El desplome de bitcoin pone contra las cuerdas a Strategy, que registra pérdidas netas de 12.400 millones en el cuarto trimestre
La firma que acumula un 3% de los bitcoins del mundo se hunde un 80% en Bolsa con el giro del mercado cripto

La fórmula mágica de Strategy parece agotada hace tiempo. Más que un hechizo, su fundador, Michael Saylor, necesita un milagro para que los inversores vuelvan a confiar en su modelo. La mayor tesorera de bitcoin en el mercado, que acumula el 3% del suministro total de la criptomoneda, se arriesga a morir de éxito. El desplome de bitcoin por debajo de los 65.000 dólares no solo ha intensificado la crisis en la que está sumido el mercado desde octubre del año pasado, sino también pone en jaque a las compañías que acumulan esta criptomoneda en sus reservas, por su extrema exposición a la montaña rusa de precios: así, en el cuarto trimestre, Strategy ha registrado unas pérdidas netas de unos 12.400 millones de dólares, debido principalmente al ajuste de su balance con el valor de mercado de sus tenencias.
Desde agosto de 2020 la compañía ha acumulado 713,502 unidades de bitcoin, por un valor de unos 47.119 millones de dólares: en los últimos meses, sus reservas han perdido progresivamente su valor debido a los desplomes del mercado cripto. Con ello, la capitalización de la compañía también ha caído por debajo del valor de sus tenencias, y se sitúa en los 35.493 millones de dólares. Strategy fue la primera en apostar todo a bitcoin, pero cientos de otras firmas han seguido su modelo. Siempre ha jugado con ventaja respecto a las demás, con precios medios de compra de bitcoin muy por debajo de sus competidores, que invirtieron después. Pero la caída violenta de la criptomoneda (un 50% desde sus máximos de octubre) ha borrado esa ventaja: bitcoin cotiza ahora por debajo del precio medio de compra de Strategy, de unos 76.052 dólares, un 15% más.
El consejero delegado de la empresa, Phong Le, aseguró este jueves a los inversores que el balance de la compañía es sólido y que bitcoin tendría que caer un 90%, hasta los 8.000 dólares, y mantenerse en esos niveles durante años, para suponer una amenaza para sus vencimientos de deuda convertible. Saylor también intentó tranquilizar a los inversores recordando que la compañía dispone de 2.250 millones de dólares en efectivo, suficientes para cubrir el pago de dividendos a los accionistas durante más de dos años, sin necesidad de vender unidades de bitcoin.
Pero este modelo se ha atascado. Strategy desafió durante años la lógica financiera al convertirse en una máquina de acumulación de bitcoin. Sus acciones cotizaban con una prima tan elevada sobre el valor de sus activos que la compañía podía emitir nuevos títulos, financiar con ellos más compras de la criptomoneda y repetir el ciclo. Sin embargo, ahora que esa prima se ha evaporado y los mercados de capitales se han vuelto más exigentes, el esquema empieza a dar señales de fatiga. Prueba de ello es que en la última presentación de resultados no anunció nuevas ampliaciones de capital ni emisiones de deuda, algo habitual en trimestres anteriores.
En este modelo, la confianza de los inversores es un pilar esencial. Aunque su valor depende de la revalorización del bitcoin, ni siquiera un mercado alcista bastaría por sí solo para garantizar su continuidad. La empresa recurrió a la emisión de deuda convertible, ofreciendo a los inversores la opción de transformarla en acciones y capturar la potencial subida del título. El funcionamiento del engranaje exige una entrada constante de capital, tanto para seguir comprando bitcoin como para atender los vencimientos. Si las acciones dejan de cotizar con prima y crecen las dudas sobre la sostenibilidad del modelo, el flujo de financiación se frenaría, poniendo en cuestión la viabilidad del esquema.
Pese a todo, el panorama es sombrío, pero no apremiante. Su primer examen será en el medio plazo, en 2028. La compañía colocó 8.000 millones de dólares en emisiones de deuda a largo plazo y el primer vencimiento, de unos 1.010 millones, llegará en 2028. El bono llegó a cotizar al 257% de su valor nominal, aunque desde esos máximos ha retrocedido cerca de un 60%. Aun así, el título se mueve en torno al 103% del nominal, por lo que los inversores no solo preservan el capital, sino que mantienen ganancias. La emisión de mayor importe (unos 3.000 millones de dólares) y la más negociada, en cambio, cotiza en torno al 80% de su valor nominal.
La empresa tampoco espera generar beneficios ni resultados positivos en un futuro previsible. Y como la rentabilidad es un objetivo lejano, Saylor busca que la empresa se conciba más como un fondo de bitcoin de largo plazo. Pero los inversores empiezan a cansarse, especialmente porque tienen otras vías para tener exposición bitcoin: la llegada de los ETF de bitcoin, por ejemplo, ha simplificado el acceso a estos activos, quitando cuota de mercado a estas compañías que han caído, en media, un 62% en estos meses, amplificando el desplome de bitcoin. Muchas cotizan con descuento frente al valor de mercado de sus tenencias; otras ya han optado por deshacerse de parte de estos activos.
Michael Lebowitz, gestor de carteras en RIA Advisors, ha explicado a Bloomberg que las tesoreras representan una de las tantas burbujas especulativas que han marcado este mercado: “La burbuja estaba en la prima, y esa prima se ha hundido”, incide. Así, la fiebre por las tesoreras se ha enfriado: los inversores se han dado cuenta de que, para justificar esa prima, las compañías necesitaban generar rendimiento. Pero detrás de su negocio, solo está bitcoin. “No hay solución fácil para una empresa sin casi ingresos: si pierde el acceso al mercado, la deuda será cada vez más cara. Y si vende bitcoin, será una señal aún peor”, comenta Javier Caballero, asesor del fondo Opportunity, de Andbank.
Aquel modelo infalible que Saylor defiende a capa y espada por las bondades de bitcoin frente a otros activos demuestra su debilidad. “Bitcoin es oro digital y va a devorar al oro”, decía en 2024. “El oro es dinero muerto”, insistió. Pero el mercado lo ha desmentido. Aunque la especulación ha llegado al mercado de metales preciosos, con una volatilidad extrema en las últimas semanas, lo hacen mejor que bitcoin. Un gráfico en la misma web de Strategy lo deja patente: compara el retorno de activos como —oro, acciones tecnológicas y bitcoin— con el de las acciones de la compañía. Mientras el ETF del oro registra una rentabilidad del 67%, Strategy es el reverso de esa moneda, con un retorno negativo del 68%.