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Editorial
Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional

Un mercado inmobiliario que capea, de momento, el embate de la crisis

Como si se tratase de un barco que navega sereno en un mar de glaciares, los datos de agosto sobre el mercado inmobiliario español dibujan un sector que sigue manteniendo un perfil saludable y tonificado, pese a moverse en un entorno adverso tanto en términos de tipos de interés como de inflación. El balance del octavo mes del año arroja un crecimiento importante en el número de compraventas, que se elevaron casi un 15%, así como en el de constitución de hipotecas, que superó el 10%, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El dinamismo que transmiten estas cifras, aún más llamativo por registrarse tras la subida de tipos de interés del mes de julio, puede explicarse en parte por el afán de muchos compradores de cerrar sus operaciones cuanto antes, en previsión de un horizonte económico cada vez más incierto y de una financiación que se encarece por momentos.

Pese a la fortaleza de estos números, los datos de los próximos meses reflejarán ya previsiblemente una contracción del mercado como consecuencia del endurecimiento de las condiciones de financiación, de la tendencia alcista del euríbor –índice de referencia para la mayoría de los préstamos a tipo variable–, del repunte de la inflación y de la incertidumbre de un escenario del que no se puede excluir la recesión. Sin embargo, esa ralentización es compatible con la demanda de operaciones inmobiliarias que puedan ejercer de valores refugio para aquellos inversores que manejan mucha liquidez y quieren huir de la creciente volatilidad de los mercados. Los analistas ven reflejada ya esa tendencia en el hecho de que el número de hipotecas firmadas en agosto ha estado por debajo del número de operaciones, lo que apunta a que algunas transacciones han sido realizadas sin necesidad de financiación bancaria. Esa lectura encaja con la mayor madurez de un mercado mucho más profesionalizado que en los tiempos de la burbuja inmobiliaria, cuyo nivel de riesgo es bastante más mesurado y que ofrece segmentos de inversión de alta rentabilidad.

Con todo, las previsiones del mercado de la vivienda y del crédito hipotecario para los próximos meses vaticinan no solo una reducción de operaciones, sino también el aumento de las dificultades de las familias para hacer frente a las cuotas hipotecarias. El fuerte interés que ha manifestado el Gobierno en que la banca adopte una actitud proactiva y ofrezca soluciones a este problema hace prever o bien una respuesta voluntaria por parte del sector o bien una regulada impulsada por el Ejecutivo, con el fin de prevenir una crisis de impagos y de ejecuciones hipotecarias.

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