Telefónica estudiará nuevas medidas de ahorro ante el escenario inflacionario

La compañía descarta nuevos ajustes de plantilla

La teleco prepara el presupuesto para el próximo ejercicio

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

El consejo de administración de Telefónica se está reuniendo esta semana para analizar la evolución y los resultados del plan estratégico aprobado a final de 2019, de cara a diseñar las nuevas líneas de estrategia ante los próximos ejercicios. Los posibles cambios llegan en un momento de gran incertidumbre económica, ante el actual escenario, marcado por la guerra en Ucrania y la subida de la inflación, junto a la fuerte competencia que se vive en las telecomunicaciones.

Según fuentes del sector, uno de los puntos de trabajo pasaría por la búsqueda de nuevas medidas de ahorro para hacer frente al citado impacto de la inflación, reflejado tanto en los costes energéticos como en los laborales.

La compañía, que cuenta con el apoyo de McKinsey en la elaboración del plan estratégico, estudia revisar todas las unidades corporativas, con el objetivo de encontrar nuevas vías de ajustes, algo que se considera esencial ante el actual escenario macroeconómico y sectorial, y ganar eficiencias que faciliten la gestión. Según fuentes del sector, la operadora está revisando a los directores, para analizar sus funciones en la empresa, así como sus resultados. La teleco cree que algunas de ellas no tienen justificación alguna por carecer de funciones reales, tras las distintas reorganizaciones y los cambios en el negocio.

Además, en Telefónica no se descartan nuevas medidas de optimización de proveedores en las distintas áreas, para captar nuevos ahorros.

Fuentes de la compañía descartan que la teleco vaya a realizar recortes laborales, tanto en España como en la corporación. Además, afirman que no hay ningún plan extraordinario de ajuste de costes para compensar el IPC, y precisan que la operadora está encarando el habitual proceso de elaboración del presupuesto del próximo año. Estas fuentes señalan que cada director debe justificar los gastos de su área, para la posterior aprobación por parte del grupo.

Telefónica acordó en España a final del pasado año un plan voluntario de bajas (PSI), en paralelo con la prórroga del convenio colectivo (CEV), que ha supuesto la salida de cerca de 2.000 personas a lo largo de 2022. Parece complicado que la compañía pueda poner en marcha un plan similar tan pronto, especialmente en un año electoral como va a ser 2023, donde podría encontrarse con el rechazo político.

En su búsqueda de ahorros, Telefónica ha acelerado en la migración del cobre a la fibra en España, para el apagado definitivo de su red tradicional. El cierre de centrales de cobre está en el 26% del total, y faltan cerca 6.300 que deben ser cerradas antes de abril del 2024, mes en el que se ha fijado el fin de la migración. El coste energético del cobre es mayor que el de la fibra, y la intención de la compañía es recortar estos gastos. Además, la venta de centrales es una vía para la obtención de ingresos.

La operadora ha sufrido el impacto del aumento del precio de la energía. En la última actualización del Plan de Eficiencia Energética del área de Operaciones y Red en España, se indicó que el presupuesto para energía se ha incrementado cerca del 50%, en relación a las cifras presupuestadas en un primer momento, de 250 millones a 350 millones de euros. Telefónica, no obstante, ya ha introducido medidas con el adelanto del apagado del cobre y los nuevos contratos PPA con Iberdrola, con los que ha registrado un ahorro cercano a 100 millones de euros.

Impacto salarial

La operadora tiene que afrontar el impacto que va a suponer la revisión salarial en España, su principal mercado. En el acuerdo de prórroga del citado CEV, se estableció que, si a final de 2022, el IPC real acumulado enre 2019 y 2022 fuera superior a los incrementos pactados de la masa salarial global para ese periodo, empresa y sindicatos se comprometían a revisar las tablas salariales para garantizar que no hubiera pérdida del poder adquisitivo. Tomando como referencia el IPC del 6,6% de noviembre, la subida salarial a principios de año debería ser del 8,1%. En cualquier caso, habrá que esperar al cierre definitivo anual.

La empresa sí se ha mostrado contraria a subir el sueldo con el IPC a los empleados de Telyco, su filial de tiendas, porque los tiempos son complejos y difíciles. La empresa y los sindicatos acaban de iniciar el proceso de negociación para la renovación del convenio o la aprobación de un nuevo marco laboral en Telyco, que cuenta con cerca de 2.000 empleados. Y todo en un momento en el que la empresa ha cerrado algunas tiendas para ganar en rentabilidad.

La teleco, en este escenario, ha aprobado una subida media del 6,8% de las tarifas de Movistar en España, a partir del mes de enero. El incremento de los precios está asociado al aumento de los costes en el sector, y no a una cláusula de IPC incluida en los contratos con los clientes. El aumento de precios es una de las escasas vías que tienen las operadoras para elevar los ingresos.

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