España entierra el proyecto del MidCat y pacta una nueva interconexión verde entre Barcelona y Marsella

Los jefes de gobierno de Francia, Portugal y España volverán a encontrarse en Alicante a comienzos de diciembre

España entierra el proyecto del MidCat y pacta una nueva interconexión verde entre Barcelona y Marsella

Adiós MidCat, hola BarMar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció ayer en Bruselas que el proyecto MidCat, el gasoducto que buscaba unir España y Francia a través de la cordillera de los Pirineos, será sustituido por un corredor marítimo de energía verde que conectará Barcelona y Marsella. La nueva infraestructura, denominada informalmente como BarMar, transportará hidrógeno verde, pero también servirá solo de manera temporal para suministrar gas desde la Península Ibérica a Francia.

El anuncio se produjo ayer después del encuentro de Sánchez con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el jefe de Gobierno portugués, António Costa, antes del encuentro de líderes de la UE. “Es una buena noticia para España, Portugal y Francia, pero especialmente para Europa porque hacemos un ejercicio de solidaridad con el resto. Es coherente y consecuente con nuestra apuesta por la transición energética verde”, resaltó Sánchez.

La delegación española intentó destacar que la alternativa al MidCat fue propuesta por España para desatascar las negociaciones y que ahora está en manos de los técnicos ultimar los detalles finales. Por lo pronto, la nueva infraestructura propuesta aumenta la extensión original del MidCat, ya que ahora el punto final es Marsella y no Barbaira (situada en la Occitania) y probablemente vaya por vía marítima. El primer ministro luso insistió que se trata en un “proyecto nuevo”, aunque no precisó las diferencias entre las dos propuestas analizadas. Costa también hizo hincapié en que la nueva conexión aumenta “nuestra capacidad de estar conectados”.

Por su parte, el presidente Macron afirmó que los tres Gobiernos trabajarán también en la “intensificación” de las “interconexiones eléctricas y la densificación de estas”. El líder francés anticipó que el proyecto permitirá “sacar a la Península Ibérica" de su aislamiento y mejorar la conexión entre los tres países.

El acuerdo entre los tres socios llega después de que Francia insistiera el martes en que el proyecto original del MidCat no era viable por ser ineficiente. España y Francia ya habían abandonado la iniciativa en 2019, pero Madrid como Lisboa, respaldados por Berlín, recuperaron el interés por la infraestructura este año ante la crisis energética.

El Elíseo considera que los gasoductos que conectan España con Francia, a través de País Vasco y Navarra, son suficientes dado que funcionan a poco más del 50% de su capacidad. Además, en septiembre, se inauguró una nueva estación de comprensión en Irún, que incrementa la capacidad de exportación a Francia en un 18%, y se espera elevarla aún más con la próxima regasificadora de El Musel.

Sánchez también destacó el interés de Francia por la excepción ibérica, medida que París ya había elogiado anteriormente. “Con el gas vamos a intentar conseguir, al menos, lo mismo que han obtenido nuestros amigos españoles y portugueses”, había dicho Macron en septiembre, en una reunión de responsables de Energía de la UE.

Los tres Gobiernos acordaron ayer reunirse el 8 y 9 de diciembre en Alicante, donde celebrarán la cumbre Euro-Mediterránea y continuarán trabajando en los detalles de esta nueva tubería, especialmente los plazos y el reparto de costes. Macron adelantó que la iniciativa “tiene vocación de beneficiarse de financiación europea”. España cuenta también con que la UE participe en su financiación y que esté finalizado en cuatro o cinco años.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, respaldó el acuerdo, que consideró “europeísta, solidario, verde y de futuro”. Y el Ejecutivo catalán resaltó que sitúa a Cataluña y Barcelona como “punto neurálgico de la nueva estructura energética europea”. Por su parte, el CEO de Enagás, Arturo Gonzalo, recalcó ayer que el proyecto BarMar, que estimó que irá por mar, es muy “sólido técnicamente” y “minimiza el impacto social y ambiental”.

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