Vodafone España, ante el difícil camino para volver a crecer

La teleco, penalizada por la competencia, sólo ha registrado crecimiento interanual en los ingresos por servicios en un trimestre desde 2017

Busca iniciativas estratégicas entre las que figura la posible venta de su red fija en el mercado español

Sede de Vodafone España.
Sede de Vodafone España.

Vodafone España ha vivido otro trimestre de decrecimiento en sus cuentas. Uno más en la trayectoria descendente que vive la operadora, y gran parte del sector de las telecos como consecuencia de la dura competencia.

La operadora registró un volumen de negocio total de 1.965 millones de euros en su primer semestre fiscal, un 6% menos, con unos ingresos por servicios de 1.782 millones, un 4,5% menos. Las cifras quedan muy lejos de las alcanzadas en el semestre fiscal que acabó en septiembre de 2017, antes del mayor giro estratégico de los últimos años: la drástica salida del fútbol televisado, al considerar que no era rentable. La teleco defiende que fue la decisión correcta, pero lo cierto es que ahora es bastante más pequeña. En aquel semestre de 2017, los ingresos totales de Vodafone España fueron de 2.512 millones, con unos ingresos por servicios de 2.326 millones.

Desde 2018, la compañía ha registrado caídas interanuales en todos los trimestres, con excepción del primer trimestre fiscal de 2021, cuando se benefició de su comparación con el año anterior debido a las restricciones por el Covid-19, y las iniciativas de apoyo a los clientes. A lo largo de 2021, Vodafone España sí registró crecimientos interanuales de los ingresos totales, gracias a las ventas de terminales. Un factor que ahora ha cambiado. Además, el peso de Vodafone España en el conjunto del grupo ha ido disminuyendo, y ahora supone el 9% de sus ingresos por servicios.

En sus informes financieros, el grupo ha aludido a la fuerte competencia que se vive en el mercado español, especialmente en el segmento del low cost, que no ha parado de crecer con las agresivas tarifas convergentes. Grupos como MásMóvil, Digi o Finetwork no han dejado de ganar cuota de mercado en los últimos años. La compañía apostó por su marca Lowi para crecer en el low cost, y alcanzó los 1,6 millones de clientes en junio. La cuestión es que el valor de estos clientes es menor que los de la marca premium Vodafone.

En términos de rentabilidad, la teleco registró entre abril y septiembre de 2017 un ebitda ajustado de 773 millones de euros. Aunque no es una magnitud completamente análoga, en el mismo periodo en 2022, alcanzó un ebitda después de arrendamientos (ebitdaal) de 445 millones.

A su vez, la cartera de clientes de telefonía móvil se ha reducido en ese periodo de 14,49 a 13,16 millones, mientras que la de banda ancha fija pasó de 3,28 a 2,98 millones, quedando por debajo de Telefónica, Orange y MásMóvil.

Esta evolución ha alejado a la teleco del segundo puesto del mercado, que tiene Orange. Durante meses, en el mercado se apuntó a una posible operación corporativa entre Vodafone y MásMóvil pero, finalmente, la compañía que dirige Meinrad Spenger optó por un acuerdo de fusión con Orange. De cerrarse la integración, Vodafone quedará como tercer operador nacional, muy lejos de Orange y Telefónica.

El deterioro en el mercado español ha llevado al grupo a aplicar fuertes saneamientos en sus negocios locales en los últimos años. En 2019 y 2020, Vodafone aprobó dos duros impairments en España, por un importe conjunto de 3.600 millones de euros. Con estas medidas, su holding registró unas pérdidas de 4.200 millones. En el informe del primer semestre, el grupo otorgaba un valor de 6.129 millones a los activos no tangibles de sus negocios en España, 304 millones menos que en marzo.

En paralelo con esta situación, la operadora ha aplicado duras medidas, entre las que figuran dos expedientes de regulación de empleo (ERE) en 2019 y 2021, que afectaron a 1.000 y 400 personas, respectivamente. En el último, además, Vodafone procedió al cierre de las tiendas propias, y concentrar esta actividad comercial en los cerca de 600 establecimientos que tiene con franquicias y distribuidores.

Reposicionamiento

La compañía, dirigida por Colman Deegan desde octubre de 2020, tras sustituir como CEO a Antonio Coimbra, ha acelerado con las medidas de transformación para tratar de recuperar la rentabilidad. Vodafone está inmersa en un proceso de reformulación como negocio y reposicionamiento estratégico en España, y está explorando activamente alternativas para sus activos de red fija, incluida la posible venta. De hecho, en octubre, contrató a Evercore como asesor para acelerar esta reconversión estratégica. La red procede, en su mayoría de la antigua Ono, adquirida por Vodafone en 2014 por más de 7.200 millones de euros, incluida la deuda.

La operadora, igualmente, tomo en septiembre una decisión estratégica de calado, al establecer que las tarifas Vodafone subirán en línea con la inflación para clientes particulares, pymes y profesionales cada año. Esta medida se hará efectiva en su cuarto trimestre fiscal, entre enero y marzo de 2023. Las subidas de precios se han convertido en una de las escasas vías de las telecos para elevar sus ingresos.

El CEO del grupo, Nick Read, defendió en la presentación de las cuentas semestrales que la compañía ha acelerado la transformación de sus operaciones en España, con la simplificación de su cartera de productos, la mejora de las eficiencias digitales, el control de los costes energéticos y la apuesta por los fondos europeos de digitalización. Además, destacó factores externos que van a beneficiar a la filial como la reducción del 34% de los costes por espectro, y la retirada de la tasa de financiación de RTVE para los operadores.

En el mercado se ha apuntado en los últimos tiempos a la posible salida de Vodafone de España. De momento, el grupo ha reiterado su compromiso con el mercado español, materializado en iniciativas como la apertura en Málaga de un centro europeo de I+D+i para el desarrollo de soluciones tecnológicas y servicios de digitales; así como la centralización en Madrid de su plataforma de datos global, que ofrece servicios a 11 países.

Además, la teleco defiende que mantiene su perfil inversor. Pese a la caída de ingresos, Vodafone España invirtió 635 millones de euros en el despliegue de infraestructuras de red móvil y fija durante el pasado ejercicio fiscal. En cualquier caso, las miradas en el sector están pendientes de las decisiones de Vodafone.

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