desconocíamos el término fintech y una tercera parte de la población activa estadounidense actual tenía 19 años o menos. En consecuencia, las empresas de Wall Street podrían moderar su apetito por los nativos digitales, y los jefes encontrarán mayor tolerancia entre los accionistas para su permanencia en el cargo. La otra cara de la moneda es que, a medida que el mercado cambie, los emprendedores jóvenes podrían verse rechazados, al menos durante algún tiempo. Los mercados financieros siempre buscan la última novedad, pero de momento, el gris es bello.

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