Estée Lauder más Tom Ford es un acto defensivo complicado

Gestionar las licencias de gafas y moda puede complicarse, y el diseñador se marchará en un año

Tom Ford, en mayo pasado, en una gala celebrada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
Tom Ford, en mayo pasado, en una gala celebrada en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. AFP

La compra de la empresa Tom Ford por Estée Lauder parece defensiva, pero viene con arrugas. Pagará 2.800 millones de dólares, incluyendo deuda. Eso le permitirá quedarse el negocio de fragancias del exdiseñador de Gucci; pero hay dificultades.

Estratégicamente, tiene mucho sentido. El grupo de EE UU ya licencia los perfumes de la unidad de belleza de Ford, división que creció un 25% en 2021 y se espera que alcance los 1.000 millones de dólares en ventas en dos años. Pero podría haber perdido ese negocio si la empresa se hubiera vendido a Kering, que se lo planteaba. Ahora, al ser dueña de las marcas, Estée Lauder puede incluir todos los ingresos de belleza de Tom Ford en sus cuentas y dejar de pagar royalties. Y es una gran pérdida para Kering, que necesita una adquisición para diversificar su imperio.

Desde el punto de vista financiero, está menos claro. Estée Lauder no ha revelado las cifras de Tom Ford. Un alto cargo del sector estima que su ebitda está en 150-200 millones, o sea, un múltiplo de unas 19 veces, frente a las 14 de Kering. Pero Estée Lauder solo pagará 2.300 millones por adelantado, ya que parte de los honorarios se aplazan, y el fabricante de gafas Marcolin, que licencia las de Tom Ford, aportará 250 millones. Eso reduce el múltiplo a 15 veces.

Para Estée Lauder, los riesgos son otros. Será también dueño de las divisiones de gafas y moda de Tom Ford, que están fuera de su zona de confort. Para gestionarlas, ha acordado extender y ampliar los acuerdos existentes con Marcolin y Ermenegildo Zegna, que fabrica y distribuye la colección de ropa masculina de Tom Ford. Pero ambas carecen de la influencia de EssilorLuxottica o Kering, lo que dificulta hacer crecer las marcas. Y supervisar las relaciones con los licenciatarios podría ser una complicación.

Hay otro problema potencial. Tom Ford –la persona– solo ha aceptado quedarse hasta finales de 2023. Quien le sustituya podría diluir la marca, haciendo más difícil la venta de perfumes de hasta 800 dólares. Sacar el máximo partido a Tom Ford sin él podría ser complicado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías